Reuniones Diocesanas

1ª Reunión Diocesana Anual 2017

 

 

 

INICIO

Martes 21

Miércoles 22

Jueves 23

Objetivo segundo día: Identificar los procesos generados en las instancias pastorales arquidiocesanas al implementar los programas troncales, para retroalimentarnos y compartir en conjunto sus experiencias.

 

Actividad Responsables

 

- Oración inicial                                                                                    P. David Flores (Misiones)

- Enlace con el día anterior – presentación                                            P. Javier Hernández

de resultados del trabajo

- Iluminación: Nueva Etapa de la misión permanente:

pastoral orgánica, vivencia eclesial renovada para

evangelizar la ciudad                                                                            Mons. Carlos Briseño

- Programas troncales: respuestas pastorales a las

realidades diocesanas                                                                           P. Eduardo Mercado

- Trabajo en grupos (Por servicios diocesanos)

- Trabajos diocesanos en desarrollo

(algunas acciones realizadas con éxito) __________________

- Oración final                                                                                       P. David Flores (Misiones)

 

Resultados 2º día

 

Oración inicial

 

Miércoles 22 de Noviembre 2017

 

Monición inicial

 

El II Sínodo diocesano y el proceso Postsinodal nos han dejado como impronta, una identidad Pastoral; el impulso de esta nueva etapa de la Misión Perma-nente nos ha enfilado de manera inminente a una pastoral orgánica, organizada en programas troncales que nos ayuden a la misión de evangelizar la gran Ciudad.

 

Hoy más que nunca necesitamos abrir nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo, el verdadero protagonista de la misión, para que nos permita acoger el amor sin límite del Padre; sólo el Espíritu puede ayudarnos hacer nuestra la misión de Jesús y de la Iglesia; Él es quien la impulsa a ir siempre más allá de sus fronteras. Al mismo tiempo el Espíritu Santo hace que la Iglesia sea Evangelio para el mun-do de hoy.

 

Dejemos que el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, hable a través de nosotros, ore en nosotros y actúe en nosotros; para hacer nuestra la misión de la Iglesia; en nuestra Arquidiócesis.

 

Invocación inicial

 

V. En el nombre del Padre,

y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R. Amén.

V. Ven, Espíritu Santo,

llena los corazones de tus fieles,

R. y enciende en ellos el fuego de tu amor.

V. Envía Señor tu Espíritu,

R. y se renovara la faz de la tierra.

 

Se entona el siguiente canto. Todo el pueblo participa.

 

Canto

 

Responsabilidad Misionera

Señor, despierta

en todos los miembros de tu Iglesia

un fuerte fervor misionero:

Para que Cristo sea anunciado

a los que no lo conocen todavía

y a los que ya no creen.

Suscita muchas vocaciones

y sostén con tu gracia a los misioneros

en la obra de la evangelización.

Concédenos a cada uno sentir

la responsabilidad misionera,

y sobre todo comprender

que nuestro primer compromiso

para la difusión de la fe es vivir una vida

profundamente cristiana.

 

Lectura Bíblica

 

1 Cor 12,3b-7. 12-13

Lector:

De la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios:

Hermanos: Nadie puede decir: «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

 

Se deja un breve momento de silencio.

 

Reflexión

 

Lector:

La promesa que Cristo hizo a su Iglesia sobre la venida del Espíritu, se refiere a una presencia ilumina-dora, santificadora y evangelizadora (cfr. Jn 14,17.26; 15,26-27; 16,13-15; Hech 1,8). Es la fuerza y presencia activa, que se manifestó principalmente desde Pentecostés y que es fruto de la redención (Hech 2,4ss). Los Apóstoles participan y prolongan la misma misión de Jesús, como enviados con la fuerza del Espíritu para anunciar el evangelio (cfr. Lc 24,48-49; Hech 1,8).

 

Se deja un breve momento de silencio.

 

La misión que Cristo comunicó a la Iglesia, de parte del Padre, se realiza también bajo la acción del Espíritu Santo (cfr. Jn 15,26-27; 20,21-23). Por esto, el Espíritu Santo sigue siendo “el agente principal de la evangelización” y “actúa en cada evangelizador que se deja poseer y conducir por él” (EN 75).

 

Se deja un breve momento de silencio.

 

La misión eclesial es, pues, misión del Espíritu, en el sentido de que procede del Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo. La acción del Espíritu Santo, como expresión y prolongación del amor entre el Padre y el Hijo, no sólo se inserta en la misión eclesial a modo de “alma” (cfr. AG 4), sino que también llega, por vías desconocidas por nosotros, al corazón de las personas evangelizadas (cfr. Hech 2,38; 5,32). “El Espíritu Santo actúa por medio de los Apóstoles, pero al mismo tiempo actúa también en los oyentes: mediante su acción, la Buena Nueva toma cuerpo en las conciencias y en los corazones humanos y se difunde en la historia. En todo está el Espíritu Santo que da la vida” (RMi 21; cfr. DeV 64).

 

Se deja un breve momento de silencio.

 

Invocaciones al Espíritu Santo

 

V. Hermanos y hermanas es Dios quien siempre ilumina nuestros corazones con la luz del Espíritu Santo, pidámosle que seamos dóciles a sus inspiraciones, para gustar siempre del bien y gozar de su consuelo diciendo:

 

Lector:

• Espíritu Santo, dulce huésped del alma, Espíritu de verdad, que conoces las profundidades de Dios, memoria y profecía de la Iglesia, dirige la humanidad para que reconozca en Jesús de Nazaret el Señor de la gloria, el Salvador del mundo, la culminación de la historia.

R. Ven, Espíritu de amor y de paz.

 

• Espíritu creador, misterioso artífice del Reino, guía la Iglesia con la fuerza de tus santos dones para cruzar con valentía el umbral del nuevo milenio y llevar a las generaciones venideras la luz de la Palabra que salva. R.

 

• Espíritu de santidad, aliento divino que mueve el universo, ven y renueva la faz de la tierra. Suscita en los cristianos el deseo de la plena unidad, para ser verdaderamente en el mundo signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano. R.

 

• Espíritu de comunión, alma y sostén de la Iglesia, haz que la riqueza de los carismas y ministerios contribuya a la unidad del Cuerpo de Cristo, y que los laicos, los consagrados y los ministros ordena-dos colaboren juntos en la edificación del único Reino de Dios. R.

 

• Espíritu de consuelo, fuente inagotable de gozo y de paz, suscita la solidaridad para con los necesitados, da a los enfermos el aliento necesario, in-funde confianza y esperanza en los que sufren, acrecienta en todos el compromiso por un mundo mejor. R.

 

Oración Conclusiva

 

V. Señor, Dios nuestro, en tu Santo Espíritu animas a tu Iglesia: haz que tu pueblo, reunido en tu nombre, sea dócil a sus inspiraciones, y obtenga sus dones y frutos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

 

V. En el Espíritu de Cristo, Misionero del Padre

continuamos con nuestra Reunión Diocesana Anual.

 

Oración final

 

Invocación inicial

 

V. Ven, Espíritu Santo,

llena los corazones de tus fieles,

R. y enciende en ellos el fuego de tu amor.

 

V. Envía Señor tu Espíritu,

R. y se renovara la faz de la tierra.

 

Reflexión breve

 

Misión es partir, caminar,

dejar todo, salir de sí,

quebrar la corteza del egoísmo

que nos encierra en nuestro yo.

Es parar de dar vueltas

alrededor de nosotros mismos

como si fuésemos el centro

del mundo y de la vida.

Es no dejar bloquearse en los problemas

del mundo pequeño al que pertenecemos:

La humanidad es más grande.

Misión es siempre partir,

más no devorar kilómetros.

Es sobre todo abrirse a los otros como hermanos,

Descubrirlos y encontrarlos.

Y, si para descubrirlos y amarlos es preciso

atravesar los mares y volar por los cielos,

entonces misión

es partir hasta los confines del mundo.

 

Después de un breve silencio, el guía invita a la oración del Señor:

 

V. El Espíritu Santo es quien nos ayuda a excla-mar “Abba” digamos junto con Jesús: Padre-nuestro…

 

Oración final

 

Todos la recitan.

 

Contigo voy Virgen pura,

y en tu poder voy confiado,

pues yendo de ti amparado,

mi alma irá segura.

Dulce Madre no te alejes,

tu vista de mí no apartes,

ven conmigo a todas partes

y nunca solo me dejes;

ya que me proteges tanto

como verdadera madre

haz que nos bendiga

el Padre, el Hijo

y el Espíritu Santo.

Amén.

Trabajos diocesanos en desarrollo

Miércoles 22