ASAMBLEAS

 

V ASAMBLEA DIOCESANA

"CONVOCADOS A LA COMUNIÓN PARA LA MISIÓN"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ASAMBLEA

 

JUEVES 23

 

ORACIÓN INICIAL

Jueves

 

MÚSICA

 

Monición Inicial

 

Hermanos y hermanas: Hoy nos reunimos, como Iglesia viva y activa, para iniciar una realidad importante: la V Asamblea Diocesana "convocada en la Comunión para la Misión". Porque somos una Iglesia que desea ser fiel a Jesús, hemos de sentirnos responsables de la tarea y misión que Él nos encomendó: Ser luz para los demás, servir a los más pobres y necesitados, ejercitar nuestros dones y carismas en bien de toda la comunidad creyente.

 

Por nuestra oración al Espíritu Santo recibamos la fuerza para cumplir nuestra misión; la que Jesucristo nos ha confiado siguiendo su Palabra en el Evangelio: "Como el Padre me ha enviado así los envío yo... Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio a todos los hombres, enseñándoles a guardar lo que les he mandado".

 

Lectura

 

"Ante un mundo roto y deseoso de unidad es necesario proclamar con gozo y fe firme que Dios es comunión, Padre, Hijo y Espíritu Santo, unidad en la distinción, el cual llama a todos los hombres a que participen de la misma comunión trinitaria. Es necesario proclamar que esta comunión es el proyecto magnífico de Dios [Padre]; que Jesucristo, que se ha hecho hombre, es el punto central de la misma comunión, y que el Espíritu Santo trabaja constantemente para crear la comunión y restaurarla cuando se hubiera roto. Es necesario proclamar que la Iglesia es signo e instrumento de la comunión querida por Dios, iniciada en el tiempo y dirigida a su perfección en la plenitud del Reino. La Iglesia es signo de comunión porque sus miembros, como sarmientos, participan de la misma vida de Cristo, la verdadera vid (cf. Jn 15, 5). En efecto, por la comunión con Cristo, Cabeza del Cuerpo místico, entramos en comunión viva con todos los creyentes".

 

Ecclesia ín America, 33

 

Invocaciones

 

[Todos de manera pausada]

 

1. Bendito seas Señor, Dios Padre de todos, purgue nos has reunido como a los hijos de una misma familia.

 

Música

 

2. Bendito seas Señor, por tu Hijo Jesucristo nuestro maestro y guía, por el Evangelio que predicó incluso con su sangre en la Cruz.

 

Música

 

3. Benditos seas Señor, por tu Espíritu que alienta incansablemente nuestros proyectos de Nueva Evangelización en nuestra Iglesia local, que inspira nuestra entrega y anima nuestro trabajo misionero.

 

Música

 

Silencio

 

Lectura

 

"Cada Ordinario debe promover en los sacerdotes y fieles la conciencia de que la diócesis es la expresión visible de la comunión eclesial, que se forma en la mesa de la Palabra y de la Eucaristía en torno al Obispo, unido con el Colegio episcopal y bajo su Cabeza, el Romano Pontífice. Ella en cuanto Iglesia particular tiene la misión de empezar y fomentar el encuentro de todos los miembros del pueblo de Dios con Jesucristo (119), en el respeto y promoción de la pluralidad y de la diversidad que no obstaculizan la unidad, sino que le confieren el carácter de comunión (120). Un conocimiento más profundo de lo que es la Iglesia particular favorecerá ciertamente el espíritu de participación y corresponsabilidad en la vida de los organismos diocesanos".

 

Ecclesia ín America, 36

 

Invocaciones

 

1. Fortalece, Señor, nuestro anhelo de Comunión de todos nuestros carismas y dones, convierte nuestros corazones.

Música

 

2. Ayúdanos a no poner obstáculos a la fe con nuestros individualismos, que simplemente nos sintamos Tu Iglesia, tu familia.

 

Música

3. Muéstranos caminos nuevos, y enséñanos a transitarlos, para llegar a la Comunión tan urgente en la tarea de la evangelización.

 

Música

 

Silencio

 

Saludo y bienvenida

de parte del Sr. Cardenal

 

Lectura

 

"Les ruego que, como corresponde a la vocación a la que han sido llamados, se comporten con gran humildad, amabilidad y paciencia, aceptándose mutuamente con amor. Preocúpense de conservar, mediante el vinculo de la paz, la unidad que es fruto del Espíritu. Uno solo es el cuerpo y uno solo es el Espíritu como también es una la esperanza que encierra la vocación a la que han sido llamados; un solo Señor, una fe, un bautismo; un Dios que es Padre de todos, que está sobre todos, actúa en todos y habita en todos" (Ef 4, 1-6).

 

Invocaciones

 

1. Gloria al Dios de la CREACIÓN, el que sacó todo de la nada, el que creó al hombre a imagen suya, el que hizo buenas todas las cosas y, las destinó para servicio de todos los hombres.

 

Música

2. Gloria al Dios de ABRAHAM, el Dios que llama a seguirle en la oscuridad de la fe, en el desierto de la esperanza y en el hambre y sed de santidad. Es el Dios que premia nuestra obediencia a su Palabra, con el don de su amistad inquebrantable.

 

Música

 

3. Gloria al Dios del ÉXODO, el Dios que no admite que ningún hombre sea esclavo de otro hombre. Que no ve con buenos ojos que un pueblo esté dominado y explotado por otro pueblo. Él es el Dios universal y personal y que quiere establecer diálogo con todos los hombres.

 

Música

 

4. Gloria al Dios de los PROFETAS, el Dios celoso de su propia honra, el Dios que detesta el culto vacío y rutinario, el Dios que quiere que su gloria sea proclamada allí donde el hombre aún no conoce el Evangelio.

 

Música

 

5. Gloria al Dios de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, el Dios Padre, cuyo amor desborda los cálculos humanos, el Dios Espíritu, cuya luz sigue alumbrando en nuestros días, el Dios Hombre, que al resucitar de entre los muertos inaugura los cielos nuevos y la tierra nueva y, ofrece al hombre la victoria sobre el pecado y sobre la muerte.

 

Música

 

6. Gloria, alabanza y honor a Ti, Señor y Dios nuestro. En Ti está la fuerza para mantenernos en la brecha de la esperanza, en Ti está la voz que nos alerta para no dormirnos en ningún triunfo, en Ti está el descanso después de la fatiga.

 

Canto Final

 

 

 

CONTEXTO EN EL PROCESO SINODAL

 

Ubicación de la V Asamblea, objetivo y contexto en el proceso sinodal

 

En 1945 se celebró el I Sínodo Diocesano de la Arquidiócesis de México, convocado por el Siervo de Dios, D. Luis Ma. Martínez.

 

D. Miguel Darío Miranda constituyó diferentes Secretariados para organizar diversas áreas de la pastoral, que agrupó en un Consejo de Secretariados, a fin de responder a las necesidades pastorales que planteaba el creciente y desmesurado desarrollo urbano. Creó nuevas estructuras pastorales que fueron llamadas Gerencias, presididas por un párroco (1964-1966). En esta época las parroquias fueron agrupadas en Decanatos. En 1967 se formó el Senado Presbiteral. hacia 1975 a las Gerencias o Zonas de Pastoral se les denominó delegaciones Episcopales.

 

El Cardenal Ernesto Corripio Ahumada transformó las Delegaciones en Vicarías Episcopales Territoriales, con un Obispo Auxiliar a la cabeza (1979-1981). A los Obispos Auxiliares se les recomendó también el cuidado de algunos de los Organismos Diocesanos, convirtiendo éstos en Vicarías Sectoriales.

 

La labor pastoral del Sr. Arzobispo D. Ernesto Corripio Ahumada culminó con la celebración del II Sínodo diocesano, cuyo Decreto fue como un grito de marcha para realizar la Nueva Evangelización en la Ciudad de México y no el punto final de un proceso. El Decreto expresó la misión de esta Arquidiócesis. Este documento tiene por delante un vasto horizonte, como un plan pastoral de largo alcance, cuyo objetivo es la evangelización de la cultura y cuya realización exigirá muchos años. Como un gran marco de referencia del quehacer pastoral para realizar a través de variados programas que vayan respondiendo con oportunidad y eficacia al ritmo del caminar de esta Iglesia local.

 

La llegada del Card. Norberto rivera Carrera a esta Arquidiócesis ha sido un gran impulso para este proyecto pastoral. Apenas llegado, en septiembre de 1995, convocó a los Decanos y a sus principales colaboradores para renovar su compromiso con el proceso de la Nueva Evangelización plasmado en el Decreto Sinodal e invitó a todos a sumarse decididamente.

 

Convocó a la II Asamblea, en febrero de 1996 y ofreció su "Orientación para la Formación de Agentes Laicos para Acciones Específicas", el 26 de mayo siguiente.

 

En enero de 1997, el Cardenal Rivera propuso un horizonte de trabajo para cuatro años, en su documento "Hacia el Plan pastoral de la Arquidiócesis de México", a fin de continuar el proceso pastoral iniciado con el II Sínodo, en el contexto del Gran Jubileo del Año 2000 y anunciar la realización de una Gran Misión de la Ciudad de México en el año 2000.

 

La III Asamblea Diocesana evaluó el camino recorrido y propuso fortalecer las acciones en Conjunto.

 

El Sr. Arzobispo propuso en su Programa Pastoral de 1998 continuar y ampliar las acciones de la sectorización, la formación de agentes, la reiniciación cristiana, experiencias de primer anuncio, revitalización de la catequesis y celebración de la confirmación, la participación corresponsable de los Laicos y la regeneración del tejido social.

 

Así llegamos, el año pasado, en octubre, a la IV Asamblea, en la que nuestro Pastor presentó el Proyecto para la Misión 2000, para ser conocido, evaluado y enriquecido a la luz de la experiencia conseguida con los programas ya antes realizados. el objetivo de la misión, los criterios generales y el programa de la primera etapa nos fueron ofrecidos en el Documento del Cardenal Rivera: "El Itinerario Pastoral para la Misión 2000", que no se propuso trazar un plan ya perfilado y decidido en todos sus detalles, sino señalar las directrices y los criterios generales que habrán de orientar la pastoral de conjunto en los próximos tres años. Esto permitirá concretar diversos programas y acciones pastorales con los necesarios criterios comunes que fortalezcan el sentido de unidad arquidiocesana. El proyecto contempla tres momentos: La preparación en 1999, la realización el el 2000 y la proyección a partir del 2001.

 

El objetivo de este año 1999 ha sido la convocatoria, multiplicación y formación de los agentes para la Misión.

 

Hoy nos encontramos aquí convocados para participar en la V Asamblea Diocesana, que como las anteriores, "es una reunión eclesial de agentes representativos de los diversos niveles y sectores de la Iglesia, convocada y presidida por el Señor Arzobispo, como una especial instancia consultiva del mismo Pastor y, un medio privilegiado de ejercicio de corresponsabilidad, para estimular la marcha pastoral de la Diócesis y, en particular, para ayudar al seguimiento de los procesos generados por el Sínodo (Cf. ECUCIM 4538, 3844I; Estatuto de la Asamblea Diocesana 1)".

 

El lema escogido para esta V Asamblea Diocesana expresa al mismo tiempo el objetivo: Convocados a la Comunión para la Misión 2000.

 

Convocados: ha sido el Señor Arzobispo, como Pastor de esta Iglesia local quien nos ha dirigido una invitación explícita a cada uno, para formar parte de este grupo. Su propósito es que este grupo sea su equipo arquidiocesano para la Misión, en analogía con los equipos decanales, parroquiales o de sector. Han sido llamados por el Señor Arzobispo laicos, hombres y mujeres; jóvenes y adultos; religiosos y religiosas; las comisiones diocesanas, movimientos y organizaciones laicales ya integrados a la coordinación arquidiocesana y otras que han atendido al llamado de Pastor; representantes de las universidades católicas; centros de formación; párrocos, decanos, representanes de pastoral, vicarios episcopales. Es una clara muestra de la gran pluralidad y riqueza de carismas de esta Iglesia local.

 

A la comunión que ha de construirse con los diversos carismas y dones que el Señor ha dado a su Iglesia, para que esta unidad sirva "para que el mundo crea". No se trata sólo de venir a escuchar lo que aquí pueda decírseles sobre la comunión y las posibilidades de trabajo, sino de un esfuerzo de colaboración para descubrir cada grupo el lugar que le corresponde en los diversos niveles de vicaría, decanato, parroquia y sectores.

 

Para la Misión, de esta manera poder aportar un conjunto de recomendaciones y sugerencias que permitan concretar las acciones que requerirá la realización de la Misión.

 

El desarrollo de la asamblea tendrá dos momentos: uno más vivencial de experiencia cristiana, el jueves y viernes; y otro más práctico, el sábado.

 

Concluyo invitándolos a participar con todo su entusiasmo, en apertura y sencillez de corazón.

 

+ J. Jesús Martínez Z.

Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México

 

 

 

TRABAJO EN GRUPOS

Jueves

 

HOJA PARA EL COORDINADOR DE GRUPOS ECLESIALES

 

Procuramos vivir un estilo e vida de Iglesia que camina, que busca dejarse conducir por el Espíritu Santo.

 

Cualquier servicio que podamos realizar, especialmente en estos días de la V Asamblea Diocesana, ha de ser en este contexto.

 

Por esto, al coordinador le pedimos:

 

Actitud de escucha, de respeto y de disponibilidad para suscitar la participación de los integrantes de su grupo.

Tener siempre presente el sentido de la Asamblea, las grandes líneas de su dinámica y los fines que perseguimos.

Estar atento a los pasos que señale el que dirige la dinámica; se nos pueden ocurrir muchas cosas, pero necesitamos el sentido de solidaridad para poder trabajar todos juntos (somos alrededor de 427 participantes).

Darle tiempo al secretario y ayudarle a realizar la síntesis, de modo que ésta refleje la participación de los integrantes del grupo; por muy impo0rtantes que parezcan otras propuestas no hechas durante el trabajo del grupo, no integrarlas.

Que siempre suscite un ambiente de fraternidad.

Jueves 23 de Septiembre de 1999: 18:45 horas.

 

Estarán en grupos eclesiales de 15 personas en los lugares previstos:

 

Buscando resaltar la identidad de cada miembro, iniciaremos con una presentación:

 

 

 

Cada uno dirá su nombre, origen y actual ministerio:

 

conforme cada uno se presenta, los demás asistentes, con autenticidad le podrán decir:

 

"Fulano", te aceptamos como "tal" entre nosotros                             20'

 

Después de un breve silencio reflexivo, viene el momento de compartir respondiendo a las preguntas:

 

¿Cómo nos sentimos al conocer la identidad de cada uno? ¿Es fácil aceptarnos siempre?

 

Al darnos cuenta de que somos distintos, ¿cómo vivimos esta diversidad en el trabajo pastoral?

 

30'

TOTAL: 50'

 

 

 

 

HOJA PARA ELSECRETARIO DEL GRUPOS ECLESIALES

 

El secretario realiza un servicio fundamental en las diversas dimensiones de la comunidad eclesial.

 

Está llamado a ser una persona abierta, transparente, para saber:

 

Ir a lo esencial.

Poder expresar con claridad las ideas que capta en el grupo.

Buscar en cada momento hacer una integración de opiniones, ideas que permitan adelantar la síntesis.

Ser siempre fiel al grupo, a la persona.

Jueves 23 de Septiembre de 1999: 18:45 horas.

 

Estarán en grupos eclesiales de 15 personas en los lugares previstos:

 

Buscando resaltar la identidad de cada miembro, iniciaremos con una presentación:

 

 

 

Cada uno dirá su nombre, origen y actual ministerio:

(El secretario anota los nombres de los participantes y su ministerio de manera escueta).

 

conforme cada uno se presenta, los demás asistentes, con autenticidad le podrán decir:

 

"Fulano", te aceptamos como "tal" entre nosotros                             20'

 

Después de un breve silencio reflexivo, viene el momento de compartir respondiendo a las preguntas:

 

¿Cómo nos sentimos al conocer la identidad de cada uno? ¿Es fácil aceptarnos siempre?

 

Al darnos cuenta de que somos distintos, ¿cómo vivimos esta diversidad en el trabajo pastoral?

 

30'

TOTAL: 50'

 

 

 

CONCLUSIÓN DE LA JORNADA

Jueves

 

INTERIORIZACIÓN ACERCA DE LA DIVERSIDAD

 

La diversidad es un hecho que encontramos dondequiera: en el orden divino, en el orden de las personas humanas y en el orden del mundo en general.

 

Hoy, jueves 23 de Septiembre, hemos vivido una experiencia más de la diversidad. Diversos miembros de la comunidad arquidiocesana fuimos convocados por el Sr. Arzobispo y respondimos a su llamado.

 

En el marco de esta respuesta acabamos de participar en algo que ha despertado diversas reacciones: los ecos nos han dado una pista; pero ciertamente hay más. Quizás alguien haya quedado algo desconcertado por algún elemento que no haya favorecido la formalidad a la que normalmente estamos acostumbrados en este tipo de reuniones. Algunos habrán manifestado aprobación, porque realmente la experiencia les fue envolviendo y los condujo a lograr la meta de esta tarde. A lo mejor en otros más se avivó la esperanza por el testimonio recibido de que la Misión 2000 en la que estamos comprometidos no es una acción entre otras, sino que de ella depende al futuro de la evangelización en esta ciudad de México. Habrá quien se haya sentido indiferente o escéptico por estar ya acostumbrados a tantas reuniones sin ver resultados concretos; o incluso manifieste desaprobación debido a motivos muy personales.

 

¿Qué hemos pret3endido con esta metodología de trabajo? Resaltar la diversidad para volver a descubrir la identidad de cada uno en lo que expresa su personalidad y el ministerio que desarrolla dentro de la comunidad e3clesial, así como adentrarnos en el reto que implica la riqueza de la pluralidad.

 

En la diversidad radica la identidad propia. En efecto, cada matrimonio una vez más ha vivido el ser diverso de cualquier otro; cada uno de los jóvenes aquí presentes, se ha vuelto a descubrir como único e irrepetible; cada religiosa se ha presentado con la vocación y carisma propio; el decano, el presbítero, el vicario episcopal, el obispo han vuelto a experimentar la diversidad al saludarse, al escuchar, al comentar.

 

Asimismo, en la diversidad se manifiesta la pluralidad que, a su vez, expresa la riqueza de esta Iglesia particular arquidiocesana. Como individuos diversos, como miembros dediversos movimientos y asociaciones laicales que ya trabajamos en la evangelización, proyectamos la imagen de una gran riqueza evangelizadora que debemos potencial y aprovechar.

 

No nos cansemos de promover el descubrimiento, la aceptación y la organización de esta diversidad en orden a la evangelización de las culturas de la Ciudad de México. Necesitamos diversos agentes, para poder llegar a los diversos ambientes, sectores, individuos, grupos con culturas diversas o modos de pensar y vivir diversos.

 

Sin embargo, la diversidad no es automáticamente algo positivo. También se da la diversidad en los modos como participamos en la destrucción de la comunidad social y eclesial: cansancios, desilusiones, achaques, defectos, pecados. Y esta diversidad puede aplicarse tanto al individuo como a grupos y comunidades diversas: falsos maestros que enseñan doctrinas más aptas para provocar discusiones que para realizar los proyectos de Dios mediante la fe (Cf. 1 Tim 1, 3-7); gente que se aprovecha de la religión y vive sin escrúpulos (Cf. 1 Tim 6, 5); cristianos que se olvidan del Evangelio de Cristo y norman su conducta de acuerdo a "evangelios" de conveniencia propia (Cf. Gal 1, 6-9); pleitos y discordias entre hermanos (Cf. 1 Co 1, 11-12; 6, 7).

 

Es por eso que la diversidad debe tener un espíritu que unifique y coordine, que purifique e integre; o dicho bíblicamente, es necesario llegar a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios; hay que alcanzar la madurez en Cristo (Cf. Ef 4, 12-13).

 

Mañana viernes 24 de Septiembre, será una oportunidad de gracia para todos los aquí presentes, pues trataremos de profundizar en la experiencia de aquello que nos debe unir en medio de esta diversidad. Por lo mismo descansemos y volvamos mañana con espíritu de apertura en la fe, de modo que la experiencia que viviremos siga favoreciendo nuestro compromiso evangelizador como miembros responsables de esta Iglesia particular.

 

Mons. Luis Fletes Santana

Vicario Episcopal de la IV Zona de Pastoral

 

 

 

BENDICIÓN

Jueves

 

 Oración por la Misión 2000

 

Antes de dar la bendición, me permito comunicarles que otros están con las mismas intenciones, por primera vez en la historia de la nación, la Iglesia de México se une a un evento que no gira alrededor de un hombre, sino alrededor de Dios, es una cita sin precedente.

 

En el auditorio más grande de América Latina, con transmisión vía satélite a más de 50 países del mundo, miles de personas rendiremos homenaje al Rey de reyes y Señor de señores.

 

Este tributo no consiste en alabar y glorificar a Dios, trata de levantar una Iglesia, de encender una antorcha y establecer un Reino, es el fin de un milenio y también es el comienzo de una nueva dimensión en Cristo.

 

Es una dimensión de gobierno, de autoridad, de dominio, es tiempo de hacer visible lo invisible, es tiempo de que los hijos de Dios se manifiesten al mundo, lo hemos esperado mucho tiempo, pero ya llegó.

 

Jesús está de vuelta en todo aquel que quiera caminar y pensar como Él, en todo aquel que se atreva a hacer cosas más grandes que las que Él hizo.

 

Está en internet, es un grupo de Iglesias Evangélicas que harán este evento y ojalá que realmente a quien se anuncie sea a Jesucristo.

 

 

ECOS DEL PRIMER DÍA

 

 

JUEVES 23

 

Oración Inicial

Palabras del Sr. Cardenal

La V Asamblea en el proceso pastoral arquidiocesano

Tarbajo Grupal

Plenario

Conclusión de la jornada

Bendición

Ecos del Primer Día

 

VIERNES 24

 

Enlace con el día anterior

Oración ante la Cruz

Trabajo en Grupos

Puesta en común

Catequesis sobre la comunión

Intervención del Sr. Cardenal

 

SÁBADO 25

 

Procesión con Imagen Peregrina

Enlace con el día anterior

Presentación de materiales

Trabajo en grupos por elección

Plenario

Foro abierto

Evaluación

Celebración Eucarística

CONTENIDO

PREASAMBLEA

ASAMBLEA

POSTASAMBLEA

VOZ PASTOR