VICARÍA EPISCOPAL DE ÁREAS DE PASTORAL

Secretariado de Pastoral Profética

Comisión de Pastoral Educativa

REFLEXIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pbro. Dr. Hugo Luna Polo Rubalcaba

Director

 

 

SER MAESTROS

 

El Modelo de todo Educador es sin duda alguna Jesucristo. En el roce con Él se formaron los apóstoles. La experiencia tenida a su lado les enseñó a reconocerlo como "Camino, Verdad y Vida" (cf. Jn 14.6). Siguiendo el mandato de su maestro: "Id pues y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado" (Mt 28,1), ellos repitieron esta pedagogía divina en las comunidades que fundaron, proclamando a todos los hombres el gozoso anuncio de la salvación.

 

En nuestra misma Patria tenemos ejemplos preclaros de esta misión que conjugaba evangelización y educación. Uno de nuestros primeros misioneros, Fray Pedro de Gante, escribía: "mi oficio es el de predicar y enseñar día y noche. Durante el día enseño a leer, a escribir y a cantar; en la noche la doctrina cristiana y los sermones". "Al lado de cada iglesia surgía, como preocupación prioritaria, formar niños" (Juan Pablo II). Así, la Iglesia ha realizado una notable obra de promoción educativa y cultural que se encuentra en la raíz misma del nacimiento de México.

 

Cómo no tener presente la insigne tarea de "Fray Bernardino de Sahagún, Tata Vasco de Quiroga, Fray Diego de Valadés, Fray Diego de Landa, Fray Juan de Zumárraga (primer obispo y arzobispo de México), fray Alonso de Molina, fray Toribio de Benavente (Motolinía), fray Bartolomé de las Casas y tantos otros, gracias a los cuales la evangelización comportó también una empresa intelectual y humanista de gran envergadura" . La historia de la educación en México no comienza a finales del S. XIX. Es una historia mucho más anterior.

 

La Comisión de Pastoral Educativa de la Arquidiócesis de México es heredera y por tanto continuadora de esta obra educativa.

 

ORACIONES

 

Oración por los Enfermos

 

Señor Jesucristo, que para redimir a los hombres y sanar a los enfermos quisiste asumir nuestra condición humana, mira con piedad a N., que está enfermo y necesita ser curado en el cuerpo y en el espíritu.

 

Reconfórtalo con tu poder para que levante su ánimo y pueda superar todos sus males; y, ya que has querido asociarlo a tu Pasión redentora, haz que confíe en la eficacia del dolor para la salvación del mundo.

 

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

 

Oración por las Familias

 

Sagrada Familia de Nazaret, a ustedes acudo para implorar por las familias.

 

Ustedes, que son el modelo y ejemplo de lo que debe ser una familia, iluminen a todos sus hijos, para que siempre se vean reflejados en ustedes y sigan sus pasos.

 

Que oren en todo tiempo y lugar para recibir la luz que viene de lo alto y la fortaleza que nos da Dios nuestro Padre. Que sean el centro de sus vidas. Que las familias consagren sus corazones, todo su ser al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, que consagren a sus hijos y que no falte en ellas el respeto, el amor, y la mutua comprensión. Less pido que cada miembro se ame el uno al otro como ustedes se aman.

 

Que den el testimonio de una verdadera familia cristiana. Sagrada Familia de Nazaret, llegue a ustedes esta súplica, en este tiempo tan importante y decisivo para la humanidad, que todas las familias puedan llegar a ser esa imagen y semejanza de la Sagrada Familia de Nazaret.

 

Que no les falte el Pan de la Palabra ni el Pan de la Eucaristía. Que invoquen al cielo sabiendo que serán escuchados.

 

Por ultimo, derramen una copiosa bendición para que no busquen ni atraviesen caminos que no sean los ustedes y que llevan a la perdición y que al final, después de haber cumplido la misión en la tierra, como familia cristiana, puedan reunirse todos juntos en la eternidad. Amén.

 

 

 

Oración de la Mañana

 

Señor y Dios mío, en quien creo, en quien espero, y a quien adoro y amo con todo mi corazón, te doy gracias por haberme creado, redimido, hecho cristiano, y por haberme conservado en esta noche.

 

Te ofrezco todos mis pensamientos, palabras, obras y trabajos de este día, a mayor gloria tuya, en penitencia por mis pecados y en sufragio de las almas del purgatorio.

 

Dame, Señor, tu gracia para que pueda servirte fielmente en este día, y me vea siempre libre de todo pecado y de todo mal. Amén.

 

 

 

Oración de la Noche

 

Te suplicamos, Señor, que visites esta habitación, aleja de ella las asechanzas del enemigo; que tus Santos Ángeles habiten en ella, que nos guarden en paz y que tu bendición permanezca siempre con nosotros.

 

Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

 

 

 

La Salve

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

 

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

 

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

 

 

Oración por las Vocaciones

 

¡Señor Jesucristo!, divino Pastor de las almas, que llamaste a los Apóstoles para hacerlos pescadores de hombres; atrae hacia Ti las almas ardientes y generosas de los jóvenes, para hacerlos tus seguidores y ministros.

 

Hazlos partícipes de tu sed de redención universal, por la cual renuevas tu Sacrificio sobre tus altares.

 

Descúbreles el horizonte del mundo entero, donde la silenciosa súplica de tantos hermanos pide la luz de la verdad y el calor del amor, para que, respondiendo a tu llamado, prolonguen aquí en la tierra tu misión, edifiquen tu Cuerpo Místico, la Iglesia, y sean sal de la tierra y luz del mundo.

 

Extiende, Señor, tu llamado a muchas almas generosas, e infúndeles el ansia de la perfección evangélica, y de la entrega al servicio de la Iglesia y de los hermanos necesitados de asistencia y caridad. Amén.

 

 

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