ASAMBLEAS

 

V ASAMBLEA DIOCESANA

"CONVOCADOS A LA COMUNIÓN PARA LA MISIÓN"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POSTASAMBLEA

 

UNA ASAMBLEA PARA SENTIRSE A GUSTO

 

Pbro. Sergio G. Román

 

¡Quiero ir a la asamblea!

 

En nuestro decanato fueron los laicos los que eligieron a sus representantes para asistir a la V Asamblea Diocesana en un ambiente de rigurosa democracia.

 

Raymundo, un viejo agente de pastoral, paladín de todas las lides, no salió elegido. Lleno de tristeza me buscó al final de la reunión: —Padre, ¿no habrá modo de que yo vaya a la Asamblea? He ido a las otras cuatro y no quiero perderme esta.

 

No hubo modo.

 

En cambio, para mí era la primera Asamblea a la que asistiría y me sentía un tanto incómodo, como creo yo que nos sentimos muchos sacerdotes ante el aviso de: ¡otra junta!

 

Y llegué a la Asamblea con ánimo de colaborar, porque sé que es necesario participar en la marcha de la Iglesia.

 

La primera impresión del primer día

 

El primer acierto fue haber organizado la V Asamblea en el Seminario Menor. Allí me siento en mi casa. Los sacerdotes seguiremos siendo siempre seminaristas. Además, esos bellos jardines siempre bien cuidados y el olor a pasto mojado le levantan el ánimo a cualquiera.

 

La hospitalidad fue amable y eficiente. Rápida. Es agradable llegar a una reunión donde ya lo esperan a uno y ya está allí nuestro gafete hecho. La pepelería de buen gusto y útil. Casi no tuvimos tiempo de saludar a los conocidos, uno de los placeres de las reuniones, cuando nos pidieron que nos fuéramos a la Capilla.

 

Una reunión carismática en la Asamblea

 

En el altar, tres jóvenes de pastoral artística entonan sentidas oraciones, breves lecturas invitan a la meditación en silencio. Los asistentes participan con su oración en voz alta. Me fijo en que los sacerdotes casi no participamos. No estamos acostumbrados. Nuestros hermanos laicos son más espontáneos en la oración.

 

Un momento bello el de esta oración, que nos preparó a participar en un espíritu sobrenatural.

 

Más tarde expresaría uno de los exponentes: —Cuando entré a la capilla pensé que me había equivocado de lugar: ¿qué, la reunión de la Renovación no había sido en la Plaza de Toros México?

 

El Cardenal Norberto: 19 años de profesor de Cristología

 

Le tocó a nuestro pastor, el Cardenal Norberto, inaugurar la V Asamblea Diocesana y darnos la bienvenida.

 

A la luz de sus 19 años de profesor de Cristología, nos invitó a colaborar en la expresión más plena de Cristo a través de nuestro propio carisma en la comunión en la diversidad.

 

El lema de la V Asamblea Diocesana proclama: "Convocados a la Comunión para la Misión".

 

El Sr. Obispo Jesús Martínez, buen historiador

 

Algo para recordar: la historia del II Sínodo Diocesano y de las subsecuentes cuatro asambleas, narrada con pelos y señales por el Sr. Obispo Jesús Martínez. Esto nos situó en la actual asamblea a la que fuimos convocados expresamente con una carta personal de nuestro Arzobispo.

 

Formamos el Equipo Arquidiocesano de Pastoral para la Misión 2000 con nuestra pluralidad y riqueza de carismas. Llamados a la comunión para que el mundo crea.

 

El encuentro con la diversidad

 

En seguida, nos reunimos por equipos para "profundizar en la diversidad".

 

¡Y vaya que éramos diversos!

 

En mi equipo estaba un fraile francés que afirmaba categóricamente que era mexicano. Un venerable sacerdote lleno de chispa y humos, un fraile dominico con un gafete que no le correspondía y laicos de todos los sabores y colores.

 

La diversidad no nos impidió sentirnos a gusto. Nos hicimos cercanos y amigos.

 

Las preguntas a las que debimos contestar eran un reto a nuestra sinceridad. No nos consultaban sobre nuestros valiosos conocimientos atesorados sobre los diferentes campos de la pastoral, nos preguntabansobre nosotros mismos. Y en nosotros mismos no somos tan expertos.

 

"Reconozco que yo ... he dificultado la comunión, porque ..."

 

"He actuado de tal modo que ..."

 

"No he reconocido el valor de los demás en cuanto que ..."

 

Y los testimonios salieron desde el fondo del alma, como un "mea culpa". Aquí no había forma de echarle la culpa a los demás de cómo está el mundo y de cómo está la Iglesia a la que yo (el eterno yo), y solamente yo voy a salvar.

 

¿Algo más vivencial que mi vivencia?

 

La plenaria

 

Imposible leer todas las aportaciones de los grupos.

 

Pasaron pues, algunos laicos representativos y un sacerdote: Chucho Gutiérrez.

 

Me llegó su testimonio: Los sacerdotes hemos sido malos contratistas para la viña del Señor y aún hay muchos laicos que esperan que los llamemos.

 

Los comentarios al final del primer día

 

De uno de los organizadores (en broma): —Nos salió tan bien, como si lo hubiéramos organizado.

 

De una jovencita de Jornadas: —Se nota la poca participación de jóvenes en la Asamblea.

 

De un veterano asambleísta: —Este año no se siente tan pesada la asamblea. Me sentí más a gusto.

 

El viernes en la V Asamblea: con la cruz a cuestas

 

El viernes es el día en que murió Jesús y, tradicionalmente es un día penitencial.

 

La oración inicial nos tocó directamente el corazón.

 

Los Vicarios Episcopales llevaron un bellísimo Cristo (de la parroquia de San Bernardino en Xochimilco) en solemne procesión. Unos músicos, de indiscutible corte militar, acompañaron la oración con la tambora y la trompeta. ¡Imponente! Me sentí en una de esas procesiones del Viernes Santo que llegan hasta el alma.

 

Y, de alguna manera, este viernes tomó ese cariz de reconciliación y de perdón.

 

Balance de la Misisón

 

¿Cómo vamos?; ¿qué "hemos" hecho?

 

En este segundo día vivencial de la asamblea se nos presentó una visión general de la marcha de la Misión 2000.

 

Alienta el conocer las experiencias que se están realizando en la Arquidiócesis.

 

Tres decanos nos hablaron de las reuniones eclesiales con laicos en sus juntas de decanato.

 

Se nos habló también del esfuerzo de las universidades católicas por realizar en sus planteles la Misión 2000.

 

Comentarios del día

 

De un sacerdote de hirsuta barba y larga cabellera: —Me gusta que hayan tomado en cuentas la religiosidad popular en esta asamblea. ¿Dónde puedo contratar a esos músicos?

 

De un miembro de un Equipo Misionero Decanal (Alberto Loma): —Es mi primera asamblea y veo como positivo la gran realidad presentada ante mis ojos de una gran Misión apoyada por una comunidad unida en un mismo espíritu, el Espíritu de Cristo vivo.

 

Sábado de la Asamblea, día de la Virgen

 

Por un camino de flores caminaba, peregrina, la Virgen Morena y con ella camina el pueblo de las manos floridas.

 

No, no es poesía. El sábado de la V Asamblea nos recibió con un sendero de pétalos de rosa alrededor de la casa del Seminario Menor, una imagen peregrina de la Virgen de Guadalupe, de esas que bendijo el Papa, fue llevada en triunfal procesión al son de los mariachis y, en las manos de los laicos y de las religiosas, ¡y de los sacerdotes!, una bella rosa para ofrecerla a la Estrella de la Evangelización. Una vez más la religiosidad popular ocupa dignamente su sitio en la reunión más importante y trascendental de nuestra Arquidiócesis.

 

Tengo que decir aquí que la comisión encargada de la oración y de la liturgia cumplió muy bien su cometido, porque supo llegar siempre al corazón de los asistentes y nos hizo vivir el momento. Gracias por esos actos tan motivadores.

 

Manos a la obra

 

Los dos primeros días de la Asamblea estuvieron llenos de vivencias.

 

Este tercer día se dedicó a lo práctico.

 

La reunión en equipos formados según los intereses de cada asistente nos permitió, ¡por fin!, hablar de los que entendemos y de lo que nos gusta y nos permitió conocer a otras personas con nuestros mismos afanes. En mi equipo hasta nos comprometimos a volvernos a ver.

 

Hubo para todos los gustos: jóvenes, universidades, escuelas, familias, adiciones ... Y para todas las necesidades; contenido y modalidades de Primer Anuncio, visiteo domiciliario, religiosidad popular ...

 

Unidad en la alta jerarquía: los candidatos

 

La nota simpática del día la dieron los señores obispos y demás vicarios episcopales, que se presentaron hoy de riguroso uniforme: guayabera blanca. Estos candidatos (Candidus = vestido de blanco) nos hicieron recordar los tiempos en que la guayabera era el vestido de gala en los actos oficiales.

 

Pobrecito del Cardenal, a él no le tocó guayabera.

 

Clausura

 

Después de compartir los alimentos y de compartir el pan de la amistad tuvimos el foro abierto en el que se dio la oportunidad de participar a todos los previamente inscritos para ello. Este fue uno de los elementos que nos gustó: el poder expresarnos, el que nos hayan hecho sentir que muestra participación era mecesaria.

 

La celebración de la Misa nos permitió realizar en la comunión eucarística nuestra comunión en la diversidad.

 

Opiniones de la V Asamblea

 

Opinión de una asambleísta de la III Vicaría (Socorro Reséndiz): —Es mi primera participación. Ha sido un alimento de fe y de amor. Le doy gracias a Dios por permitir que nosotros fuéramos los protagonistas de esta asamblea.

 

De una profesora de la IV Vicaría (Profra. Ma. Luisa Espinosa): —Gracias a Dios que es la quinta vez que asisto a estas asambleas, que en cuanto a organización son excelentes y han llevado secuencia y seguimiento de las conclusiones del II Sínodo.

 

De una religiosa de la VI vicaría (María Concepción González): —La respuesta de los participantes fue muy enriquecedora, verdaderamente nos esforzamos por vivir en comunión y participación.

 

De un presbítero dedicado a la enseñanza (Hugo Luna): —La V Asamblea es el signo de un esfuerzo eclesial que nos invita a todos a tomar en serio nuestra propia evangelización y la evangelización de los demás. Si llego a "ser", haré que otros "sean" también.

 

Y ahora mi opinión

 

—Todo el ambiente fue de optimismo, se notó entusiasmo y espíritu de cooperación. Me gustó especialmente la humilde y fraterna convivencia del Sr. Cardenal, de sus Obispos y vicarios con todos los asistentes. Felicitaciones al equipo organizador. La V Asamblea fue una asamblea para sentirse a gusto.

 

 

 

ECOS DE LA V ASAMBLEA DIOCESANA

 

"El gran Jubileo, al que el Papa nos convoca para celebrar los 2000 años de la Encarnación del Verbo, se realizará en la Arquidiócesis mediante la Misión 2000", nos recordaba el Signo Sacramental de Comunión en esta Iglesia particular: nuestro Pastora Arzobispo.

 

"Ustedes, los aquí reunidos, constituyen el gran equipo coordinador arquidiocesano de la Misión 2000". Las palabras del Vicario de Pastoral, captadas por los 460 asambleístas, nos hacían tomar conciencia del llamado de dios, nuestro Padre, a convertirnos en testigos y apóstoles de su Hijo Jesucristo. A todos: laicos, religiosos, diáconos, presbíteros y obispos, congregados en torno al Pastor, Dios nos otorga el don de su Espíritu para evangelizar las culturas de nuestra gran Ciudad.

 

Por lo mismo, mi impresión sobre la V Asamblea Diocesana fue que se nos llamó a vivir una EXPERIENCIA de IGLESIA. De ahí que la primera tarde se dedicara a una dinámica de conocimiento y aceptación. En los grupos captamos la diversidad de personas, orígenes y ministerios que conformamos la comunidad eclesial. Diversidad que comporta riqueza. Descubrimos muchas cualidades positivas que debemos potenciar y reforzar. Son nuestras fortalezas. Pero la diversidad conlleva, también, problemas que exigen esfuerzo para superarlos. Son nuestras debilidades. La diversidad es, entonces, un reto que sólo con el Espíritu de Pentecostés podremos transformar en fortaleza, según e lema de esta Asamblea: "Convocados a la Comunión para la misión". Históricamente, así nació la Iglesia: Católica en la Unidad y, Unida en la Catolicidad. Así debe vivir y desarrollarse, como sacramento del Reino del DIOS ÚNICO, pero RICO en Personas.

 

Mi experiencia, en la segunda tarde, consistió en detectar y pedir perdón a Dios y a los hermanos, por las situaciones y actitudes en las que he acentuado mi diversidad personal como debilidad. Esto ha dañado la unidad. Pero ese momento de encuentro fue una oportunidad de gracia, que me llamaba a la conversión, al compromiso de esforzarme para superar mis debilidades, para aprender a sumar y multiplicar, olvidándome de restar y dividir. Sucesivamente, los integrantes delgrupo expresábamos: "Yo ... pido perdón porque mis ... han dañado la comunidad". Después: "Yo ... me comprometo a ... para construir la comunidad". Entonces percibí nuestras fortalezas.

 

Muy apremiantes fueron las palabras del Sr. Cardenal: "Por muchos que nos parecen los evangelizadores con los que contemos, siempre serán pocos ante los millones de personas a evangelizar en nuestra Ciudad".

 

La sesión terminó con la exposición de distintas actividades en el ámbito arquidiocesano. Misión 2000 se está preparando y, aunque falta demasiado por hacer, no debemos angustiarnos, porque no se trata de un mero evento, sino de una nueva manera de trabajar para siempre.

 

El trabajo del sábado nos facilitó el intercambio, por grupos, tanto de los campos como de las actividades de la MISIÓN. Quizá lo importante no estuvo en oír cosas nuevas, sino en constatar que todos estamos sintonizando nuestras actitudes, inquietudes y planes pastorales.

 

Considero que las intervenciones de la Comisión Central de MISIÓN 2000 fueron concisas y útiles. Sólo una observación o sugerencia: que la "orden del día" de cada sesión sea comunicada con suficiente anticipación. Así, llegaríamos mejor preparados y sin alentar expectativas que no vemos cumplidas. Por aquí me explico la insatisfacción que algunos asambleístas expresaron.

 

Lugar destacado, en la V Asamblea Diocesana, ocupó la espiritualidad: la liturgia de la Palabra, el jueves; la procesión con el Crucificado, el viernes; la procesión con la Guadalupana, la solemne celebración Eucarística y el envío, el sábado.

 

Concluyo felicitando a quienes, desde la Comisión Central para la MISIÓN 2000, colaboran con el Sr. Cardenal Norberto, para hacernos vivir cada asamblea como "momento especial de gracia".

 

5 Octubre 99

 

P. Sergio A. Jaimes Serrano

 

 

 

EVALUACIÓN DE LA V ASAMBLEA DIOCESANA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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