DECRETO

SOBRE LA REORDENACIÓN ECONÓMICA DE LAS DIVERSAS ESTRUCTURAS DE NUESTRA IGLESIA PARTICULAR

 

 

 

 

Norberto Cardenal Rivera Carrera

Arzobispo Primado de México

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ACTUALIZACIÓN DEL DECRETO DE FECHA 30 DE NOVIEMBRE DE 1996 SOBRE LA REORDENACIÓN ECONÓMICA DE LAS DIVERSAS ESTRUCTURAS DE NUESTRA IGLESIA PARTICULAR, 4 de Agosto de 2007, Festividad de San Juan María Vianney.

 

La multitud de los creyentes tenía un

solo cuerpo y una sola alma.

Nadie consideraba sus bienes

como propios, sino todo lo tenían

ellos en común.

(Hch 4, 32)

 

A LOS SEÑORES:

 

- Obispos Auxiliares, Vicarios Generales y Episcopales;

- Superiores Mayores de los diversos Institutos cuyos miembros prestan sus servicios en la    Arquidiócesis;

- Párrocos;

- Rectores;

- Capellanes;

- Presbíteros, Diáconos y

- fíeles laicos que colaboran corresponsablemente en las tareas pastorales de la    Arquidiócesis de México.

 

Muy estimados Hermanos:

 

1. El 1° de enero de 1997 entró en vigor en nuestra Arquidiócesis el Decreto que promulgué sobre la reordenación económica de esta Iglesia Particular, consciente de la necesidad de contar con los recursos necesarios y su eficiente administración e inspirado en los grandes desafíos de la nueva evangelización.

 

2. En dicho Decreto mencioné, con base en los preceptos del Código de Derecho Canónico (1983) y en las disposiciones del II Sínodo Diocesano (1992), a que el nuevo impulso evangelizador nos llama a dar un testimonio de justicia y rectitud en la administración económica de la vida eclesial, a distribuir los recursos materiales haciendo buen uso de ellos para conseguir los fines propios que tiene la Iglesia.

 

3. El Segundo Sínodo Arquidiocesano al hablar de la economía y de la administración de bienes señaló:

 

"El antiguo sistema económico "del beneficio eclesiástico" profundamente modificado por el Nuevo Código de Derecho Canónico -CIC 1272 y 1274- ha dificultado a los pastores y a los fieles descubrir y asumir su responsabilidad propia respecto a los bienes materiales, ante las necesidades de la comunidad y de la tarea evangelizador a.

 

Se impone un cambio de mentalidad y de actitudes que lleve:

 

A los pastores a revisar sus criterios de administración de los bienes;

 

A los fieles a participar solidariamente en las implicaciones económicas de la pastoral;

 

A todos a ordenar la economía al servicio de la evangelización integral" (ECUCIM, 3871).

 

3.1 Pedía

 

3.1.1 Establecer en todas las Parroquias el "Consejo Económico" prescrito por el Código de Derecho Canónico (canon 537) y señalaba que en fecha próxima propondría los Estatutos que nos guiaran a conseguir este fin.

 

3.1.2 Hacer conscientes a los laicos, a los presbíteros, a los religiosos y a las religiosas acerca del ideal de una participación gradual y solidaria en las múltiples implicaciones económicas de la tarea evangelizadora, según las orientaciones del Concilio Vaticano II, las normas del Derecho Canónico y los Decretos emanados del II Sínodo Diocesano (ECUCIM, 3886).

 

3.1.3 Impulsar la idea de dar a la comunidad informes económicos en forma periódica y detallada, así como también la práctica —ya probada favorablemente en varias feligresías— de pedir ofrendas voluntarias por los servicios litúrgicos y otras ceremonias (ECUCIM, 3888).

 

3.1.4 Inculcar en todos los miembros de la Iglesia la conciencia de que los recursos materiales y económicos de que disponen las instituciones católicas deben estar puestos al servicio de la tarea evangelizadora, de acuerdo a las prioridades pastorales señaladas por el II Sínodo y conforme a la más genuino tradición cristiana de la justicia y del amor a los pobres (ECUCIM, 3890).

 

3.2 Sin olvidar que la gestión de los asuntos económicos requiere una administración contable moderna y eficaz que, a la luz de los criterios evangélicos de austeridad y pobreza, responda a las necesidades propias de la Iglesia local y favorezca una verdadera solidaridad y participación de los bienes aportados por los fieles (ECUCIM, 3899) y conservando además todas las indicaciones dadas por el CIC vigente, me pareció conveniente y urgente, para el bien pastoral de toda nuestra Arquidiócesis de México, hacer las modificaciones ahí señaladas a la actual organización económica, buscando simplificar lo mas posible todos los procesos administrativos y por lo mismo dispuse:

 

3.3 suprimir el pago de diversos aranceles establecidos y establecer en vez de esto una aportación mensual obligatoria a toda Iglesia Parroquial o equiparada a ésta, como las cuasi - parroquias, así como las Rectorías y Capillas que gocen de personalidad jurídica pública bajo la jurisdicción del Arzobispo de México, atendida por Sacerdotes Seculares o Regulares, consistente en un 10% del total de los ingresos brutos mensuales constatados.

 

4. Gracias a Dios, al sentido de comunión de casi todos los sacerdotes y a la generosidad de nuestros fieles, se ha logrado incrementar sustancialmente la captación de recursos, lo que ha permitido que con el 10% así obtenido, que se destina al Arzobispado, se ha reintegrado a cada Vicaria territorial el 50% de esta aportación, correspondiente a lo recaudado por la misma Vicaría, a fin de que pueda afrontar sus diversas necesidades tanto de orden de acción pastoral como para la atención específica de los mismos sacerdotes y del otro 50% se ha podido asignar partidas a las Vicarías Funcionales y a las diversas Comisiones Pastorales Arquidiocesanas, y consecuentemente mejorar los servicios que se prestan a los fieles y al mismo clero.

 

5. El 5 de mayo del año 2000 promulgué un Decreto complementario, en el que se precisan sólo dos puntos para evitar interpretaciones equívocas, en cumplimiento a lo dispuesto el 8 de febrero de 2000, por el Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos, que después de laborioso estudio decreta la legitimidad del referido Decreto y su congruencia con el can. 1263 del CIC y demás leyes universales y en la misma fecha (5 de mayo de 2000) dirigí una carta circular al V. Clero Secular y Regular que colabora en las tareas pastorales de la Arquidiócesis para explicar el alcance del Decreto complementario (cf. Gaceta Oficial del Arzobispado de México, Junio 2000, 32 ~ 59).

 

6. Entre el Obispo y los presbíteros existe una communio sacramentalis en virtud del sacerdocio ministerial o jerárquico y una responsabilidad del Obispo es comportarse siempre con sita sacerdotes como padre y hermano que los quiere, escucha, acoge, corrige, conforta, pide su colaboración y hace todo lo posible por su bienestar humano, espiritual, ministerial y económico... Los presbíteros, y especialmente los párrocos, son... los más estrechos colaboradores del ministerio del Obispo (Juan Pablo II, exhortación Apostólica Pastores gregis n. 47)

 

6.1 La preocupación del Obispo por sus sacerdotes se manifiesta como acompañamiento paternal y fraterno en las etapas fundamentales de su vida ministerial, y en las diversas situaciones que se puedan presentar como es la enfermedad grave o el dejar por motivos especialmente de edad la dirección pastoral efectiva de una comunidad o los cargos con responsabilidad directa.

 

6.2 Como ejemplos concretos de esta preocupación episcopal para con los sacerdotes y apoyado en las aportaciones recibidas, se ha logrado otorgar una pensión para los sacerdotes eméritos a los que llamamos jubilados; se cubrió en este tiempo un seguro de gastos médicos mayores, sin limitación de enfermedades preexistentes; se consiguió ampliar el apoyo económico a numerosas obras sociales y asistenciales; y se incrementaron las diferentes actividades pastorales, acciones que he revalorado y que me parece deben colocarse en su justo valor. Sin embargo, las necesidades pastorales siguen superando, con mucho, las posibilidades económicas y no las puedo cubrir sin la ayuda de Dios, de los fíeles laicos y de los mismos presbíteros apoyado en la invitación que hace el Concilio Ecuménico Vaticano II: ... todos los sacerdotes diocesano han de estar unidos entre sí, y, por tanto, sentirse apremiados por la solicitud del bien espiritual de toda la diócesis; más todavía, recordando, por otra parte, que los bienes que adquieren con ocasión del ministerio eclesiástico están unidos a un cargo sagrado, ayuden generosamente, en la medida de sus fuerzas, a las necesidades mismas materiales de la diócesis según la ordenación del Obispo (Christus Dominus, 28).

 

7. Pasado ya un tiempo experimental razonable y después de un largo itinerario que incluyó la intervención de diversos organismos de la Sede Apostólica (Cfr. Decreto del 5 de mayo del 2000, por el que se precisan algunos puntos... Gaceta Oficial del Arz. De México, Junio (2000) pp. 47 - 52) que confirmaron la legitimidad del Decreto y su congruencia con las Leyes de la Iglesia, me ha parecido bien evaluar en orden a ratificar, reformar, aclarar ó actualizar el mismo Decreto.

 

7.1. He consultado al Senado conforme a Derecho, que ha hecho una evaluación, al Colegio de Consultores, al Consejo de

 

Asuntos Económicos Arquidiocesano y a otras personas e instancias, por lo que mediante las presentes letras:

 

RATIFICO, ACTUALIZO Y POR LO MISMO, REFORMO

 

el referido DECRETO DE REORDENACIÓN ECONÓMICA DE LAS DIVERSAS ESTRUCTURAS DE NUESTRA IGLESIA PARTICULAR DE FECHA 1° de Noviembre de 1996 que entró en vigor el 1° de Enero de 1997 con Decreto aclaratorio del 5 de Mayo del 2000 de la manera siguiente:

 

8. En orden al cumplimiento de los fines propios de la Iglesia, que señala el canon 1254 § 2: "sostener el culto divino, sustentar honestamente al clero y demás ministros, y hacer las obras de apostolado sagrado y de caridad, sobre todo con los necesitados", tanto en el Decreto original (1996) como en el presente, hasta el 90% de los recursos que se reciban según se precisa más adelante, quedan bajo la administración de la respectiva Parroquia, Cuasi Parroquia, Rectoría o Capilla, cubriendo las necesidades propias y estableciendo una masa para que se pueda observar lo prescrito en la legislación universal: una parte de esa masa será destinada a sustentar honestamente al clero y demás ministros, de este modo se da a los fieles cristianos la oportunidad de cumplir con el deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades (cf. canon 222).

 

9. En base a la experiencia del Decreto de 1996, visto el canon 1263 y teniendo en cuenta las intervenciones de los diversos Organismos de la Santa Sede, he considerado razonable que por lo menos el restante 10% de dichos ingresos brutos constatados sean aportados por las respectivas Parroquias, Cuasi Parroquias, Rectorías o Capillas, que gocen de personalidad jurídica pública y estén bajo la jurisdicción del Arzobispo de México para conformar una masa común administrada por la Arquidiócesis y sus Vicarías Territoriales para satisfacer las necesidades y obligaciones económicas que se tienen, incluso en el ámbito Civil, respecto a las personas que sirven a la Iglesia como a las diversas acciones pastorales y de culto divino. Ratifico por tanto expresamente esta disposición que es obligatoria.

 

10. La cantidad correspondiente al porcentaje fijado (10%), se seguirá distribuyendo por partes iguales entre la Curia Arquidiocesana y las diversas Vicarias Territoriales en orden a sufragar las respectivas necesidades, como es el cubrir salarios del personal contratado, mantenimiento, papelería, servicios de agua, predial, luz, teléfono y otros, acciones específicamente de acción pastoral, ayudas a grupos, movimientos, Iglesias y personas especialmente clérigos en condiciones especiales.

 

11. Contribuir "con al menos el 10%" significa que, entre las entidades obligadas hay algunas que, gracias a Dios, tienen acceso a mayores recursos económicos, por lo que pueden contribuir con una aportación más generosa, superior al 10% obligatorio, lo que permitirá cubrir necesidades particulares que a juicio del Arzobispo o del Vicario Territorial correspondiente, con la aprobación del propio Arzobispo, deban ser satisfechas.

 

12. El total del 10% de los ingresos brutos constatados, deberá ser entregado a la Arquidiócesis Primada de México, A. R. ya sea en sus oficinas, ya sea depositado en cualquiera de sus cuentas bancarias, o ya sea a través de las respectivas Vicarias Territoriales.

 

13. Para la actualización y modificación el Decreto de reordenación económica he tomado en cuenta lo que prescribe el Derecho:

 

13.1 Canon 531: "aunque otro haya realizado una determinada función parroquial, ingresará en la masa parroquial las ofrendas recibidas\de los fieles en tal ocasión, a no ser que, respecto a las limosnas voluntarias, conste la intención contraria de quien las ofrece; corresponde al Obispo diocesano, oído el consejo presbiteral, establecer normas 1 mediante las que se provea al destino de esas ofrendas y así como a la retribución de lo clérigos que cumplen esa función "(cf. can. 551)

 

13.2 Canon 1267 § 1: se presumen hechas a la persona jurídica las oblaciones entregadas a los Superiores o administradores de cualquier persona jurídica eclesiástica, aunque sea privada, con mayor razón si es persona jurídica pública bajo la jurisdicción del Arzobispo, si bien se haya encomendado su administración a un Instituto de Vida Consagrada, oblaciones que entrarán a la masa común, observando lo prescrito en los §§ 2 y 3: Las oblaciones hechas por los fieles para un fin determinado sólo pueden destinarse a ese fin por lo que éstas no serán consideradas como parte de la masa común.

 

14. La masa económica parroquial sujeta a la aplicación del porcentaje referido se integra como sigue:

 

14.1 Por las ofrendas que se reciban por las Celebraciones de Misas (entre semana y en domingo), así como aquellas que se reciban por la administración de otros Sacramentos, como bautismos, primeras comuniones, confirmaciones y matrimonios, con excepción del estipendio al que se refieren los cánones 945 y 951.

 

14.2 Por las ofrendas que se reciban por las Celebraciones de acción de gracias, con o sin Misa, como en el caso de aniversarios de vida o matrimoniales, entre otros; así como, aquellos que provengan de la administración de cualquier sacramental (cañones 531; 551);

 

14.3 Por las ofrendas que entreguen los fíeles durante su asistencia a las Misas, ya sean dominicales o entre semana, o al participar en cualquier otra celebración de carácter religioso - devocional o litúrgico.

 

14.4 Por las ofrendas que depositen los fieles en las alcancías de los templos.

 

14.5 Por los donativos eventuales provenientes por el uso de los salones y espacios parroquiales.

 

14.6 Por los donativos provenientes de quienes adquieren derechos sobre los nichos destinados al resguardo de urnas de restos humanos.

 

14.7 Por los donativos que entreguen los fieles para apoyar la labor pastoral.

 

14.8 Por cualquier otro ingreso que, sin contravenir las normas canónicas, pueda formar parte de la masa económica de la Parroquia, Cuasi Parroquia, Rectoría o Capilla.

 

15. No son objeto de exención de la contribución prescrita en los puntos 9 y 10 de este Decreto, los recursos económicos que se destinen para sufragar las actividades pastorales propias de toda Iglesia Parroquial o equiparada a ésta, Cuasi Parroquias, Rectorías y Capillas, sujetas al cumplimiento del presente Decreto. De existir

 

algún caso de excepción, será resuelto por el Arzobispo, a solicitud del Vicario Episcopal que corresponda.

 

16. Los Párrocos, Cuasi Párrocos, Rectores, Capellanes, Administradores, Encargados, etc. sean miembros o no de Institutos de Vida Consagrada o Sociedades de Vida Apostólica están obligados, en conciencia, a cumplir con la entrega de esta aportación.

 

17. Cabe recordar que el ostentar el oficio eclesiástico como Párrocos, Cuasi - Párrocos; Administradores Parroquiales; Rectores, Capellanes, etc., es una maestra significativa de comunión y corresponsabilidad jerárquica pero no los hace propietarios sino custodios y administradores de diversos bienes y están sujetos a cumplir con sus encomiendas eclesiásticas y también las establecidas en las leyes emanadas por la Autoridad Civil, especialmente las aplicables a las Asociaciones Religiosas Derivadas de esta Arquidiócesis con las respectivas consecuencias. Se debe formalizar así mismo ante la Autoridad Civil el carácter de ser representantes y responsables legales.

 

18. El incumplimiento de esta obligación, en razón a justicia y visto cada caso, será motivo de sanciones (cann. 1311; 1320; 1336) conforme a Derecho (cf. cann. 1311 - 1399; 1717 - 1728) que pudieran ser desde la limitación del ejercicio del oficio eclesiástico encomendado hasta la pérdida del mismo (cann. 184; 192 - 195; 318 § 2; 563; 572; 682 § 2; 1336; 1741,4° y 5 C ); e incluso inhabilitados en su ejercicio ministerial (can. 1338), teniendo repercusiones en orden a su pensión y/o su jubilación o algún convenio establecido (cann. 520; 678-681).

 

19. La cooperación, contribución o aportación Diocesana conocida como Diezmo, y las Colectas Especiales son aportaciones diferentes a los ingresos que normalmente reciben las Parroquias, Cuasi Parroquias, Rectorías o Capillas y por lo tanto tienen otra naturaleza y destino específico, por lo que no formará parte de los ingresos mensuales constatados a los que hace referencia el punto n. 14, y no podrá disminuirse de la cantidad correspondiente al porcentaje fijado en cada caso. Por tanto, teniendo esta Aportación una naturaleza y destino diferente, pido a todos aquellos que reciban esta Aportación que también en conciencia sea íntegramente entregada a la Arquidiócesis, conforme a los mecanismos establecidos, la Vicaria Territorial recibirá un 25% de lo que se recaude en su territorio.

 

 

20. Las Colectas Especiales también constituyen aportaciones de naturaleza diferente a la contribución prescrita en el punto 10 de este Decreto y son principalmente, no únicas, las siguientes:

 

20.1 Seminario Conciliar de México. El monto total de esta Colecta se entregará directamente al Seminario.

 

20.2 Óbolo de San Pedro. El 50% del monto de esta Colecta se entregará a la Curia arquidiocesana, y ésta, a su vez, lo hará llegar a la Nunciatura Apostólica y el restante 50% quedará en beneficio de las Parroquias, Cuasi Parroquias, Rectorías o Capillas.

 

20.3 Obras del Episcopado Mexicano. El 75% del monto de esta Colecta se entregará a la Curia Arquidiocesana y el restante 25% quedará a favor de la Parroquia, Cuasi Parroquia, Rectoría o Capilla.

 

20.4 Domund. El 100% del monto de esta Colecta se entregará directamente a las Obras Misionales Pontificias Episcopales o a la Curia del Arzobispado de México.

 

20.5 Cualquier otra Colecta que apruebe el Arzobispo de México, se distribuirá en la forma que él mismo señale.

 

20.6 La aportación para los Santos Lugares, no es propiamente una colecta, sino una ofrenda no gravada y por lo mismo debe entregarse a la Curia del Arzobispado de México, para ser entregada a la Instancia correspondiente.

 

21. Es voluntad del Arzobispo que todo clérigo residente en esta Arquidiócesis pueda obtener un oficio eclesiástico, con esto se pretende garantizar una forma digna de vida con el ingreso que perciba y pueda también cubrir sus necesidades básicas personales así como contribuir para prever una pensión y seguros médicos. Cada sacerdote es responsable de sus propios gastos personales. Si el ingreso no es suficiente para ayudar a cubrir una pensión o seguros médicos mayores, debe resolverse cada caso siguiendo las instancias respectivas (cfr. n. 29.3). Por lo que respecta al oficio eclesiástico, éste puede perderse o no otorgarse en los casos previstos por el Derecho.

 

22. Una preocupación y muestra de agradecimiento al sacerdote que ha cumplido fielmente con su ministerio es el poderle brindar una ayuda económica por lo que se ha ya establecido y ratifico el compromiso de otorgarle una pensión para todos los sacerdotes seculares incardinados a esta Arquidiócesis, que hayan presentado su renuncia a su oficio eclesiástico y se les haya aceptado y concedido explícitamente esta gracia a modo de jubilación, visto cada caso, teniendo en cuenta el conjunto de su servicio ministerial y el cumplimiento de este Decreto, para lo cual la Vicaría Episcopal a la que pertenezca al momento que se le conceda la jubilación, deberá entregar con toda puntualidad a la Curia Arquidiocesana el 50% de dicha pensión, quien administrará dichas pensiones. Se invita conforme a Derecho a presentar dicha renuncia al cumplir 75 años de edad (cf. Can. 538).

 

23. Los sacerdotes no incardinados y que hayan prestado legítimamente su servicio ministerial en esta Arquidiócesis, se verá también caso por caso pues dependen de su Superior Legítimo y han ya recibido su congrua sustentación a través del tiempo que han ejercido su Ministerio en esta Arquidiócesis y son ellos mismos, junto con su Legítimo Superior, responsables tanto de sus propios seguros médicos y de vida y por lo mismo de su propia pensión y/o jubilación. Esto mismo debe entenderse respecto a los sacerdotes pertenecientes a los diversos Institutos de Vida Consagrada o Sociedades de Vida Apostólica, en todo caso debe establecerse o renovarse el convenio de colaboración en este Arzobispado.

 

24. Los sacerdotes que requieran un tratamiento en Instituciones de recuperación no contempladas en el seguro de gastos médicos mayores como es en la Casa Damasco o en cualquier otro lugar similar deben cubrir o contribuir a los gastos que se originen. De no poder cubrir íntegramente el gasto, se recurrirá a la Vicaria Episcopal correspondiente, quien podrá pedir ayuda a la Iglesia en donde presta o prestaba por última vez sus servicios ministeriales el clérigo afectado, y caso por caso se podrá también recurrir a la Economía General del Arzobispado.

 

25. Para favorecer el cumplimiento efectivo de lo dispuesto en el presente Decreto y acátese lo establecido en el canon 537 En toda parroquia ha de haber un consejo de asuntos económicos que se rige, además de por el derecho universal, por las normas que haya establecido el Obispo diocesano, y en el cual los fieles, elegidos según

 

esas normas, prestan su ayuda al párroco en la administración de los bienes de la parroquia...

 

26. Como consecuencia de todo lo anterior, he considerado conveniente reordenar y modificar el contenido de los Decretos de Reordenación Económica referidos, en los siguientes apartados:

 

27. Es responsabilidad de todo clérigo secular:

 

27.1 cumplir con su ministerio en comunión jerárquica, llevando una vida congruente con su estado, a fin de que se garantice a su debido tiempo una pensión conforme a lo arriba señalado (cf. nn. 22 y 23);

 

27.2 contar con un seguro de gastos médicos mayores, la Arquidiócesis ofrece SEGURO DE GASTOS MÉDICOS MAYORES (SIGAMED) que proporciona FRATESA;

 

27.3 manifestar sus disposiciones testamentarias, la Curia del Arzobispado cuenta con mecanismos para que quien lo solicite se pueda formalizar mediante los oficios de un Notario Público.

 

27.4 Los clérigos pertenecientes a otras Iglesias Particulares o a los diversos Institutos de Vida Consagrada o Sociedades de Vida Apostólica se sujetarán a lo previsto en sus respectivas normativas, que deben preveer estos aspectos (cf. n. 23).

 

28. Es facultad del Vicario Episcopal correspondiente constatar el que se asuma esta responsabilidad.

 

29. Las aportaciones para cubrir:

 

29.1 al Seguro de gastos médicos mayores,

 

29.2 al Centro Cultural y de Asistencia Sacerdotal (CCyAS) I. A. P., en orden a una pensión y que dependen de una Comisión Episcopal de la Conferencia de los Obispos Mexicanos;

 

29.3 las cuotas por concepto de reuniones clericales como ejercicios espirituales, retiros u otros eventos, etc.

 

Son una responsabilidad personal compartida y por lo mismo deberán ser cubiertos por los mismos presbíteros o diáconos, con los

 

propios ingresos que reciba. Si por alguna razón grave no puede cubrirlos, la primera instancia es recurrir ante quien recibe su ingreso por el ejercicio de su Oficio Eclesiástico y si éste tiene su Consejo de Asuntos Económicos especialmente tratándose de Parroquias, se deberán evaluar todas las circunstancias y si el caso lo requiere podrá tomar lo necesario de la masa parroquial, una segunda instancia, agotada la primera es recurrir al Vicario Episcopal Territorial y como última instancia se recurrirá al Arzobispo de México quien resolverá sobre el rarticular. (cfr. n, 21)

 

30. En cambio todos aquellos egresos o gastos de tipo estrictamente personal como es lógico y natural, los debe asumir el propio clérigo (cf. n. 21).

 

31. En cada Vicaría Territorial, si no cuenta ya, habrá de constituirse un Consejo de Asuntos Económicos, en términos semejantes a los prescritos por el canon 492, al cual deberán encomendársele las funciones que se establecen en el canon 493, dentro de la circunscripción territorial que le corresponda.

 

32. Para que puedan realizar su función económica con esmero y cuidado, los Vicarios Episcopales cuentan con sus Ecónomos de Vicaria. Estos Ecónomos, bajo la potestad del Vicario Episcopal y en algunos casos también bajo el Ecónomo Arquidiocesano tienen las facultades necesarias para que el Vicario Episcopal constate que se cumplen con las disposiciones en materia económica dadas en esta Arquidiócesis.

 

32.1 Los Ecónomos, tanto el General como los de las respectivas Vicarias, con toda responsabilidad, prontitud y eficacia estarán en constante comunicación con la legitima Autoridad Eclesiástica respectiva, como entre sí, para administrar y distribuir las aportaciones recibidas y cumplir con las prescripciones que se les encomiendan por su oficio y mandato específico.

 

32.2 El perfil del Ecónomo está señalado en el canon 494, parágrafo 1. Requisitos que deben cumplirse si se trata del nombramiento del Ecónomo Arquidiocesano. Los Vicarios Episcopales Territoriales pueden con toda libertad nombrar y remover a sus respectivos Ecónomos, y si por alguna circunstancia cesa el Vicario Episcopal en su Oficio, continúa el Ecónomo desempeñando su función, bajo quien asuma la responsabilidad de la Vicaria y necesita la confirmación de su cargo por el nuevo Vicario Episcopal.

 

A través del Vicario Episcopal y teniendo la colaboración de su respectivo Ecónomo el Arzobispo de México puede cumplir lo que prescribe el canon 1276 en relación a vigilar diligentemente la administración de todos los bienes pertenecientes a las personas jurídicas públicas que están sujetas a mi jurisdicción.

 

33. El Ecónomo de la Vicaría además de las responsabilidades que tiene por su oficio, deberá presentar al Vicario Episcopal, para su aprobación, el programa anual de visitas de revisión de la gestión económica de las Iglesias Parroquiales o equiparadas a ésta, Cuasi Parroquias, Rectorías y Capillas, que formen parte de la circunscripción territorial que corresponda.

 

34. Asimismo, en apego a lo dispuesto por el canon 537, ratifico que debe constituirse en la medida de lo posible un Consejo de Asuntos Económicos en toda Iglesia Parroquial o equiparada a ésta, Cuasi Parroquias, Rectorías y Capillas, sujetas al cumplimiento del presente Decreto.

 

35. Los CAE Parroquiales están llamados a constituirse en el instrumento idóneo para apoyar la implantación del presente Decreto y para vigilar que se cumplan todas las disposiciones del mismo. Por ello, consideramos de primordial importancia que se continúe impulsando la integración de los CAE Parroquiales y que se conforme una estructura de coordinación vertical entre el CAE de la Arquidiócesis, los CAE de las Vicarías Territoriales y los de las Parroquias, Cuasi Parroquias, Rectorías y Capillas con el fin de obtener un apoyo efectivo de los fieles en la administración de los bienes eclesiásticos (cf. n. 42).

 

36. En tanto se adecúan los Estatutos de los CAE Parroquiales, permanecen vigentes los promulgados el 3 de septiembre de 1997 (Gaceta Oficial del Arzobispado de México, Octubre de 1997, pp. 40-49) y en su oportunidad se establecerán las normas necesarias para la coordinación de sus funciones con las de sus similares en el nivel Arquidiocesano y Vicarial.

 

37. Las actividades y responsabilidades de estos órganos de consulta económica se regirán por el documento de Estatutos respectivo. No obstante, estos órganos consultivos deberán ser apoyados en su funcionamiento por el CAE de la Vicaría Territorial que corresponda; y éstos, a su vez, por el CAE Arquidiocesano

 

conforme a las facultades que gozan a tenor del Derecho o dadas por el Arzobispo.

 

38. Con objeto de dar cumplimiento a los principios de transparencia y control estricto de la economía arquidiocesana y de conformidad con lo prescrito por los cánones 531, 551 y 1267, § 3, en toda Iglesia Parroquial o equiparada a ésta, Cuasi Parroquias, Rectorías y Capillas, sujetas al cumplimiento del presente Decreto, se establecerán controles contables independientes para los siguientes elementos patrimoniales, de los que se informará periódicamente a la feligresía:

 

38.1 Tareas pastorales de la parroquia, incluyendo las actividades de asistencia social y desarrollo comunitario;

 

38.2 Proyectos de construcción y ampliación de espacios parroquiales y otras obras semejantes.

 

39. En su caso, se celebrará o se revisará el Convenio con el Instituto Religioso al que se le confía la atención pastoral de una Parroquia, Cuasi parroquia, Rectoría ó Capilla (cfr. c. 520), que corresponda para separar la contabilidad del Instituto de la contabilidad de la Parroquia, Cuasi parroquia, Rectoría o Capilla.

 

40. Para favorecer la mejor comprensión y fundamentos canónicos de este Decreto he considerado conveniente integrar una Comisión del CAE Arquidiocesano, que se encargue de recopilar y analizar las orientaciones económicas del Código de Derecho Canónico, del Concilio Vaticano II, del II Sínodo Diocesano y otras relacionadas, para que se procure su amplia difusión y se reavive en todos los miembros de la Iglesia la idea de que los recursos materiales y económicos de que disponen las instituciones católicas, deben estar puestos al servicio de la tarea evangelizadora.

 

41. Para dar seguimiento a la correcta aplicación y cumplimiento de las disposiciones de este Decreto, los Ecónomos de las Vicarías harán visitas periódicas a las Parroquias, Cuasi Parroquias, Rectorías y Capillas para revisar los libros de contabilidad, con la constructiva finalidad de verificar que se lleven correctamente y estén al corriente, levantando el acta correspondiente en la que se señalen las acciones de mejora a realizar en tiempo y forma para su puntual cumplimiento.

 

42. Los Ecónomos llevarán un registro de las diversas aportaciones mensuales y en caso de atraso o incumplimiento notorio se investigará el motivo urgiéndose su cumplimiento y notificarán a la respectiva Autoridad Eclesiástica, para proveer lo necesario.

 

42.1 Las visitas periódicas las realizará el Ecónomo que podrá ser acompañado por las personas indicadas o aprobadas por el Vicario Episcopal a no ser que se prescriba por el Derecho otra cosa como cuando se realiza visita pastoral canónica. Las visitas administrativas económicas se harán por lo menos una vez al año y además siempre al principio y fin de una administración.

 

43. Tal como se infiere del canon 1276 § 2 en relación con el parágrafo 1, los Vicarios Episcopales de la Arquidiócesis de México se encargarán de mantener el orden exacto de la economía en sus propias Vicarías, para que sea transparente, solidaria y justa; ellos son los responsables de hacer cumplir las disposiciones del presente Decreto, e incluso, contando con la anuencia del Arzobispo, imponer los remedios o sanciones previstas.

 

44. Finalmente, los exhorto a que hagamos nuestro el compromiso con la invitación que nos hace el Papa Juan Pablo II, F. M. en su carta apostólica Novo Milenio fneunte, a continuar extendiendo "la espiritualidad de la comunión", recordando que la fraternidad se funda en la gracia de que somos hijos del Padre y se proyecta en la imagen de la Iglesia como Pueblo de Dios: "Sentir al hermano de fe en la unidad profunda del cuerpo místico y, por lo tanto, como "uno que me pertenece", para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad " (Novo Millenio Ineunte, 43).

 

45. Estoy convencido de que nuestra amada Iglesia Particular seguirá impulsando la renovación evangelizadora, mediante la incorporación plena, efectiva y corresponsable de todos sus miembros. Y, desde esta condición de familia, los pastores, los religiosos y los laicos, miembros todos de la Iglesia, habremos de seguir el llamado a renovarnos constantemente en Cristo, para asemejarnos cada vez más a Él (Lumen Gentium, 7).

 

46. Invoco a María Santísima de Guadalupe para que por su intercesión sigamos edificando con nuestra vida y los bienes que administramos a esta Iglesia Arquidiocesana.

 

47. Este Decreto deberá ser publicado en la Gaceta Oficial. En vista que de hecho ya se está llevando a la práctica en muchos de sus puntos y que es confirmatorio básicamente del anterior, entrará en vigor a partir de este mismo día.

 

Dado en la Curia del Arzobispado de México a los 4 días del mes de Agosto del año 2007, Festividad de San Juan María Vianney.

 

+ NORBERTO CARDENAL RIVERA CARRERA

ARZOBISPO PRIMADO DE MÉXICO

 

PBRO DR. JUAN DE DIOS OLVERA

                  CANCILLER