ASAMBLEAS

 

VI ASAMBLEA DIOCESANA

"ORIENTAR Y ESTIMULAR LA PASTORAL HACIA

LA CONTINUIDAD MISIONERA"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONTENIDO

PREASAMBLEA

ASAMBLEA

POSTASAMBLEA

APORTACIONES

APORTACIONES

 

 

CONCENTRADO DE RESPUESTAS

Trabajo en Grupos -Jueves-

 

Se recibieron 44 cuestionarios de los equipos. La frecuencia significa el total de veces que fue mencionado dicho concepto.

 

PREGUNTA No. 1

 

En la situación actual de la Arquidiócesis: ¿Qué logros parecen más importantes en el proceso misionero?

 

23 Desarrollo y despertar de la conciencia misionera.

15 Mayor integración entre laicos y sacerdotes.

14 Crecimiento en la formación espiritual y religiosa para evangelizar.

14 Mayor responsabilidad, participación y generosidad por parte de los laicos.

13 Crecimiento en la participación de sacerdotes y laicos, en equipos misioneros parroquiales y      decanales.

13 Sentido de unidad por el proyecto común de toda la Iglesia entre ambientes y Arquidiócesis.

9 Renovación del modelo y mentalidad pastoral.

8 Acercamiento hacia jóvenes y alejados.

6 Corresponsabilidad de pastor y laico.

4 Mayor motivación de laicos y sacerdotes a misionar, en especial jóvenes.

4 Mayor presencia de la Iglesia en la sociedad.

3 Mayor compromiso de conversión y testimonio.

3 Mejor estructura de trabajo.

2 Aprovechamiento de los medios de comunicación para la campaña.

2 Favorece la creación e integración de consejos parroquiales y decanales.

2 Mejor organización a través de sectorización.

1 Reconocimiento de la religiosidad popular como elemento de la evangelización.

1 Solidaridad del Arzobispo como guía.

1 Conciencia de la Misión como algo permanente y trascendente.

1 Disponibilidad de información para formarse: libros, folletos, pregones.

1 Dinamizar la Iglesia.

1 Ser concientes de las limitaciones existentes para evangelizar.

 

141 Total

 

PREGUNTA No. 2

 

¿Qué obstáculos te parecen más relevantes en el proceso misionero?

 

13 Falta de comunicación entre pastores y laicos.

11 Falta de formación y conciencia eclesial y misionera en agentes de pastoral.

10 Dificultad de integración entre movimientos y parroquia para el proceso misionero.

10 Los párrocos no han asumido su responsabilidad en el proceso.

8 Falta de recursos humanos, materiales y económicos.

7 Resistencia al cambio.

6 Falta de organización y coordinación como Iglesia en general.

5 Falta de interés por usar los materiales.

5 Falta de deseo de conversión por sacerdotes y laicos.

5 Inmadurez en nuestra fe, falta de testimonio.

4 Influencia negativa medios de comunicación y corrientes de pensamiento contrarias.

4 Falta de conocimiento del proyecto misionero por los sacerdotes.

3 Apatía o desconfianza de los que animan la misión.

3 Capillismo.

3 Falta de compromiso de los párrocos y decanos de formar y acompañar a los laicos.

3 Falta de constancia de los miembros de los equipos misioneros.

2 Negativa de los alejados al primer anuncio, prejuicios contra la Iglesia.

2 Falta integración de los sacerdotes pertenecientes a comunidades religiosas y a los trabajos de    la misión.

2 Rotación de sacerdotes, falta de continuidad.

2 Limitación de tiempo y temor al compromiso por parte de los laicos.

2 Sacramentalizar sin evangelizar.

1 Burocratización de la Iglesia.

1 Predicación no efectiva.

1 Falta de un verdadero encuentro con Cristo.

1 Las sectas.

1 Hay zonas difíciles para el visiteo.

1 Los colaboradores son casi ancianos.

1 Falta darle el lugar que les corresponde a los laicos.

1 La Arquidiócesis es demasiado grande.

 

Total 118

 

PREGUNTA No. 3

 

Parte 1. ¿Cuáles crees que sean las causas de los logros señalados?

 

8 La ayuda el Espíritu Santo a través de la oración.

8 El interés y respuesta mostrada por los laicos.

8 El apoyo del Cardenal y de los Vicarios Episcopales, El haber sido convocados insistentemente.

5 Fuerza de voluntad para seguir adelante con el compromiso para dar continuidad.

4 El ejemplo de otros.

4 El II Sínodo.

4 Existe una gran necesidad de Dios en el hombre.

4 El hacer equipo laicos y sacerdotes.

4 Los medios de comunicación masivos y la campaña.

4 Trato personalizado y apertura a los laicos.

3 La organización y coordinación de una estructura Arquidiocesana dinámica.

2 El material que existe facilita el proceso.

2 El que estemos en año jubilar, año santo.

2 Los estímulos que se reciben de Juan Pablo II.

2 El encuentro con Cristo vivo.

2 El liderazgo del párroco.

2 Promover la formación de los laicos.

2 Los CEFALAE´s.

1 La organización de EMP.

1 El hecho Guadalupano.

1 El párroco que anima y proyecta al laico.

1 La ayuda y colaboración a nivel Iglesia.

1 Mayor comunicación en la Iglesia.

1 Las visitas pastorales a las parroquias.

1 Visita misionera la del Virgen Peregrina.

 

Total 77

 

PREGUNTA No. 3

 

Parte 2. ¿Cuáles crees que sean las causas de los obstáculos señalados?

 

9 Falta de formación integral y permanente.

8 El párroco: frena y que no delega.

7 Falta de planeación y organización.

7 Falta conversión y compromiso.

6 Cultura no cristiana en la ciudad.

5 Resistencia al cambio.

5 Laicos que no aceptan los subsidios, individualismo.

4 Faltan canales de comunicación eficientes.

4 Falta de integración con los movimientos a nivel parroquias.

4 Falta de apoyo económico a evangelizadores.

3 Complejidad de la ciudad.

3 Falta verdadero sentido eclesial y misionero.

3 Presencia del demonio, de las sectas y de enemigos.

3 Falta de preparación, formación y actualización de los sacerdotes.

3 Falta de oración y vida de sacramentos.

3 Falta equipo técnico y moderno en las Parroquias y gente capacitada y pagada para manejarlo.

2 Falta de información, material o método.

2 Falta motivación en las cabezas.

2 Mala imagen y testimonio de la Iglesia (medios de com.).

2 Falta de seguimiento.

1 Falta de relación entre laicos y párroco.

1 Faltan sacerdotes jóvenes.

1 Desintegración familiar.

1 Cansancio de los sacerdotes.

1 Unificar sin respetar carismas propios de grupos.

 

Total 90

 

 

CONCENTRADO DE RESPUESTAS

Trabajo en Grupos -Viernes-

 

Laico, ¿qué se espera de ti?

 

a) Los Presbíteros

 

Fidelidad a su carisma.

Ser fermento en el mundo.

Mayor participación y conciencia misionera.

Que tomen su lugar dentro de la Iglesia.

Disponibilidad en tiempo para el apostolado.

Que aporten iniciativas y conocimientos.

 

b) Los Religiosos

 

Colaboración.

Hacer equipo.

Ayuda recíproca.

Responsabilidad de su misión en su estado de vida transformando el plano social, político y económico.

Que conozcan lo que es una congregación, para que la valoren.

Que exista mayor comunicación.

 

c) Lo que tú ofreces

 

Testimonio de vida cristiana.

Aportar nuestra formación y preparación.

Trabajo apostólico entusiasta y disponible.

Tiempo con generosidad.

Compromiso personal.

 

Religioso, ¿qué se espera de ti?

 

a) Los Presbíteros

 

Que inserten su acción a la pastoral desde su carisma.

Que aporten su experiencia misionera y la riqueza de su carisma.

Que aprovechen su trabajo en los ambientes para dar testimonio y misionar.

Apertura, disponibilidad y compromiso.

Que vivan con alegría y fidelidad sus carismas.

 

b) Los Laicos

 

Apertura.

Apoyo.

Acompañamiento.

Testimonio de congruencia de vida.

Integración al trabajo misionero.

Fidelidad y obediencia a la jerarquía.

 

c) Lo que tú ofreces

 

Servicio con el carisma propio sin protagonismo.

Conocer los planes pastorales y asumir las indicaciones del Sínodo.

Procurar la comunión eclesial.

Testimonio de vida comunitaria, de alegría en el servicio y consagración a Dios.

 

Presbítero, ¿qué se espera de ti?

 

a) Los Laicos

 

Apertura, apoyo y acompañamiento.

Que deleguen en nosotros con confianza.

Que nos den testimonio de coherencia de vida.

Que sean fieles y obedientes al Magisterio y a la jerarquía.

Liderazgo, participación activa, entusiasta y comprometida.

 

b) Los Religiosos

 

Que se interesen por conocer los carismas y los respeten.

Ayuda recíproca y trabajo de conjunto.

Que hagan cabeza, que sean pastores y guías.

Apertura para aceptar que se puede trabajar desde los diferentes carismas.

Que salgan a conocer las comunidades.

 

c) Lo que tú ofreces

 

Disponibilidad e integración a la misión.

Acercarnos a los fieles aprendiendo a ser pastores.

Conversión personal.

Actualizarse mediante la formación permanente.

Vivir con alegría la vocación sacerdotal.

 

Vicario, ¿qué se espera de ti?

 

a) Los Presbíteros

 

Primeros impulsores.

Modelos de Pastores y no administradores.

Que sepan escuchar, que salgan al encuentro de las personas.

Que conozcan la realidad de su zona Vicarial.

Mayor presencia del Cardenal en las Vicarías y de los Vicarios en los Decanatos.

Que sean verdaderos hombres de Dios, fuente de auténtica animación.

 

b) Los Religiosos

 

Que conozcan los diferentes carismas de las órdenes y congregaciones.

Que muestren interés por la vida religiosa.

Que no acepten adulaciones, que sean sencillos y cercanos.

Que nos escuchen y nos permitan participar en los proyectos pastorales.

 

c) Los Laicos

 

Que sean más frecuentes las visitas pastorales.

Mayor comunicación con laicos y presbíteros.

Mayor cercanía a los fieles,conocimiento de su pueblo,diálogo real.

Apoyo a la misión hasta que se consolide como una actividad permanente.

 

 

SÍNTESIS Y COMENTARIOS

DE CONSULTA

A VICARÍAS TERRITORIALES

—Delegados de Pastoral—

 

ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

VI ASAMBLEA DIOCESANA

 

Revisión de nuestro caminar juntos en la Misión

 

1. La Asamblea Diocesana constituye un momento privilegiado para el encuentro, para el diálogo, para la oración en común y para la evaluación de nuestro ser Iglesia. Por ello, buena parte de nuestra reflexión en la Asamblea de este año se centrará en la revisión de lo que ha sido hasta ahora el caminar en la Misión 2000. Queremos vernos a nosotros mismos, tocar la realidad lo más objetivamente posible, tratar de iluminarla con la Palabra de Dios, primero, y con las directrices de los Magisterios Universal y Local, después, para poder tomar juntos decisiones que nos lleven a vivir más a fondo nuestra vocación cristiana en medio de las circunstancias complejas que se dan en nuestra Ciudad.

 

2. Las ocho Vicarías territoriales en las que se divide nuestra Arquidiócesis han celebrado sus respectivas asambleas vicariales, en las que han reflexionado a través del instrumento de consulta que para tal efecto preparó la Comisión Central. El presente documento presenta las aportaciones de las Vicarías en una visión de conjunto que intenta ayudar a nuestra mejor concientización de lo que Dios nos está pidiendo desde que nuestro obispo nos invitó a involucrarnos todos en el proyecto de la Misión.

 

La situación actual

 

3. Las asambleas vicariales han coincidido en que la Misión 2000 ha logrado despertar en la mayoría de los miembros de la comunidad arquidiocesana una nueva conciencia misionera, lo que ha motivado a todos, especialmente a los laicos, a vivir mejor su compromiso bautismal. En muchas parroquias, la Misión ha traído consigo una gozosa renovación espiritual y pastoral que en sí misma es ya un fruto del que podemos dar gracias a Dios. Los Equipos Misioneros Parroquiales están siendo una riqueza nueva en el seno de nuestra Iglesia. En algunos puntos de la Arquidiócesis se ha involucrado decididamente a los jóvenes en el proyecto misionero y, ha resultado un éxito. Por otro lado, descubrimos cada vez con mayor claridad, la importancia que tiene en nuestro pueblo la religiosidad popular. Creemos que bien enfocada, puede ésta ser un valioso medio de evangelización. En vez de rehuirla o lo que sería peor, de atacarla, necesitamos centrarla en Cristo y en el acontecimiento Pascual para que sea verdadero vehículo de acercamiento al Evangelio ya la vida en el Espíritu. Además, creemos que la devoción guadalupana debe ser un elemento no descuidado a la hora de impulsar la evangelización en el nuevo milenio, toda vez que fue a través de Guadalupe como se hizo presente y abrió brecha el cristianismo en estas tierras.

 

4. La polifacética realidad de nuestra Arquidiócesis se ve reflejada también en la pluralidad de respuestas a la invitación misionera. Los ritmos son distintos en cada parroquia, así como los medios utilizados para evangelizar. Es parte de nuestra riqueza. Las iniciativas arquidiocesanas no se proponen violentar los procesos comunitarios, ni imponer métodos específicos, sino animar a todos a tomar en serio su papel misionero en la apremiante hora que nos ha tocado vivir.

 

5. Sin embargo, existen sombras que necesitamos encarar abiertamente. Es un consenso doloroso el que la mayoría de los sacerdotes han mostrado, cuando no una clara oposición o indiferencia ante la Misión, sí una gran resistencia y falta de entusiasmo para un proyecto que quizás no acaban de ubicar dentro de su propia vida ministerial. Algunos ni siquiera han dado el primer paso: el de la formación del Equipo Misionero Parroquial; otros lo han formado, para abandonarlo después a su suerte. Los agentes laicos descubren, con razón, que no pueden colaborar eficazmente en la Misión sin el total involucramiento de sus pastores, sin su asesoría, su motivación, su acompañamiento: en una palabra, sin su compromiso.

 

6. El papel del sacerdote en la comunidad cristiana es insustituible, motor fundamental para que cualquier iniciativa eclesial prospere y dé frutos. Por ello, creemos que hace falta una profunda conversión, en primer lugar, en nuestros mismos pastores. Ellos son los primeros que tienen que recordar que la misión no es una actividad más, sino el espíritu, la actitud de fondo que debe penetrar toda la vida de la comunidad y de la persona misma. Se trata de una espiritualidad misionera que no es sino la misma espiritualidad bautismal vivida con todas sus implicaciones naturales.

 

7. Es cierto que la mayoría de nuestros sacerdotes se encuentran prácticamente rebasados por las celebraciones litúrgicas, y que no se dan abasto frente a la gran cantidad de servicios que las comunidades demandan. Pero deben recordar, hoy con más urgencia que nunca, que el sacramentalismo termina por asfixiar la labor evangelizadora y, que las celebraciones litúrgicas no pueden ser un fin en sí mismas, ni absolutizar la actividad de una comunidad cristiana; ellas deben ser, más bien, la culminación de un proceso de encuentro con Cristo, propiciado por el anuncio kerigmático, sostenido por la catequesis y por la vivencia de comunidad y expresado por la experiencia de la caridad, del servicio a los demás.

 

8. Necesitamos todos asumir el proceso misionero como un nuevo caminar, es decir, como ruptura con aquellas formas pastorales del pasado que no consiguen acercar el hombre a Jesucristo. De la misma manera como necesitamos una actitud constante de conversión personal, necesitamos una conversión ("cambio de mentalidad") a la misión, que es la razón de ser de la Iglesia. Para ello, el contacto dócil con la Palabra de Dios, así como la apertura a las orientaciones del magisterio de la Iglesia resultan ayudas irreemplazables.

 

9. Muchos sacerdotes sienten que se les está pidiendo demasiado, que ya tienen bastante con el trabajo que desempeñan. Pero, precisamente por ello, es urgente cambiar la mentalidad e involucrar de lleno a los laicos en el trabajo misionero y en la misma actividad pastoral de la comunidad. Muchas veces, el trabajo de la evangelización resulta imposible por una mala organización. Sin una metodología adecuada resulta imposible llevar adelante las grandes empresas. No sólo debemos aprender a trabajar en equipo, rompiendo todo tipo de prejuicios, sino haciendo uso de una adecuada planeación estratégica que involucre a todos para que cada uno, según el propio carisma y los propios dones, asuma su propia responsabilidad en la misión que Jesús confía a su Iglesia. Además, debemos revisar nuestras prioridades. Y esto se nota en la manera como se administran hasta los bienes materiales. Invertir la propia persona, el propio tiempo y la propia creatividad, así como los bienes económicos de la comunidad, en la formación espiritual, catequética y evangelizadora de los laicos expresa, por parte del pastor, una opción más clara por la instauración del Reino.

 

10. Y no hace falta inventar nada nuevo. Las estructuras pastorales de la Arquidiócesis pueden bastar si se saben potenciar adecuadamente. En concreto, el Decanato aparece, hoy por hoy, como la principal instancia para lograr una pastoral orgánica y un creciente sentido de solidaridad y subsidiariedad, por el que las parroquias más avanzadas o con mejores recursos humanos y materiales pueden ayudar a las que se ven menos favorecidas. Es el Decano quien puede lograr, poco a poco, con una labor fraterna de acompañamiento y motivación de sus hermanos sacerdotes, la toma de conciencia de éstos y su gradual incorporación al camino misionero de la Iglesia. Y el Decano no puede actuar solo. Las asambleas de las vicarías han insistido en la importancia del papel del Vicario Episcopal, como motivador cercano y autoritativo de la misión. En pocas palabras: el compromiso es de todos, cada uno en el lugar que ocupa.

 

11. Los laicos, por su parte, deben asumir más decididamente su papel protagónico en la labor evangelizadora de la Iglesia, siendo conscientes de que el Evangelio no se recibe de una vez por todas, sino que exige un proceso gradual de apertura a sus implicaciones y dinamismos y, de que sólo en esta apertura constante se puede anunciar eficazmente a los demás.

 

12. Muchos laicos viven su ser iglesia a través de alguno de los diversos movimientos que enriquecen la vida de la iglesia arquidiocesana con su carisma propio. A ellos les recordamos que tienen siempre el reto de crecer en una conciencia más amplia de pertenencia a la Iglesia, que no se agota en ningún movimiento concreto, y por lo tanto de superar actitudes de suficiencia, de capillismo y encerramiento dentro de los propios límites que el movimiento, por su propia naturaleza, tiene. Suele ser un reclamo de los pastores el que los movimientos no se abren fácilmente a los proyectos parroquiales o diocesanos, mostrando una gran resistencia para adaptarse a las necesidades concretas de la Iglesia local o a las exigencias del tiempo presente.

 

Propuestas para corto y mediano plazos

 

13. Creemos que, a la luz de la consulta diocesana a la que hemos intentado responder como preparación para la Asamblea, debemos asumir un mayor compromiso en los siguientes rubros que nos parecen más urgentes:

 

14. Crear y fortalecer los CEFALAE's. La formación de los Agentes Laicos debe ser eclesial, permanente, gradual, continua, activa, actualizada y evaluada. Por ello, nos parece que estos centros de formación resultan fundamentales en el momento actual de la Misión. Sin una adecuada formación, los Agentes Laicos, principales misioneros de la Arquidiócesis, serán incapaces de inculturar el Evangelio en los diversos ambientes, terminarán por cansarse y por abandonar el esfuerzo misionero. Para la creación y consolidación de estos centros de formación es indispensable el compromiso y la generosa colaboración de los pastores y de los catequistas más cualificados de la comunidad arquidiocesana.

 

15. Recordar que el II Sínodo Arquidiocesano definió como destinatarios prioritarios de la acción evangelizadora de la Iglesia a los alejados, a los pobres, a las familias y a los jóvenes.

 

16. Actualizar la catequesis, para que responda mejor a la identidad misionera que deseamos alcanzar en todos los ambientes y a todos los niveles en nuestra comunidad eclesial.

 

17. Formar o fortalecer los Equipos Misioneros Parroquiales y Decanales, sin los cuales será imposible un trabajo sostenido, sistemático y eficaz.

 

18. Insistir en la elaboración de los planes de pastoral parroquial, decanal y vicarial, involucrando a los laicos en la elaboración de dichos planes.

 

19. Implementar cursos de planeación estratégica en los decanatos, para aprender a trabajar en la corresponsabilidad y en la evaluación metódica.

 

20. Crear el Consejo Pastoral Arquidiocesano, como la instancia que podrá garantizar la continuidad y el progreso del trabajo evangelizador de la Arquidiócesis.

 

21. Insistir en el crecimiento espiritual, requisito indispensable para el despertar misionero. Para ello debemos propiciar más la experiencia del retiro, el aprendizaje de la oración, el conocimiento de la Sagrada Escritura.

 

22. Para evangelizar al hombre de hoy, necesitamos estar a la altura de los tiempos. Por ello, debemos utilizar más decididamente los medios que el avance tecnológico pone a nuestro alcance, conscientes, sin embargo, del papel prioritario que el testimonio y la experiencia de comunidad fraterna, evangelizada y evangelizadora, tienen en la labor misionera.

 

23. "La evangelización de la cultura ha de ser un proyecto de corresponsabilidad integral de todos los miembros de esta Arquidiócesis; nadie está justificado para permanecer ajeno a esta responsabilidad que comprende tanto a quienes desarrollan su actividad eclesial, principalmente en territorios determinados, como a quienes se ocupan más directamente de los nuevos ambientes sociales y de las áreas culturales. Cristo Jesús que anunció el Reino, lo hizo presente en su persona y confió a su Iglesia la tarea exigente y fascinadora de difundirlo, eficaz y visiblemente; por todo el mundo hace resonar hoy su voz en medio de esta asamblea, para reiterarnos su mandato: "Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación" (Mc 16, 15; Cardenal Ernesto Corripio Ahumada ECUCIM, 4601-4602).