ASAMBLEAS

 

VI ASAMBLEA DIOCESANA

"ORIENTAR Y ESTIMULAR LA PASTORAL HACIA

LA CONTINUIDAD MISIONERA"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONTENIDO

PREASAMBLEA

ASAMBLEA

POSTASAMBLEA

APORTACIONES

CONVOCATORIA

 

 

 

 

ESTATUTO DE LA ASAMBLEA DIOCESANA

 

I –NATURALEZA

 

Art. 1.- La ASAMBLEA DIOCESANA es una reunión eclesial de agentes: representativos de los diversos niveles y sectores de la Iglesia, convocada y presidida por el Señor Arzobispo, como una especial instancia consultiva del mismo Pastor, y un medio privilegiado de ejercicio de la corresponsabilidad, para revisar y estimular la marcha pastoral de la Diócesis y, en particular, para ayudar al seguimiento de los procesos generados por el Sínodo (Cfr. ECUCIM 4538, 3844).

 

Art.2.- Ha de tener también esta Asamblea una resonancia de la situación socioeconómica, política y cultural del ambiente humano al cual sirve la Iglesia, a fin de poder orientar la evangelización de la ciudad dentro de los cambiantes procesos sociales que afectan profundamente al pueblo.

 

Art. 3.- La Asamblea Diocesana no sustituye ni duplica las funciones de la otras estructuras pastorales de consulta del Arzobispo, como son el Consejo Presbiteral y el Consejo de Pastoral. Tiene una importante función complementaria de consulta amplia y directa de la comunidad arquidiocesana, por la representación eclesial diversificada y numerosa de sus miembros: laicos, de vida consagrada y ministros ordenados, y que, por la globalidad y trascendencia de los asuntos que trata, presta un apoyo peculiar a la dirección general de la pastoral ya los diversos organismos y agentes responsables de la misma. (Cfr. 4117).

 

Art. 4.- Para el cabal cumplimiento de su finalidad, deberá funcionar, sin embargo, "en comunión y coordinación con las demás estructuras de la Arquidiócesis al servicio de la pastoral", (3846) estableciendo "cauces adecuados de relación" con ellas, para "aprovechar toda la riqueza que puedan aportar" (Cfr. 4117).

 

II- OBJETIVOS

 

A.- Generales:

 

Art. 5.- Hacer presente la voz de la Comunidad eclesial, para ofrecer al pastor la oportunidad de esc ucharla directamente, como servicio al discernimiento evangélico, propio de su carisma episcopal.

 

Art. 6.- "Revisar y estimular la marcha de la Pastoral de la Diócesis" (4538), pulsando "si su proyecto evangelizador está respondiendo a los retos de la cambiante realidad diocesana" (3844), en el contexto de la realidad social, económica, política y cultural del ambiente.

 

Art. 7.- "Favorecer una pastoral de conjunto, animada por un espíritu de comunión y participación, corresponsabilidad y servicio" (lb.).

 

B.- Particulares:

 

Art.8.- "Ayudar al seguimiento de los procesos generados por el Sínodo" (lb), promoviendo la actualización y dinamización del Proyecto Misionero de la Nueva Evangelización de las Culturas en la Ciudad de México, según la Prioridad asumida por el Sínodo; ya que éste ha de ser el eje y motor de la renovación pastoral en la Arquidiócesis (Cfr. 4219- 4245).

 

 

III.- MATERIA DE LA ASAMBLEA

 

Art. 9.- Corresponde al Sr. Arzobispo determinar o aprobar los asuntos o temas de cada una de las Asambleas, y establecer las consultas que juzgue pertinentes en las diversas instancias pastorales.

 

Art. 10.- Se escogerán temas o asuntos de particular importancia o urgencia para el proceso pastoral diocesano.

 

Art. 11.-Como norma general, la Vicaria de Pastoral presentará al Sr. Arzobispo un proyecto de contenidos para la Asamblea. La comunidad diocesana, a través de los diversos organismos o responsables de la pastoral, presentará a esta Vicaría de Pastoral sus aportaciones o sugerencias.

 

IV -MÉTODO

 

Art. 12.- La Asamblea procurará seguir el método de "ver, juzgar, actuar, evaluar y celebrar" (Cfr. 4519).

Para eso:

 

Art. 13.- a) Habrá, en primer lugar, "un intercambio vital de experiencias" (3844), para "recibir la riqueza de los diversos sectores de la vida diocesana" (4117), a través de oportunos informes, especialmente de los proyectos pastorales en marcha, de acuerdo con la temática de la Asamblea, encuadrando las experiencias en su marco socio cultural.

 

Art. 14.- b) Se evaluarán los proyectos o experiencias presentados, con sus resultados positivos o negativos, en un clima de diálogo y búsqueda la voluntad de Dios. Será éste el momento importante de discernimiento evangélico y comunitario de esas realidades (Cfr. 4048-4049, 4117).

 

Art. 15.- c) De ahí surgirán las proposiciones, pistas de orientación o sugerencias que, con el acuerdo del señor Arzobispo, permitirán impulsar o rectificar la marcha pastoral de la Arquidiócesis.

 

V - ESPÍRITU

 

Art.16.- La Asamblea deberá estar penetrada de un espíritu eclesial, misionero y profético, como lo pide la naturaleza misma de la Iglesia y como lo describen los documento sinodales, para que los proyectos pastorales que surjan de ella sean un vehículo eficaz de inculturación del Evangelio y de la Evangelización de la Cultura y alcancen hasta a los más alejados del influjo evangélico.

 

Art. 17.-  Asimismo, los participantes deberán mantenerse "en actitud de discernimiento evangélico", con apertura a la escucha y al diálogo, "animados por un espíritu de comunión y participación, corresponsabilidad y servicio" (3844).

 

Art. 18.- Para ello, han de propiciarse experiencias y momentos fuertes de fe y oración, así como de convivencia fraterna, armónicamente combinados con el intenso estudio y el trabajo pastoral de la Asamblea.

 

VI - MIEMBROS

 

Art. 19.- El señor Arzobispo es el Presidente de la Asamblea.

 

Art. 20.-Los demás miembros serán "Agentes representativos de las diversas instancias y diversos sectores de la Iglesia" diocesana (4538).

 

Art. 21.- a) Por Oficio: Obispos Auxiliares, Vicarios Episcopales, Pro-Vicarios Episcopales, Moderador de la Curia y Secretario Canciller Ecónomo Diocesano, Responsables de Organismos Diocesanos de Pastoral, Secretario del Senado Presbiteral, Senadores de los Decanatos, Rector y Vice-Rectores del Seminario Conciliar, Oficiales de Matrimonios de la Curia Central, Secretarios y Delegados de Pastoral de las Vicarías Territoriales, Decanos, los Miembros de Consejo de la CIRM Metropolitana, los Miembros de la Vicaría de Pastoral y los Miembros del Consejo de Pastoral.

 

Art. 22.- b) Por Elección: Dos representantes del Cabildo Catedralicio; dos representantes del Cabildo de la Basílica; dos Diáconos Permanentes; dos Diáconos Transitorios; el treinta por ciento de Superiores Mayores y el treinta por ciento de Superioras Mayores de Institutos de Vida Consagrada con presencia en la Arquidiócesis; tres Laicos de cada Decanato; quince Laicos adultos, de los cuales algunos matrimonios más cinco adolescentes, elegidos por la Vicaría de Laicos; diez jóvenes elegidos por la Vicaría de Juventud; un representante de cada Rito Oriental Católico.

 

Art. 23.- c) Por Designación: Los que el Sr. Arzobispo considere oportuno designar, teniendo en cuenta los objetivos concretos de cada Asamblea y las áreas de representatividad pastoral.

 

VII –ORGANIZACIÓN

 

Presidente

 

Art. 24.- El Presidente de la Asamblea es el Señor Arzobispo Primado de México, que es la autoridad y la última instancia en todos los casos que lo requieran.

 

 Art. 25.- Funciones del Presidente:

1a Convocar a los miembros de la Asamblea;

2a aprobar el temario, la fecha, la duración y el lugar de la Asamblea;

3a nombrar, de entre los propuestos por la Vicaría de Pastoral, a lo miembros de la Comisión Organizadora, para la preparación y realización de la Asamblea;

4a declarar la apertura y la clausura de la Asamblea;

5a presidir la Asamblea, por sí o por un Delegado;

6a participar cuantas veces juzgue oportuno en las reuniones de la Comisión Organizadora; en tal caso, la preside;

7a recibir los resultados de la Asamblea y da, a partir de ellos, las directivas u orientaciones que juzgue pertinentes para un impulso renovador o vitalizador de la Pastoral;

8a trasladar, suspender o disolver la Asamblea, según su prudente juicio;

 

Art. 26.- Al quedar vacante o impedida la sede episcopal, la Asamblea se suspende hasta que nuevamente el Obispo diocesano determine su continuación o la declare concluida.

 

Comisión Organizadora:

 

El Coordinador:

 

Art. 27.- De oficio, el coordinador será siempre el Vicario Episcopal de pastoral.

a) Tendrá las facultades que el Derecho le confiere como Vicario Episcopal de Pastoral (Cfr. cc. 476-481), y las que el Sr. Arzobispo quiera delegarle. Es la instancia ordinaria para los asuntos normales e la Asamblea.

b) En caso de estar impedido, el Sr. Arzobispo nombrará a otro de los miembros de la Vicaría de Pastoral (Cfr. c. 477 & 2), el cual actuará según las facultades que le sean delegadas.

 

Art. 28.- Funciones del Coordinador:

1a Dirigir, supervisar y coordinar todo el proceso de preparación y realización de la Asamblea Diocesana;

2a presentar al señor Arzobispo los miembros de la Comisión Organizadora para el nombramiento de los mismos;

3a recibir y transmitir las indicaciones u orientaciones del señor Arzobispo a la Comisión y mantenerlo bien informado, así como presentarle los asuntos de especial recurso a él;

4a hacer, con la misma Comisión, el calendario de las reuniones ordinarias de la misma y elaborar con el Secretario la "agenda" de las reuniones;

5a convocar a reuniones extraordinarias, si lo considera necesario, tanto en la fase preparatoria como en la de realización;

6a presidir y coordinar las reuniones;

7a distribuir tareas y responsabilidades entre los miembros de la Comisión;

8a constituir, en diálogo con la Comisión, los Equipos u Organismos que sean

necesarios para la preparación y para el funcionamiento eficaz de la Asamblea, y nombrar a los miembros de tales Organismos, así como definir sus funciones y designar a sus Coordinadores. Los Equipos Ordinarios serán: Secretaria, Temática, Dinámica, Espiritualidad, Difusión, Servicios Generales y Economía.

9a mantener el contacto con los diversos Equipos, especialmente con sus coordinadores, para impulsar el desarrollo de las respectivas responsabilidades;

10a recabar los resultados de la Asamblea y turnarlos a la Vicaría de Pastoral, para que sean ordenados y entregados luego al Sr. Arzobispo.

 

Miembros y Funciones de la Comisión:

 

Art. 29.- La Comisión estará integrada de la siguiente manera: el Vicario Episcopal de Pastoral como Coordinador; 3 presbíteros; 1 diácono permanente; 2 religiosos; 2 religiosas; 2 laicos adultos; 2 laicos jóvenes. Todos deben ser miembros activos y especialmente capacitados de alguna de las instancias o campos pastorales.

 

Art. 30.- Funciones de la Comisión:

1a Elaborar los programas para la preparación y realización de la Asamblea, en

base a la temática aprobada por el señor Arzobispo.

2a Hacer, con el auxilio especial del Ecónomo un presupuesto económico, que

será presentado al Sr. Arzobispo para su aprobación.

3a Acompañar todo el proceso de preparación y realización de la Asamblea, y

promover la elaboración de los instrumentos necesarios para ello;

4a Hacer las revisiones sistemáticas del proceso;

5a Distribuir con toda oportunidad a los miembros de la Asamblea los

materiales necesarios para la preparación de la misma;

6a Elaborar y trasmitir, por los medios más eficaces, la información conveniente

acerca del proceso, la realización y los resultados globales de la Asamblea a toda la Comunidad diocesana.

7a Reunirse, cuando sea conveniente, con los Equipos de trabajo, para garantizar la marcha coordinada y eficaz de los programas y la unidad de criterios.

8a Orientar la administración de los recursos destinados por la Arquidiócesis para la Asamblea y, terminada ésta, revisar los informes que han de entregarse al Sr. Arzobispo.

 

VIII - PERIODICIDAD Y DURACIÓN

 

Art. 31.- Normalmente, la Asamblea será convocada una vez al año. El señor Arzobispo podrá convocarla a reunión extraordinaria, cuando, a su juicio, existan asuntos de especial importancia y urgencia.

 

Art. 32.- La duración normal de la Asamblea será de tres días o jornadas completas.

 

IX – PREPARACIÓN

 

Art.33.- De ordinario, la convocación de la Asamblea se hará con tres meses de anticipación, para lograr una preparación conveniente.

 

Art.34.-La Asamblea Diocesana deberá prepararse "a través de Asambleas en las Parroquias, en los Decanatos y Vicarias y en otros Sectores de la Diócesis", a fin de "fomentar entre los miembros del Pueblo de Dios un ambiente de comunión, participación y corresponsabilidad" (3847), en relación con el Proyecto Pastoral Arquidiocesano, y para que la Asamblea sea de verdad representativa de la Comunidad Eclesial y de sus intereses.

 

Art.35.- La Comisión Organizadora orientará y animará por medios oportunos la realización de las Asambleas Preparatorias.

 

Art.36.-Será también necesario buscar formas diversas para interesar a toda la Comunidad Eclesial en la Asamblea, promoviendo un fuerte apoyo de oración y dando una información gradual y adaptada y una catequesis sencilla.

 

X - INICIO V CONCLUSIÓN DE LA ASAMBLEA

 

Art. 37.- La apertura de la Asamblea Diocesana estará marcada por un fuerte acento de fe y oración, por medio de una Celebración Litúrgica muy viva y participada, a fin de abrir la mente y el corazón al Señor y dejarse guiar por el Espíritu de Dios.

 

Art. 38.- Del mismo modo culminará también este acontecimiento de salvación, con una Asamblea Litúrgica, como expresión de compromiso con Jesús y entre todos los Agentes de Pastoral, para asumir con renovado espíritu misionero la tarea de la Nueva Evangelización y la construcción del Reino de Dios en esta Ciudad de México.

 

XI- PROYECCIÓN DE LA ASAMBLEA

 

Art 39.- Los resultados y conclusiones de la Asamblea, y sobre todo las determinaciones y orientaciones del Sr. Arzobispo, serán comunicados los Agentes de Pastoral y estudiados y asimilados en Asamblea de Vicaría, Decanato y Parroquia, para una eficaz aplicación en los distintos campos pastorales.

 

Art. 40.-  Los primeros responsables de esta comunicación y difusión son los mismos miembros participantes en la Asamblea Diocesana.

 

Art.41.- También, de manera pertinente, se hará partícipe de los resultados más significativos de la Asamblea a la Comunidad civil, valiéndonos de los medios de comunicación social.

 

Art. 42.- Las conclusiones de la Asamblea serán tema prioritario del Equipo Episcopal, el cual le dará el necesario seguimiento por medio de una conveniente animación y de una evaluación oportuna. Dígase lo mismo de las demás instancias eclesiales de la Arquidiócesis.

 

Art. 43.- La Vicaría de Pastoral deberá promover, en forma especial, el conocimiento, la implementación, la animación y la evaluación sistemática de las conclusiones, para una recta y eficaz aplicación en los distintos ambientes de la arquidiócesis.

 

XII - VIGENCIA DE LOS ESTATUTOS

 

Art. 44.- Estos ESTATUTOS tendrán una vigencia de cinco años, al cabo de los cuales, serán sometidos a una revisión completa en la Asamblea Diocesana ya una nueva aprobación global del señor Arzobispo, quien podrá introducir las modificaciones que considere necesarias para el bien pastoral de la Diócesis.

 

México, D.F., a 20 de Noviembre de 1995.

 

 

 

REVISIÓN DE NUESTRO CAMINAR JUNTOS

EN LA MISIÓN

 

I. CONSIDERACIONES GENERALES

 

"...la vida eterna consiste en esto:

en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero,

y a Jesucristo, tu enviado Jn 17, 3

 

Evangelizar, la misión de la Iglesia desde su inicio

 

1. Jesús nos comparte la misión recibida de su Padre (cfr. Jn 20, 21).

 

2. Llamó a los que quiso, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar (cfr. Mc 3, 13-14).

 

3. Anunciar el Evangelio es misión de todo bautizado (cfr. 1 Cor 9, 16).

 

Exigencias de la pastoral misionera

 

4. El Concilio Vaticano II, volviendo a las fuentes, afirmó que la Iglesia existe para anunciar la Buena Noticia (cfr. LG 8), estando cerca de las vivencias de la humanidad (cfr. CS 7).

 

5. El Papa Juan Pablo II habla del evangelizador como el que ayuda a los demás a que encuentren personalmente a Cristo (cfr. EA 68). Pero, no olvidemos que el primer destinatario del trabajo misionero de la Iglesia es la misma Iglesia. Cualquier acción evangelizadora debe ser un encuentro. Así pues, como misioneros, al predicar a Jesucristo hemos de revivir nuestro encuentro con Él.

 

6. Nuestros Obispos nos han recordado que en el encuentro con Jesucristo vivo es donde está la fuerza para la misión (cfr. Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con todos 100). El encuentro con Jesucristo provoca un cambio de toda la persona; nuestra pastoral misionera será verdadera si a evangelizadores y evangelizados nos lleva a una continua conversión.

 

7. Sólo dando testimonio de unidad el mundo podrá creer, ha sido la reflexión de nuestro Arzobispo en el envío a la Misión (Evangelización Intensiva 62), especialmente en la pluralidad que el Señor ha regalado a nuestra Iglesia Local.

 

Nuestro camino arquidiocesano

 

8. La Iglesia Particular en México ha vivido diversas etapas en la Misión evangelizadora a partir de que la fe fue sembrada en este Valle de México Tenochtitlán por los primeros misioneros.

 

9. Desde 1993 entramos en un proceso "de renovación pastoral impulsados por el II Sínodo Diocesano. Ahí redescubrimos que nuestra pastoral debe ser permanentemente misionera.

 

10. Tanto los agentes misioneros como la parroquia y la Ciudad presentan sus propias dificultades para la tarea evangelizadora.

 

11. No obstante, hemos ido asumiendo gradualmente el proyecto misionero arquidiocesano, y en especial, con ocasión del Año Jubilar.

 

12. En este esfuerzo pastoral, aparecen los grandes retos de la realidad social: crisis de valores morales, inseguridad, pobreza, marginación...

 

13. Pero también han crecido los signos de esperanza: sociedad más crítica y participativa, sincera búsqueda de Dios, participación de los laicos en la tarea evangelizadora...

 

¿Cómo hacer pastoral misionera en fa Arquidiócesis de México?

 

14. El II Sínodo nos señaló que la pastoral misionera debe tener tres características: encarnación, testimonio y diálogo.

 

15. Estos tres ejes orientadores son un camino para llegar a los grupos humanos que han sido bautizados, pero insuficientemente evangelizados; para ponernos en la dirección de lograr la evangelización de las culturas y, poder hacer más misionera nuestra pastoral parroquial y arquidiocesana.

 

16.Como destinatarios primordiales de la evangelización misionera hemos asumido a: los alejados del influjo del Evangelio, los pobres, los jóvenes y las familias. A favor de ellos tendríamos que evaluar nuestra participación como agentes, la idoneidad de los medios que se utilizan y las estructuras con las que se organiza la acción pastoral.

 

La Misión 2000: su realización y su futuro

 

17. Nos encontramos a mitad del año Jubilar en que concretizamos la pastoral misionera a través de la Misión 2000 y, estamos realizando la preparación a la VI Asamblea Diocesana. En ella dialogaremos sobre la continuidad del trabajo pastoral misionero.

 

18. Con la Misión 2000 hemos ido renovando, con espíritu misionero, los esquemas tradicionales de trabajo parroquial, de participación en grupos de servicio o en movimientos laicales.

 

19. Con el trabajo propuesto en decanatos y parroquias hemos iniciado un proceso que pide mayor conjunto e iniciativa pastoral.

 

20. El presente instrumento tiene como objetivo:

 

Encauzar una reflexión que retome e ilumine los principios fundamentales de la misión de la Iglesia Arquidiocesana.

Recoger las propuestas que favorezcan la continuidad a la pastoral misionera de la Arquidiócesis.

Preparar el ambiente de oración, reflexión, diálogo y compromiso que viviremos en la VI Asamblea Arquidiocesana.

II. MARCO DE REFERENCIA DE LA MISIÓN 2000

 

21. Los signos del Espíritu en la Ciudad nos hablan de la urgencia de una renovación pastoral de nuestra Iglesia Local. En la Ciudad son cada vez más las personas que están alejadas del influjo del Evangelio y, nuestras acciones eclesiales se muestran insuficientes para llegar a todos.

 

22. La acción misionera debe insertarse en la vida de la Ciudad así como el Hijo de Dios se encarnó y "puso su morada entre nosotros" (Jn 1, 14). Como misioneros necesitamos encarnarnos en actitud de servicio en los ambientes diversos de la Ciudad y valorando todo lo positivo que ya existe, fruto del trabajo evangelizador previo.

 

La acción pastoral que se encarna será solidaria con los hombres y con su historia.

 

23. Animados por el testimonio del Espíritu Santo realizamos nuestra labor misionera de manera privilegiada, dando testimonio de los valores evangélicos, no obstante las situaciones cambiantes de la cultura y los ambientes humanos.

 

El verdadero testimonio cristiano es personal y comunitario y tiene una mayor elocuencia cuando se traduce en una caridad social que asiste a los necesitados, promueve a las personas y cambia el rumbo de la sociedad hacia caminos de justicia y fraternidad.

 

24. El trabajo misionero se debe realizar en el diálogo con la cultura, con instituciones, con personas singulares, con el mundo y sus ambientes. Este espíritu de diálogo, animado por la caridad y vivido hacia dentro y hacia afuera de la Iglesia irá dando frutos que se expresen en comunidades más sólidas y en relaciones constructivas con quienes están empeñados en el bienestar de la sociedad (cfr. ECUCIM 4227-4245).

 

Nuestra situación

 

25. En la práctica pastoral cotidiana con frecuencia está ausente el espíritu misionero, lo que ocasiona que nuestras actitudes y acciones pastorales se manifiesten con un carácter de conservación y estatismo, consecuentemente muchas personas han quedado al margen de nuestra labor evangelizadora.

 

26. En el trabajo pastoral de estos años hemos confundido una actividad con una actitud misionera. De hecho, llegamos a pensar que luego de la Misión 2000 "todo volverá a la normalidad".

 

27. Se dan diversas respuestas al trabajo arquidiocesano: la indiferencia de quien piensa que su parroquia "va bien así como está", la "alineación" pastoral de los que hacen las cosas para ir en sintonía con la Arquidiócesis o el compromiso misionero que revitaliza personas y comunidades. Gracias a Dios, parece que este último punto es el que predomina.

 

28. El proceso de la Misión 2000 está implicando muchos esfuerzos y la participación de un buen número de misioneros... pero hemos llegado a muy pocos alejados. Lo que se ha comenzado a lograr es la revitalización de los más cercanos a las Parroquias, para que descubriendo su vocación, se comprometan en la tarea evangelizadora.

 

Para reflexionar y aportar

 

1a ¿Para qué insistir en la necesidad de una actitud misionera en el trabajo pastoral?

 

2a ¿Cuál sería el paso prioritario para darle continuidad al proceso misionero arquidiocesano?

 

III. LOS AGENTES DE LA MISIÓN

 

29. El Decreto General del II Sínodo nos da la pauta para delinear los rasgos del perfil del Agente evangelizador:

 

a. Conciencia de su vocación bautismal, y la misión que de ella se desprende.

b. Vivencia de un proceso de conversión constante.

c. Tener un encuentro personal con Cristo.

d. Insertado en la realidad que intenta evangelizar.

e. Disposición para el trabajo en equipo.

f. Tener sensibilidad apostólica y gran amor por la Iglesia Diocesana y Universal.

g. Poner un especial acento en el testimonio de vida.

 

30. Además, insiste en una línea para favorecer una más comprometida participación de los Agentes Laicos: "La pastoral arquidiocesana no se verá renovada sin un nuevo florecimiento del laicado..."

 

31. Y llama la atención a dos aspectos fundamentales: la convocación de diversos agentes (presbíteros, religiosos y laicos) y su necesario proceso de formación.

 

32. Por ese motivo, en la etapa de preparación para la Misión 2000, se pidió el sí personal y comunitario de los diversos agentes y se inició la integración de Equipos Misioneros Eclesiales.

 

33. Especialmente a nivel de Decanato, Parroquia y ambientes específicos, se convocó y se integraron los Equipos Misioneros, ofreciéndoles una formación y capacitación adecuadas para participar en la Misión, como una oportunidad de encuentro con Cristo que nos evangeliza y nos permite ser instrumentos de evangelización.

 

Nuestra situación

 

34. La propuesta misionera ha presentado sus exigencias a los agentes, descubriendo los retos y las limitaciones que tenemos:

 

a. Los Pastores: el renovar su misión pastoral sobre la inercia administrativa, el superar la actitud centralista a favor de una apertura a la participación de todos los que se van integrando, tener una mayor apertura a la colaboración y apoyo a programas y acciones en común con las Comunidades vecinas a la suya y con organizaciones y movimientos apostólicos, lograr un mayor aprecio por todos los agentes, especialmente los laicos.

 

b. Los Religiosos y Religiosas: una mayor apertura a la Iglesia Local y disposición para comprometerse en apoyo a la tarea de evangelización en comunión con los demás agentes.

 

c. Los Movimientos y Organizaciones Apostólicas: aumentar su capacidad para convivir y compartir con quienes no tienen el mismo carisma, superar el temor de insertarse en el trabajo de conjunto a nivel diocesano, decanal y parroquial.

 

d. Los Laicos: una mayor perseverancia en el camino que se inicia, dispuestos a la formación y rompiendo la tentación al "capillismo" que se manifiesta en prejuicios hacia los que no se conocen bien.

 

Para reflexionar y aportar

 

3a ¿Qué sugieres sobre la formación y capacitación de los Agentes Misioneros?

 

4a ¿Cómo favorecer la integración de los participantes en los Equipos Misioneros (presbíteros, religiosos y laicos).

 

IV. LOS MEDIOS PARA LA EVANGELIZACIÓN

 

35. Todo agente evangelizador debe tener presente que la vida cristiana se fundamenta en un encuentro con Jesucristo, que la vida cristiana es un proceso de crecimiento en la fe y no un adoctrinamiento religioso o el reclutamiento de personal para una empresa. De ahí que no existe sólo un medio de evangelización y los que hay deben atender los distintos ambientes, deben ser interdependientes y complementarios, deben orientar a procesos catequéticos, a la comunión de la vida cristiana, a la vivencia en comunidades.

 

36. Los medios de evangelización abordados por la reflexión sinodal fueron: el testimonio, la religiosidad popular, la devoción guadalupana, el primer anuncio, la catequesis, la educación, la liturgia, la oración, la formación de la comunidad, el envío, la doctrina social de la Iglesia y los medios de comunicación social.

 

37. El inicio del proceso evangelizador está caracterizado por el primer anuncio y el testimonio.

 

38. El II Sínodo pidió destacar la pastoral social y la promoción humana como medios para cultivar y defender los valores fundamentales de la persona (cfr. ECUCIM 4272-4276).

 

Nuestra situación

 

39. Muchos agentes hemos renovado nuestra fe a partir de un momento privilegiado de encuentro con Jesucristo (retiro, cursillo, fin de semana, encierro). Ahí hubo laicos y sacerdotes que nos ayudaron con su ejemplo y testimonio.

 

40. Ese paso de renovación debemos continuarlo para ir logrando una visión de Iglesia Universal que se concretiza en la Iglesia Local, pera aún tenemos que superar todas las formas parciales de comprender la tarea de la Iglesia, de grupo, movimiento o carisma específico, para que crezca el sentido de Iglesia comunión.

 

41. Es común que un buen número de gente se acerca a la Iglesia buscando medios "instantáneos" para manifestar y vivir su fe: ¿En cuánto tiempo me prepara a mi niño para la 1a Comunión? ¿Qué necesito para que me confirmen? —Me pidieron agua bendita de siete iglesias... ¿me puede dar poquita en esta botella? Mire, padre, yo conque venga a ver a mi santito ya estoy feliz... Ante esta realidad, llegamos a preferir el camino fácil de la complacencia y nos olvidamos de la catequesis, de la integración a la comunidad.

 

42. Hemos realizado diversos visiteos con el espíritu de la Misión 2000: les decimos que Dios los ama, que se acerquen a la Iglesia, que vamos a tener un grupo de reflexión... pero aún están ausentes formas de anuncio que quizá sean un "lenguaje" más cercano (la promoción humana, la dignificación del trabajo, la conciencia ecológica, la estimulación del orden democrático...), que son también medios para ofrecer el mensaje del Evangelio.

 

43. Con la Misión 2000 se han retomado en la actividad pastoral ordinaria algunos medios que únicamente los utilizamos con ocasión de la fiesta parroquial o de un tiempo litúrgico fuerte (procesiones, retiros, encuentros con los diversos grupos, etc.). Otros, como los medios de comunicación social han favorecido el conocimiento de la Misión y la difusión de sus mensajes. También hemos dado un giro más eclesial a reuniones pastorales de diversos niveles, a encuentros de fe como la peregrinación a la Basílica, a acontecimientos de la Iglesia universal como el Año jubilar, etc.

 

Para reflexionar y aportar

 

5a ¿Qué medios de evangelización consideras más útiles para la Misión?

 

6a ¿Cómo aprovechar mejor los medios de la religiosidad popular en el proceso misionero?

 

7a ¿Cómo utilizar en la pastoral misionera los demás medios señalados por el Sínodo?

 

V. ORGANIZACIÓN PASTORAL

 

44. La Arquidiócesis de México sigue replanteando su misión pastoral. El II Sínodo nos dio un gran impulso:

 

a. Al orientar la acción evangelizadora con un sentido misionero,

 

b. al invitarnos a revisar estructuras y acciones pastorales, de modo que respondan a la situación actual de la Ciudad,

 

c. al proponer el trabajo orgánico y en comunión con los diversos agentes de pastoral,

 

d. al impulsarnos a la elaboración y realización de proyectos orientados a los alejados del influjo del Evangelio...

 

45. De manera especial, el II Sínodo nos ha invitado a una actitud de renovación pastoral que logre la evangelización de las culturas y los ambientes de la Ciudad. Por supuesto, sin perder de vista la estructura básica de la parroquia y de otras estructuras pastorales como el decanato y las Vicarías territoriales y sectoriales (cf. ECUCIM 867, 3753, 4114, 4219-4225).

 

Nuestra situación

 

46. Nos sentimos parte de la Arquidiócesis de México porque aquí nacimos, aquí crecimos en la fe, pero no por el compromiso derivado de nuestro bautismo, ni por el sentido de pertenencia a una comunidad evangelizadora.

 

47. Si estamos trabajando en la parroquia buscamos defender nuestros ambientes de influencia, no accedemos a trabajar en ambiente de discípulos, subrayamos nuestra pertenencia a un movimiento y devaluamos nuestra incorporación a la comunidad parroquial o arquidiocesana.

 

48. Ordinariamente preferimos quedarnos con lo que pastoralmente ya existe y seguirlo alimentando; nos da flojera ir a los más alejados; no sabemos cómo enfrentarnos a nuestra Ciudad y su diversidad cultural y carecemos de respuestas eficaces a sus necesidades.

 

49. Hemos conocido testimonios de quienes han incursionado en ámbitos que en otro tiempo eran inusuales (medios de comunicación, centros de cultura, vendedores ambulantes, fábricas y comercios...). Los aplaudimos y admiramos, pero no los imitamos.

 

50. El ambiente que se ha generado con la Misión 2000 ha motivado a numerosos laicos, sacerdotes, movimientos, universidades, comunidades religiosas, grupos no eclesiales... ¡Estamos trabajando con espíritu misionero y por eso queremos seguir adelante, en comunión, en corresponsabilidad!

 

Para reflexionar y aportar

 

8a ¿Consideras que debe renovarse alguna instancia o estructura de la pastoral diocesana en vista a la pastoral misionera?, ¿cuál y en qué?

 

9a ¿De qué modo se debe fortalecer el decanato para que sea centro preponderante de la pastoral misionera de la Arquidiócesis?

 

ORACIÓN POR LA MISIÓN 2000

 

Padre Misericordioso

hacia Ti caminamos en el umbral del Tercer Milenio;

Jesucristo es quien nos conduce y nos fortalece

con el don del Espíritu Santo.

 

Que seamos tu luz, Señor, en nuestra Ciudad

 

Somos Iglesia y Jesús nos ha enviado

a ser luz del mundo y sal de la tierra;

queremos proclamar con más fuerza su Evangelio

a nuestros hermanos.

 

Que seamos tu luz, Señor, en nuestra Ciudad

 

Que al cumplir nuestro compromiso misionero

seamos fieles a tu Palabra,

crezcamos en la unidad y en el servicio

a todos los que necesitan tu mensaje de salvación.

 

Que seamos tu luz, Señor, en nuestra Ciudad

 

Y que, al caminar bajo el amparo

de Santa María de Guadalupe,

y animados por el testimonio del Beato Juan Diego,

colaboremos en la construcción de una nueva fraternidad,

signo del Reino de Jesucristo nuestro Señor, Amén.