Reuniones Diocesanas

1ª Reunión Diocesana Anual 2017

 

 

 

INICIO

Martes 21

Miércoles 22

Jueves 23

Objetivo tercer día: Proponer la articulación del trabajo colaborativo a partir de los núcleos de pastoral y de los foros programáticos, que permitan la ejecución de los programas troncales y la reflexión constante sobre su puesta en práctica.

 

Actividad Responsables

 

- Oración inicial                                                                                            P. Juan José SEMINARIO

- Enlace con el día anterior – presentación de

resultados del trabajo                                                                                   P. Horacio Palacios

- Iluminación: Trabajo colaborativo, impulso a la

pastoral orgánica a través de los núcleos de pastoral                                    P. Joel Ortega

- Trabajo en grupos (Por afinidad a los núcleos pastorales)

- Conclusiones                                                                                              P. Arturo Barranco Cruz

- Eucaristía de envío, clausura                                                                       P. Juan José SEMINARIO

 

Resultados 3er día

 

Oración inicial

Jueves 23 de Noviembre 2017

 

“Esquema de oración con las nuevas generaciones”

 

Alabanza y testimonio vocacional

 

Se inicia con cantos y testimonios; al terminar se hace la moni-ción siguiente:

 

Monición Inicial

 

Dios quiere enseñarnos a descubrir aquellas cosas que nos ayudarán a construir un futuro verdaderamente feliz, —y que no son las riquezas, los bienes materiales, el pensar sólo en nosotros mismos—, sino todo aquello que Dios Padre nos llama a vivir en su Hijo Jesucristo, el jo-ven de Nazaret. A su vez, Dios espera de nosotros el amor, la entrega y el servicio desinteresado y gratuito a los demás, en especial a los más pobres y necesitados. Dios quiere que seamos ejemplo y animación para las nuevas generaciones, que los atraigamos a su Iglesia Santa. Por eso, la llamada que Dios les dirige hoy por nuestro medio, y que resuena de forma especial en nuestros corazones, es un signo del pleno amor que Dios tiene por los jóvenes. Después de todo, son ellos el futuro de nuestra Iglesia.

 

Las nuevas generaciones están llamadas a construir la civilización del amor, de la justicia y la solidaridad: unámonos a ellos. Esta vocación hacia un mundo mejor, no puede verse entorpecida por restricciones de fronteras, razas, edades ni culturas. En esta era de globalización, hacen falta testimonios de jóvenes que experimentan a Dios en sus vidas.

 

Por todo lo anterior, elevemos hoy a Dios nuestras oraciones por las nuevas generaciones, para que puedan experimentar de nuestra parte una cálida acogida y un acompañamiento constante en el camino de la fe, y lleguen a ser modelo de valores cristianos para los más alejados de nuestra Iglesia.

 

Invocación inicial

 

V. En el nombre del Padre,

y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R. Amén.

 

Se entona el siguiente canto. Todo el pueblo participa.

 

Canto

 

Oh deja que el Señor te envuelva

1. Oh deja que el Señor te envuelva en su espíritu de amor

satisfaga hoy tu alma y corazón.

Entrégale lo que te pide y su espíritu vendrá,

sobre ti vida nueva te dará.

Cristo, oh Cristo, ven y llénanos

Cristo, oh Cristo, llénanos de ti.

2. Alzamos nuestra voz con gozo y nuestra alabanza a ti,

con dulzura te entregamos nuestro ser.

Entrega toda tu tristeza en el nombre de Jesús

y abundante vida hoy tendrás en él.

 

A continuación se lee el pasaje del Evangelio según San Marcos. Se omite bendición alguna o el diálogo, y se procede directamente al texto (sin dar la cita bíblica).

 

Lectura Bíblica Mc. 10, 17-27

 

Lector:

 

Del Evangelio de San Marcos:

Cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante él y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?” Jesús le contestó: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre”. Entonces él le contestó: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven”. Jesús lo miró con amor y le dijo: “Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme”. Pe-ro al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.

 

Se deja un breve momento de silencio. Luego se tiene la siguiente reflexión.

 

Reflexión 1

 

Dios mira con amor al joven

Lector:

Hoy, como a lo largo de la historia de la humanidad, el hombre tiene deseos de felicidad, de encontrar la vida verdadera. En lo profundo del corazón, nos damos cuenta de que no basta con realizar lo que todos hacen, sino que es necesario corresponder a la grandeza de lo que hemos recibido. Pensemos en cuántas veces Cristo ha salido al paso de nuestras vidas para poder corresponderle con generosidad.

El Maestro, en este pasaje, mira con amor al joven. No es difícil sentir la mirada amorosa de Cristo. Es necesario dejar que sus ojos penetren hasta lo más profundo del alma. Sólo de esa manera se le puede corresponder. Por el contrario, se le daría una respuesta incapaz de durar en el tiempo, sin profundizar en las consecuencias positivas que trae el responderle a Dios con generosidad.

 

El joven se fue triste. Poseía muchas riquezas y Cristo le pedía todo. Pensaba que tenía que elegir: Cristo o sus cosas. Pero ya antes Cristo lo había elegido con su mira-da amorosa. Imaginemos lo que Cristo proyectó para su vida. Quizás, habría sido uno de los discípulos, pero prefirió sus planes y hoy no sabemos ni siquiera el nombre de aquel joven.

 

Cristo respeta nuestra libertad, escucha nuestros planes, nos mira con amor y nos invita finalmente a seguir-lo. Él espera nuestra respuesta.

 

El Señor sigue pasando a lo largo del camino y no se cansa de invitar. Quiere nuestra felicidad. Le entristecen nuestras preferencias por las riquezas y apegos a los bienes materiales. Ayudemos a los demás a centrarse en Cristo, no en lo material y caduco que nos ofrece el mundo.

(S.S. Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud 2015).

 

Dios llama al joven a la vocación sacerdotal

 

Lector:

Cuando el joven pregunta sobre el «algo más»: « ¿Qué me queda aún?», Jesús lo mira con amor y este amor encuentra aquí un nuevo significado. El hombre es conducido interiormente por el Espíritu Santo desde una vida según los mandamientos a otra vida consciente del don, y la mirada plena de amor por parte de Cristo expresa este «paso» interior. Jesús añade: «Si quieres ser perfecto, ve, vende cuanto tienes, dalo a los pobres, y tendrás un teso-ro en los cielos, y ven y sígueme» (Mt 19, 21).

 

Sin embargo, en este momento deseo hablaros del significado particular de las palabras que Cristo dijo a aquel joven. Y hago esto convencido de que Cristo las dirige en la Iglesia a algunos jóvenes interlocutores suyos de cada generación. También de la nuestra. Aquellas palabras significan en este caso una vocación particular dentro de la comunidad del Pueblo de Dios. La Iglesia halla el «sígueme» de Cristo al comienzo de toda llamada al servicio en el sacerdocio ministerial, que en la Iglesia católica de rito latino está unida simultáneamente a la responsa-ble y libre elección del celibato.

 

Ésta es la razón por la que deseo decir a todos vosotros, jóvenes, en esta importante fase del desarrollo de vuestra personalidad masculina o femenina: si tal llama-da llega a tu corazón, ¡no la acalles! Deja que se desarrolle hasta la madurez de una vocación. Colabora con esa llamada a través de la oración y la fidelidad a los mandamientos. «La mies es mucha» (Mt 9, 37). Hay una gran necesidad de que muchos oigan la llamada de Cristo: «Sígueme». Hay una gran necesidad de que a muchos llegue la llamada de Cristo: «Sígueme». Hay una enorme

necesidad de sacerdotes según el corazón de Dios. La Iglesia y el mundo actual tienen urgente necesidad de un testimonio de vida entregada sin reserva a Dios, del testimonio de este amor esponsal de Cristo, que de modo particular haga presente el Reino de Dios entre los hombres y lo acerque al mundo.

 

Permitidme pues completar aún las palabras de Cristo el Señor sobre la mies que es abundante. Sí, es abundante la mies del Evangelio, la de la salvación... «pero los obreros son pocos». Tal vez hoy se note esto más que en el pasado, especialmente en algunos países, así como también en algunos Institutos de vida consagrada y similares.

(S.S. Juan Pablo II, Carta apostólica “Dilecti amici” a los jóvenes y a las jóvenes del mundo con ocasión del año internacional de la juventud).

 

Preces

 

V. Por los fieles de nuestra Arquidiócesis de México y los jóvenes del mundo entero. Alabemos a Cristo, que ama a la Iglesia y le da alimento y calor, y roguémosle con-fiados diciendo:

R. Atiende, Señor, los deseos de tu pueblo.

 

1. Acuérdate, Señor, de tu Iglesia: guárdala de todo mal y haz que crezca en tu amor. Oremos.

2. Guarda con tu protección al papa Francisco, al orden episcopal y en lo particular cuida a nuestro Arzobispo Norberto Rivera Carrera y a su consejo episcopal, y socórrelos a todos con el poder de tu brazo. Oremos.

3. Que los sacerdotes, Señor, crezcan en caridad y que los fieles vivan en la unidad del Espíritu y en el vínculo de la paz. Oremos.

4. Sumo sacerdote de la Iglesia, acude en ayuda de nuestra Arquidiócesis Primada de México; haz también que todos los que en ella habitamos seamos fieles a tu voluntad y trabajemos por el bien y la paz. Oremos.

5. Concede, Señor, a los jóvenes la realización de sus esperanzas, dales tu gracia para que sepan responder a tus llamadas en el transcurso de su vida. Oremos.

6. Alimenta a tu pueblo con el maná para que no perezca de hambre, y dale el agua viva para que nunca más tenga sed. Oremos.

 

Oración

 

V. Señor, Dios nuestro, que has congregado a tu Iglesia y has hecho de ella el cuerpo de tu Hijo: haz que tu pue-blo, reunido en tu nombre, te venere, te ame, te siga y, llevado por ti, alcance el reino que le tienes prometido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

 

Canto

 

“Aquí hay un muchacho”

Aquí hay un muchacho que solamente tiene

cinco panes y dos peces, más que es eso, para tanta gente.

Aquí hay un muchacho que solamente tiene

un corazón dispuesto a dar, más que es eso, para tanta gente.

Aquí está éste corazón que quiere serte fiel

mas qué es eso, si no te tiene a ti (2)

Toma este corazón toma cuanto tengo y cuanto soy

toma mi pasado, mi presente y mi futuro

todo cuanto tengo, tómalo.

Mi corazón tomaste mis panes bendijiste

a la gente repartiste y a todos alcanzo

Mi vida está en tus manos si quieres repartirla

como hiciste con mis panes aquel día oh Señor

 

Oración

 

La siguiente oración la reza todo el pueblo de Dios, en voz alta.

Oración de S.S. Francisco por los jóvenes, en vista del sínodo

Señor Jesús,

tu Iglesia en camino hacia el Sínodo

dirige su mirada a todos los jóvenes del mundo.

Te pedimos para que con audacia

se hagan cargo de la propia vida,

vean las cosas más hermosas y profundas

y conserven siempre el corazón libre.

Acompañados por guías sapientes y generosos,

ayúdalos a responder a la llamada

que Tú diriges a cada uno de ellos,

para realizar el propio proyecto de vida

y alcanzar la felicidad.

Mantén abiertos sus corazones a los grandes sueños

y haz que estén atentos al bien de los hermanos.

Como el Discípulo amado, estén también ellos

al pie de la Cruz para acoger a tu Madre,

recibiéndola de Ti como un don.

Sean testigos de la Resurrección

y sepan reconocerte vivo junto a ellos

anunciando con alegría que tú eres el Señor. Amén.

(S.S. Francisco) L'Osservatore Romano,

ed. semanal en lengua española, n.15, 14/04/2017).

 

Oración juvenil vocacional

 

Señor Jesús,

aquí estamos los jóvenes de la Arquidiócesis de México,

presentes en la Iglesia que está viva

y que nos da testimonio de tu amor.

Permítenos contemplar tu mirada misericordiosa

en medio de nuestras débiles circunstancias,

para que nuestra esperanza se acreciente al mirarte a ti,

clavado en una cruz por nosotros.

Dirige nuestras vidas,

y no permitas que roben nuestros sueños,

anhelos y proyectos.

Haz que defendamos siempre la verdad,

aun en medio de la sociedad confusa

que intenta desviar nuestros principios cristianos.

Conforme a tu corazón de buen pastor,

desarrolla en nosotros la madurez de nuestra vocación cristiana

y llámanos a colaborar en tu mies como obreros tuyos,

en el ministerio sacerdotal y la vida religiosa. Amén.

(Sem. Rodrigo Misael Olvera Díaz)

Se dan las indicaciones para el siguiente momento de trabajo.

 

Jueves 23