Reuniones Diocesanas

1ª Reunión Diocesana Anual 2017

 

 

 

INICIO

Martes 21

Miércoles 22

Jueves 23

Objetivo primer día: Dar a conocer las etapas del proceso pastoral post sinodal, para identificar aquellos elementos que están interviniendo en la actual puesta en marcha del proyecto misionero arquidiocesano en las vicarías, decanatos, parroquias y comisiones diocesanas.

 

Actividad Responsables

 

- Celebración de la Palabra, preside Cardenal

  Norberto Rivera Carrera                                                           P. Barba - P. Cuauhtémoc

- Contexto de la Reunión Diocesana                                           P. Arturo Barranco Cruz

- Iluminación: Nuestra memoria sinodal, raíz que

  sustenta e impulsa la identidad pastoral diocesana                  Pbro. Julián López Amozorrutia

- Video

- Trabajo en grupos (Heterogéneos)

  Resultados 1er día

- La realidad de la Ciudad de México,

  desafíos pastorales                                                                  Karen IMDOSOC

- Oración final                                                                            P. Barba y P. Cuauhtémoc

 

 

ORACIONES

 

Reunión Diocesana Anual 2017

Oración inicial Martes 21 de Noviembre

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

Presidida por el Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera

Arzobispo Primado de México.

 

Ritos iniciales
 

Monición

 

Queridos hermanos: una vez más, nos encontramos reunidos, ahora en esta modalidad de la Reunión Diocesana Anual, para reflexionar y proyectar en torno al ca-minar que como Iglesia Arquidiocesana hemos recorrido en la evangelización de nuestra amada Ciudad de México.

 

En este itinerario misionero postsinodal, hemos ido recobrando, con el impulso del Santo Espíritu, actitudes y prácticas relevantes, como la necesidad de articular nuestros esfuerzos bajo una pastoral orgánica y transversal, la capacidad de escuchar y dialogar, —hacia adentro, pero sobre todo, hacia afuera—, la necesidad de profundizar en una conversión de actitudes pastorales y de servicio; nos hemos visto urgidos a implementar nuevas acciones y programas, que concentren y recapitulen las voces e inquietudes que han llegado hasta nosotros, referentes a las necesidades más urgentes y estratégicas.

 

Pidamos a Dios que durante esta reunión, sigamos es-cuchando fuerte y claro la voz del Espíritu, que nos guía y orienta en el caminar. Nos ponemos de pie.

Inicia la procesión y el canto.

 

Canto de entrada

Juntos cantando la alegría

de vernos unidos en la fe y el amor,

Juntos sintiendo en nuestras vidas

la alegre presencia del Señor.

 

1. Somos la Iglesia peregrina que Él fundó,

somos un pueblo que camina sin cesar.

Entre cansancios y esperanzas hacia

Dios nuestro amigo Jesús nos llevará.

 

2. Hay una fe que nos alumbra con su luz,

una esperanza que empapó nuestro esperar,

Aunque la noche nos envuelva en su inquietud,

nuestro amigo Jesús nos guiará.

 

Invocación inicial

V. En el nombre del Padre, y del Hijo,

y del Espíritu Santo.

R. Amén.

V. El Señor, que dirige nuestros corazones

para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Al comenzar esta celebración, pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos.

 

Se guarda un momento de silencio.

 

II Fórmula

 

V. Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

V. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

V. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros,

perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

A continuación, se cantan las Invocaciones:

V. Señor ten piedad. R. Señor ten piedad.

V. Cristo ten piedad. R. Cristo ten piedad.

V. Señor ten piedad. R. Señor ten piedad.

 

Oración colecta

 

V. Oremos. Señor Dios, cuyo Hijo prometió a todos los que se hallaran reunidos en su nombre que él mismo estaría en medio de ellos, concédenos que durante esta Reunión Diocesana podamos sentirlo presente entre nosotros y experimentar, en la verdad y la caridad, que en nuestros corazones abundan la gracia, la misericordia y la paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R. Amén.

Todos se sientan.

 

Primera lectura

 

De la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios

Hermanos: ¿Qué es Apolo y qué es Pablo? Simples servidores por medio de los cuales ustedes llegaron a la fe, cada uno según el don que el Señor le concedió. Yo plan-té, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer. De modo que ni el que planta ni el que riega tienen importancia, sino sólo Dios, que es quien hace crecer. El que planta y el que riega trabajan para lo mismo, si bien cada uno recibirá el salario conforme a su propio trabajo.

 

Así pues, nosotros somos colaboradores de Dios y ustedes son el campo de Dios, la casa que Dios edifica. Yo, por mi parte, correspondiendo al don que Dios me ha con-cedido, como un buen arquitecto, he puesto los cimientos; pero es otro quien construye sobre ellos. Que cada uno se fije cómo va construyendo.

 

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

 

Salmo responsorial

 

Del salmo 127

R. Dichoso el hombre que teme al Señor.

1. Dichoso el hombre que teme al Señor

y sigue sus caminos:

comerá del fruto de su trabajo,

será dichoso, le irá bien. R.

 

2. Su mujer, como vid fecunda,

en medio de su casa;

sus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de su mesa. R.

 

3. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor:

“Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida”. R.

De pie.

 

Aclamación al evangelio

 

R. Aleluya, aleluya

Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió

y llevar a término su obra, dice el Señor.

R. Aleluya.

 

Evangelio

 

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu Espíritu.

V. Del santo Evangelio según san Juan 4,5-42

R. Gloria a ti, Señor.

 

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía.

 

Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva.”

 

La mujer le respondió: “Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?” Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”.

 

En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: ‘¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella?’ Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Mesías?” Salieron del pueblo y se pusieron en camino hacia donde él estaba.

 

Mientras tanto, sus discípulos le insistían: “Maestro, come”. Él les dijo: “Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen”. Los discípulos comentaban entre sí: “¿Le habrá traído alguien de comer?” Jesús les dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo: Levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna. De este modo se ale-gran por igual el sembrador y el segador. Aquí se cumple el dicho: ‘Uno es el que siembra y otro el que cosecha’. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto”.

 

Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Sentados.

 

 

Reflexión del Señor Cardenal

 

Preces

De pie.

V. El Padre del cielo ha enviado ya a su Hijo a organizar a los jornaleros para que levanten la cosecha. Levantemos nuestra voz al cielo, y pidamos las herramientas necesarias para atraer a todos al Reino.

 

1. Que a lo largo de esta reunión anual, seamos capaces de mirar nuestro caminar diocesano, y descubrir en lo recorrido, la meta que nos has señalado, y las acciones que tenemos que integrar para alcanzarla, roguemos al Señor.

R. Señor, enséñanos a cosechar lo que has sembrado.

 

2. Para que en esta reunión diocesana, asentemos las bases para implementar los programas troncales en nuestras vicarías, decanatos y parroquias, que nos ayuden a dar una mejor respuesta a las necesidades de nuestros hermanos necesitados de Dios, roguemos al Señor.

 

3. Para que en nuestra Arquidiócesis de México, todos los agentes de evangelización, indistintamente de nuestra filiación pastoral y nuestro llamado apostólico, seamos misioneros de tiempo completo, dispuestos a trabajar, colaborando plenamente entre todos, para ser pescado-res de hombres y llevarlos a Cristo, roguemos al Señor.

 

4. Por todos los agentes de pastoral, Obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, y laicos, para que al participar de esta reunión, podamos ser iluminados por el Espíritu Santo, y seamos capaces de aportar lo que Dios ha puesto en nuestros corazones, roguemos al Señor.

 

5. Por todos los hombres y mujeres de nuestra gran Ciudad, que necesitan escuchar en su corazón este mensa-je de salvación que nos ha sido confiado; para que cuando lo escuchen, puedan dar una respuesta generosa y confiada a nuestro Señor Jesucristo, roguemos al Señor.

 

V. Confiados en Jesús que nos convoca, invoquemos a nuestro Padre diciendo: Padrenuestro…

 

Acción de gracias
 

V. Bendito seas por siempre, Señor.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

V. Porque has puesto en nuestras manos

la obra de tu creación,

para que colaboremos contigo

en la nueva tierra, que esperamos.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

V. Porque nos llamas a ser mejores,

según el modelo que nos has dado:

Jesucristo, para que alcancemos por él

la plenitud de la vida eterna.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

V. Porque nos has convocado

en la unidad de tu Iglesia,

para que vayamos alumbrando

la Nueva Humanidad que nos prometes.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

 

Conclusión

 

V. Bendito sea el Señor.

R. Ahora y por siempre.

V. Nuestro auxilio sea el nombre del Señor.

R. Que hizo el cielo y la tierra.

V. La bendición de Dios todopoderoso

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

descienda sobre ustedes.

R. Amén.

 

ORACIÓN FINAL

 

Invocación inicial

V. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

R. Amén.

V. Confiando en Dios, nuestro Padre, que por medio de su Hijo nos concede lo que necesitamos para el bien de la Iglesia y de todos los hombres, presentémosle con-fiadamente nuestras súplicas.

 

Lector 2:

1. Por la Iglesia, para que anuncie el Evangelio de la vi-da a las nuevas generaciones.

R. Escúchanos Señor.

2. Por nuestro Arzobispo, el Cardenal Norberto Rivera Carrera y sus Obispos auxiliares, para que sigan sien-do para esta Iglesia de México pastores solícitos y mi-sericordiosos. Oremos.

3. Por las familias, cimiento de humanidad y de fe, para que encuentren en la vida de la Iglesia un espacio de acompañamiento en la fe y una buena noticia.

4. Por las nuevas generaciones, para que por nuestro tes-timonio de solidaridad y empeño en el servicio de los más necesitados, encuentren en Cristo el sentido de su vida. Oremos.

5. Por las comunidades parroquiales, comunidades misio-neras y testimoniales, para que sean cuna y fermento de la vocación cristiana, fuente de la comunión y la mi-sión y, también sea un espacio de plenitud para los pastores misioneros. Oremos.

6. Finalmente, por los laicos para que viviendo itinera-rios de formación vivan como discípulos misioneros al servicio de la Iglesia y sean presencia evangelizadora en el mundo. Oremos.

R. Por tu misericordia, escúchanos Señor.

 

V. Alegres por hijos de Dios, concluyamos este momento con la oración que Cristo nos enseñó:

R. Padrenuestro…

 

Conclusión

V. Bendigamos al Señor.

R. Demos gracias Dios.

 

Contexto de la Reunión diocesana

 

OBJETIVO GENERAL (n. 48)

Para orientar el trabajo de los próximos tres años es:

Responder a las necesidades pastorales de la Arquidiócesis de México mediante la implementación de los Programas Troncales con carácter diocesano, para hacerlos operativos en las Vicarias, Decanatos y especialmente en las Parroquias, como parte substancial que le da el carácter de Nueva a esta Etapa de la Misión Permanente.

 

Contexto

 

  • Orientaciones Pastorales 2017 - 2019 Evaluación y seguimiento

 

  • Memoria viva: II Sínodo diocesano y proceso Post-sinodal

 

  • Nueva etapa de la Misión permanente: Iglesia misionera - misericordiosa y pastoral orgánica.

 

  • Identidad pastoral diocesana

 

  • Pedagogía Guadalupana, camino seguro de inculturación del Evangelio.

 

  • Año de la juventud. JMJ.

 

Nuestra Ciudad y el País viven hoy un momento muy importante

 

En este contexto, el discernimiento pastoral nos ha llevado a vislumbrar esta nueva etapa, donde las prioridades pastorales se han tenido

que actualizar para poder hacer frente a las nuevas realidades. (OP 2017, n. 12)

 

Objetivo general (RDA 2017)

 

Conocer y valorar el proceso pastoral postsinodal en su conjunto, identificando sus elementos más característicos para que iluminen el desarrollo de esta nueva etapa de la misión permanente, y nos proyecten hacia la consolidación de una Iglesia diocesana renovada, con nuevos bríos misioneros, con clara conciencia de participación, colaboración y comunión, que nos permita a todos integrarnos como un solo organismo eclesial que vive y proclama en medio de la ciudad el amor de Jesucristo vivo.

 

Nuestra memoria sinodal

Martes 21