ASAMBLEAS

 

XXI ASAMBLEA

La pastoral orgánica al servicio de la nueva Etapa

de la Misión Permanente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INICIO

JUEVES 19

VIERNES 20

SÁBADO 21

VIERNES 20 DE NOVIEMBRE

 

Lo que movía a Jesús en todas las circunstancias

no era sino la misericordia,

con la cual leía el corazón de los interlocutores

 y respondía a sus necesidades más reales.

(MV, n. 8)

 

SEGUNDO BLOQUE “ILUMINAR PARA ACTUAR”

 

OBJETIVO: A partir de las exigencias de la pastoral orgánica dar seguimiento para concretar nuestras actuales prioridades pastorales y decidir los puentes necesarios entre organismos diocesanos y vicariales.

 

Oración inicial

Puentes clave para la práctica de la Pastoral Orgánica

Oración Final

Oración de Inicio

JUZGAR

 

De pie.

 

Canto

Id y enseñad (Gabarain)

 

1. Sois la semilla que ha de crecer,

sois estrella que ha de brillar.

Sois levadura, sois grano de sal,

antorcha que debe alumbrar.

Sois la mañana que vuelve a nacer,

sois espiga que empieza a granar.

Sois aguijón y caricia a la vez,

testigos que voy a enviar.

 

Id amigos, por el mundo anunciando el amor;

mensajeros de la vida, de la paz y el perdón.

Sed amigos, los testigos, de mi Resurrección;

id llevando mi presencia, con vosotros estoy.

 

2. Sois una llama que ha de encender, resplandores de fe y caridad.

Sois los pastores que han de guiar al mundo por sendas de paz.

Sois los amigos que quise escoger, sois palabra que intento gritar.

Sois reino nuevo que empieza a engendrar justicia, amor y verdad.

 

Saludo Inicial

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre. Como era. Aleluya.

 

Introducción

 

Sentados.

 

Guía:

 

Queridos hermanos: En este segundo día, nuestro pastor ha propuesto que en medio de la reflexión sobre la pastoral orgánica, contemplemos las realidades del caminar de fe de las familias en nuestra Arquidiócesis. Para estar en sintonía, escuchemos al respecto su voz.

 

Lectura de las Orientaciones Pastorales 2015 (Extracto)

 

Lector 1:

 

…un imperativo importante será delinear con claridad un itinerario parroquial para organizar la pastoral familiar, en la cual deben colaborar distintas instancias pastorales, además de la comisión específica: pastoral misionera, pastoral catequética, pastoral social, pastoral de la vida, pastoral de la cultura y los movimientos con carisma familiar. (n. 39).

 

El Directorio Pastoral para el Matrimonio orienta sobre las etapas de acompañamiento que es necesario implementar para conformar una pastoral del matrimonio y de la familia. Esta tarea requiere de la organización de varios equipos eclesiales, cuya integración debe ser animada y supervisada por las Vicarías Funcionales, de tal manera que participen diferentes agentes de pastoral. (n. 40).

 

La preparación del conjunto de las etapas de acompañamiento debe considerar, además del objetivo de cada una, el perfil de los agentes específicos, su camino de formación, el perfil y la espiritualidad de los equipos eclesiales y el itinerario de acompañamiento para los matrimonios y familias de las que se trate. (n. 41).

 

Lector 2:

 

Conforme la preparación de este proyecto avance, sería conveniente implementarlo como experiencias piloto en diferentes lugares de la Arquidiócesis, de tal manera que ese ejercicio permita enriquecer y delinear las modalidades que se necesiten en los distintos ambientes sociales y culturales de la ciudad. (n. 42).

 

Cuando en nuestra atención pastoral habitual seamos capaces de acompañar a los matrimonios y familias, apoyándolos en su vocación y misión, entonces estaremos tocando uno de los factores decisivos para que la convivencia social reciba el influjo de los valores del evangelio. (n. 43).

 

En nuestra sociedad urbana la realidad de la familia es plural y diversa. Como Iglesia debemos estar atentos para acompañar, humana y pastoralmente, a las familias que viven en estas situaciones especiales. Esto pide de los cristianos comprometidos y de los agentes de pastoral familiar, incluyendo a los pastores, un conocimiento más profundo de esas situaciones con lo cual se capaciten para acciones evangelizadoras diferenciadas. (n. 44).

 

Una petición oportuna y justa, propuesta en la Asamblea Diocesana, es que si vamos a tomar el compromiso de generar una organización pastoral para tratar como verdadera prioridad a la familia, los Obispos de cada Vicaría Territorial, y por supuesto el Arzobispo, seamos los primeros en impulsar y animar cada paso de este proceso. (n. 45).

 

Se guarda un momento conveniente de silencio.

 

Oración

 

De pie, todos recitan a una voz la oración por familia (Madre Teresa).

 

Oración por la Familia

Padre Celestial,

nos has dado un modelo de vida

en la Sagrada Familia de Nazaret.

Ayúdanos, Padre amado,

a hacer de nuestra familia otro Nazaret,

donde reine amor, la paz y la alegría.

Que sea profundamente contemplativa,

intensamente eucarística y vibrante con alegría.

Ayúdanos a permanecer unidos por la oración en familia

en los momentos de gozo y de dolor.

Enséñanos a ver a Jesucristo

en los miembros de nuestra familia

especialmente en los momentos de angustia.

Haz que el corazón de Jesús Eucaristía

haga nuestros corazones mansos y humildes como el suyo

y ayúdanos a sobrellevar las obligaciones familiares

de una manera santa.

Haz que nos amemos más y más unos a otros cada día

como Dios nos ama a cada uno de nosotros

y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas

como Tú perdonas nuestros pecados.

Ayúdanos, oh Padre amado,

a recibir todo lo que nos das

y a dar todo lo que quieres recibir con una gran sonrisa.

Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría,

ruega por nosotros.

Santos Ángeles de la Guarda

permaneced a nuestro lado,

guiadnos y protegednos. Amén

-Madre Teresa M.C.

 

LECTIO DIVINA

 

“Misericordiosos como el Padre”

Sentados.

 

1. Lectura

 

La Palabra de Dios es escuchada

 

Lector 1:

 

También les dijo esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre dame la parte que me toca de la herencia’. Y él les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de mal gastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a pasar necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera.

 

Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ‘¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores’. Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’.

 

Pero el padre les dijo a sus criados: ‘¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’. Y empezó el banquete. El hijo mayor estaba en el campo, y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Este le contestó: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo’. El hermano mayor se enojó y no quería entrar.

 

Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: ‘¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo’. El padre repuso: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’”. (Lucas 15, 11-32).

 

Se guarda un momento conveniente de silencio.

 

2. Meditación

 

La Palabra de Dios es meditada

 

Lector 2:

 

En aquella época, la Ley judía establecía que el primogénito recibiera dos tercios, mientras que al menor le correspondía un tercio de la herencia (Dt 21, 17). Sin oponer resistencia, el padre entrega al hijo menor la parte que le corresponde. Mientras el menor despilfarra su dote viviendo de manera disoluta en una región lejana, la otra parte del patrimonio está a buen resguardo y es administrada por el hijo mayor. Según un equitativo y justo modo de pensar, si el hijo menor regresara, no tendría nada qué esperar por parte de su padre y su hermano mayor. La grave culpa del hijo menor podría ser, como máximo, perdonada, ¡pero nunca olvidada! Aunque el padre olvidara ese triste paréntesis, siempre estará el hijo mayor dispuesto a recordarlo por los dos. Así sería respetada la ley de la retribución: la recompensa del bien a quien cumple el bien, y la del mal a quien hace el mal.

 

En realidad, la parábola transgrede desde la misma raíz esta ley de distribución patrimonial, revelando el excesivo amor del padre. El padre no espera a sus hijos estando en la casa, no verifica si el menor realmente se arrepintió, no pregunta dónde quedó su parte de la herencia, sino que organiza una fiesta llena de música y bailes. También es inconcebible la manera como el padre se comporta con el mayor: no lo espera cuando regresa del campo, donde trabaja para bien de la familia, ni le pide su parecer sobre cómo actuar con el menor. La parábola que revela el rostro más humano de Dios, lo retrata con exceso y no como defecto: a Dios no le falta humanidad, ¡la sobrepasa!

 

En contraste con el padre que transgrede la ley de la distribución de la herencia, los hermanos no logran ir más allá de la lógica del dar para recibir. El hijo menor recibe la parte de la herencia que le corresponde, la despilfarra con prostitutas y decide regresar a casa cuando está en el límite de sus fuerzas. El hijo menor no regresa con su padre porque esté arrepentido, sino porque no logra encontrar una vía de salida. En tal condición, lo más que se puede imaginar es ser tratado como uno de los muchos trabajadores en casa de su padre; no lo motiva el arrepentimiento, ¡sino el hambre!

 

El hijo mayor también está dentro de los límites de la retribución: ha servido a su padre durante años, nunca ha transgredido un solo mandato y esperaba que él le diera por lo menos un cabrito para festejar con sus amigos. Frente a la compasión del padre, el mayor lo acusa de haber transgredido el principio de la retribución; no logra considerar al mismo hijo de su padre como un hermano, sino que lo define sólo como “ese hijo tuyo”. Encasillar al padre en el nicho de la retribución, le impide reconocer su paternidad y su fraternidad con el otro.

(Tomado del subsidio pastoral para el Jubileo, Las Parábolas de la Misericordia)

 

Preguntas para la reflexión
 

Guía:

 

¿Nuestras comunidades están en verdad con brazos abiertos y dispuestas a acoger a tantas familias que buscan a Dios? ¿Qué tanto se parecen nuestras actitudes a las del Hijo mayor?

Se guarda un momento de silencio.

 

3. Oración

 

La Palabra de Dios es orada

 

Salmo 50

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad; por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. En la sentencia tendrás razón, en el juicio brillará tu rectitud. Mira, que en la culpa nací, pecador me concibió mi madre. Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve. Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa. ¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti. Líbrame de la sangre, ¡oh Dios, Dios, Salvador mío!, y cantará mi lengua tu justicia. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen; si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado: un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias. Señor, por tu bondad, favorece a Sión, reconstruye las murallas de Jerusalén: entonces aceptarás los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar se inmolarán novillos.

 

Preces

 

De pie.

 

V. Por todas las familias, para que den testimonio del amor incondicional de Dios.

R. Padre de misericordia, ve por las familias.

V. Por las familias, para que cada miembro sea colmado de hospitalidad y acoja al forastero en su Hogar.

R. Padre de misericordia, ve por las familias.

V. Por las madres, padres e hijos, para que se amen y apoyen mutuamente en santa armonía.

R. Padre de misericordia, ve por las familias.

V. Por todos los miembros de la familia: para que por medio de su amor y generosidad con los demás, promuevan las vocaciones al sacerdocio, la vida consagrada y el ministerio laico.

R. Padre de misericordia, ve por las familias.

V. Por las familias que sufren a causa de enfermedad, pobreza, violencia u otras dificultades, para que reciban esperanza, apoyo y alivio de su comunidad parroquial.

R. Padre de misericordia, ve por las familias.

V. Por las familias en duelo: para que Dios Padre las consuele y les conceda gozo en el conocimiento de que la vida de su ser querido continúa en Él.

R. Padre de misericordia, ve por las familias.

 

Conclusión

 

V. Concédenos, Señor, tu misericordia, para que podamos acercar a tu amor

a todas las familias que has creado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

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Puentes clave para la práctica de la pastoral orgánica

 

Pbro. Julián López Amozorrutia

20 de Noviembre de 2015

 

 

Gracias a todos, gracias Maurilio.

 

Un problema que se tiene siempre en la organización eclesial, es que los que estamos subidos al tren y sabemos cómo va funcionando, fácilmente usamos palabras que creemos que todo mundo entiende y a veces descuidamos informar con claridad de qué estamos hablando, esto mismo nos ocurre en la organización de la asamblea y yo creo que este momento de alguna manera sirve como bisagra entre el día de ayer y el día de hoy, y he de retomar algunos conceptos claves para entender de qué estamos hablando. Desde ayer hemos estado hablando de pastoral orgánica y el brinco entre los cómos concretos de ayer y el espacio específico de la familia y de las siete prioridades que están también tomados como resultado del trabajo del año pasado y están en las orientaciones del Señor Cardenal del 2014 (sic), nos lleva a hacer una revisión de estos conceptos básicos, por eso, perdón, esta parte en algunos niveles puede ser un poquito teórica, pido disculpas, pero vamos a proceder.

 

Primero, las citas de referencia, porque aunque en el texto de la portada que hemos estado teniendo, se incluye el capítulo doce de la carta de los Corintios, aquí está la memoria de esta comparación: “la Iglesia funciona como un cuerpo” y aquí quiero subrayar un elemento que nos va a llevar a lo que sigue. Fíjense, diversidad-unidad, hay diversidad de carismas, más adelante, hay diversidad de ministerios, más adelante, hay diversidad de actuaciones, carismas, ministerios, actuaciones. No me voy a meter a los detalles de lo que quiere decir esto, claro que tiene un significado, pero hay diversidad de personas , hay diversidad de talentos, hay diversidad de funciones, hay diversidad de roles; esto lo entendemos; y por lo tanto lo orgánico tiene que ver con esta diversidad que sin embargo se resuelve en una unidad, pero un mismo Espíritu, un mismo Señor, un mismo Dios, la trinidad que es en última instancia quien nos unifica en las acciones que realizamos y en los talentos que hemos recibido. Única observación, pasamos por favor a lo siguiente.

 

¿Qué caramba, perdónenme la expresión, es pastoral orgánica?

Porque todos hablamos de pastoral orgánica, pero no siempre estamos seguros de a qué nos estamos refiriendo, de hecho no todos los autores entienden por las palabras lo mismo, y aquí tomamos en cuenta esto, ni siquiera de la palabra pastoral, hay una evolución de las palabras que aquí no necesitamos comentar, sólo quiero decir que aquí cuando decimos pastoral, nos estamos refiriendo a absolutamente todo lo que la Iglesia hace, del misterio del ser de la Iglesia, la esposa de Cristo, el cuerpo de Cristo, se deriva lo que la Iglesia hace; por lo tanto, entendamos en principio: pastoral es lo que la Iglesia hace, lo que hace un Obispo, lo que hace un laico, lo que hace una monjita contemplativa, lo que hace un cristiano dando testimonio, todo lo que la iglesia haga, lo vamos a llamar aquí, tanto a nivel institucional como a nivel personal: Pastoral. Hay matices, pero ahorita quedémonos con esto.

 

¿Dónde está lo orgánico?

Orgánico significa precisamente que hay varios aspectos que tenemos que considerar como un todo; hay diversidad, pero hay unidad. ¿cómo se da esto? Primera parte, es pastoral orgánica porque la hacemos entre todos, ministros ordenados, laicos, vida religiosa, en toda la variedad que esto suponga, hay un nivel de pastoral orgánica y lo podríamos llamar a esto pastoral de conjunto porque todos intervenimos en ello, no se puede dar por descontado que lo hace uno y los demás no, la pastoral orgánica la realizamos todos.

 

Segundo aspecto de lo orgánico: cubrimos todas las áreas de la acción eclesial, la evangelización, los sacramentos, el servicio de la atención a los necesitados, la formación de la comunidad, todos los aspectos distintos que hay que realizar, se cumplen en la pastoral orgánica, llamemos a esto pastoral integral, todas las facetas son tomadas en cuenta.

 

Y tercer aspecto. Es una pastoral orgánica cuando alcanza a llegar a todos los destinatarios-interlocutores del evangelio, alcanza a todos. En este sentido permítanme hablar de este espíritu que llamamos pastoral misionera, el horizonte son todos los hombres y todos los aspectos de lo humano; entonces, en una palabra: cuando decimos pastoral orgánica, nos referimos a la acción de la Iglesia que realizamos todos, cada uno en su lugar, pero la realizamos todos, cumpliendo entre todos todas las facetas de la acción eclesial y que trata de alcanzar a todos los hombres.

 

Segunda cuestión: ¿cómo nos organizamos en estas totalidades?

Tenemos qué hacerlo en orden, cada uno ocupa un lugar, y si uno realiza lo que le corresponde, está ayudando a la totalidad; por lo tanto, la pastoral orgánica se realiza en orden.

 

Segundo: este es el punto en el que estamos atorados y lo queremos seguir tratando con eficiencia, aquí si me permiten compararlo, el cuerpo para que funcione necesita que se bombee sangre y que llegue la sangre a todas las células del cuerpo, si no está llegando sangre bien oxigenada a cada una de las células, empiezan a generarse problemas, entonces nuestro cuerpo tiene que funcionar, no sólo en orden, sino que cada una de sus instancias funcione bien.

 

Y tercero: el espíritu corresponsable. Cada uno tiene que estar metido en el movimiento, entonces pastoral orgánica es una pastoral en orden, eficiente y corresponsable.

 

Tercero (sic), son dos principios, que están en la organicidad precisamente de la pastoral, cada uno aporta lo propio. Aquí tomo de la doctrina social de la Iglesia un concepto que ayer también se mencionó: solidaridad, yo pongo al bien común lo mío, pero además, ayudo y me dejo ayudar; Don Andrés habló ayer del principio de subsidiariedad, yo ayudo al que tal vez está atoradito en lo que le toca hacer, pero también colaboro con él, pero además, sabiendo que yo no puedo hacerlo todo, a veces también en lo que me toca a mí, me dejo ayudar; entonces funciona como cuerpo porque estamos integrados y al mismo tiempo nos apoyamos. Por favor una pequeña visión teórica de lo que es la pastoral orgánica, pero nos puede servir de referencia para lo que vamos a hacer.

 

Aquí viene el tema, precisamente para darle operatividad a nuestra acción orgánica. El concepto que estamos usando se usa en muchos niveles de organización y se usa en muchos niveles también de planeación pastoral, el concepto de puente, si hay dos instancias distintas, si hay dos actividades distintas, si hay dos comisiones distintas, si hay dos órdenes distintos de organización, entre ellas tiene qué generarse comunicación, cómo se relaciona un aspecto con lo otro, a eso nos referimos con la palabra puente.

 

Hay puentes de comunicación, una cosa muy sencilla, hay una información que tiene Don Crispín y que le tiene que pasar a Don Adolfo Miguel, el puente es: ellos dos se comunican y la información se la pasan. ¿cómo sabemos que funcionó el asunto? Porque él dijo lo que tenía que decir y Don Adolfo Miguel lo recibió. Entonces, así de sencillo ese es un puente entre dos Obispos auxiliares, que pueden comunicarse cualquier cosa. Esto mismo ocurre en las parroquias, entre el párroco y los grupos, en cualquier nivel está este concepto de puente, generar que la cosa fluya. Otro nivel por ejemplo, alguien toma una decisión y a alguien le toca acatar la decisión; me comentan que aquí en México tenemos un vicio histórico, hay un momento en que de parte histórico, y luego preguntaré con más atención al que me dio el dato, pero dicen que se recibió una orden y se dice “se acata, pero no se aplica”, o sea, decimos que sí a la autoridad, pero no lo ejecutamos, hay un puente entre el nivel de la decisión y la ejecución. Este es el concepto de puente, cómo hacer que la cosa funcione, ahorita hablaré más de ello.

 

Un primer nivel de puente, es el más radical del que constituye a la Iglesia, el puente entre la vida divina que se nos da y la vida humana que nosotros tenemos; hay en la Iglesia una dimensión de gracia, de sobrenaturalidad, de participación en el misterio de Dios que viene de Dios, pero al mismo tiempo hay una intervención de lo humano; tenemos qué favorecer, prioritario. Ahora sí, en todo momento, que funcione lo divino, dejar que funcione, por lo tanto que se dé el puente entre la acción de Dios y yo con mis acciones. Dios puede estar derramando abundantemente su gracia sobre mí, pero yo me bloqueo a la gracia de Dios, digámoslo así: no se está dando el puente entre lo divino y lo humano; o bien, yo tengo un problema y lo quiero resolver solo y ahí estoy yo esforzándome con muchas ganas para resolver el problema y no lo logro, el Papa ha estado diciendo mucho que somos a veces “pelagianos”, que todo lo queremos resolver desde nosotros, a esto se refiere, no podemos olvidar que yo en mi esfuerzo tengo que abrirme  la acción de Dios, entonces también mantener la apertura de mi espíritu a la acción de Dios. Un primer puente, el puente entre lo divino y lo humano

 

Segundo nivel de puentes: entre los niveles eclesiales, la Iglesia es un todo que tiene al Papa como cabeza de la Iglesia Universal y nosotros formamos parte de la Iglesia Universal y la realizamos aquí en donde nos encontramos, la Iglesia de Cristo, entonces soy también Iglesia Universal, yo formo parte de este nivel, pero hay muchos momentos en los que hay acciones a nivel nacional, por ejemplo, una cosa, hay una reunión entre los encargados de pastoral de la provincia de México, entonces se reúnen de varias diócesis y están actuando, o bien tienen la reunión de todos los Obispos de México, o bien, la semana pasada estaba en esto, tienen la reunión los encargados de cursos introductorios de todo el país, son momentos en los que se reúnen de distintas diócesis para actuar, es el nivel interdiocesano; también nosotros formamos parte de instancias interdiocesanas, lo menciono sólo como referencia porque no estamos encerrados en la Arquidiócesis de México, pero el nivel en el que estamos ahorita trabajando es estrictamente el diocesano, lo que tiene qué ver con la totalidad de nuestra Arquidiócesis de México, es un nivel también de operatividad, que tiene evidentemente en él, en nuestro pastor, en su consejo episcopal, en sus distintos consejos, en su instancia de gobierno que llamamos Curia central, el nivel normal de operatividad, en esta misma asamblea, que es un ejercicio de la vicaría de pastoral, hay instancias diocesanas. Luego está el nivel de las vicarías, las ubicamos territorialmente, pero también las ubicamos en referencia a los obispos que hacen cabeza en las vicarías. En esas mismas vicarías hay determinadas instancias de servicio que ayudan a la vicaría y este es un nivel distinto.

 

Luego aquí, creo que las vicarías están muy bien organizadas, está el punto sobre el que voy a poner un acento también, el nivel de los decanatos. Hoy me decía un sacerdote hermano mío, necesitamos hacer más operativo el decanato; ahorita hablaré más de esto; el nivel del decanato, el nivel de la parroquia, el nivel de las pequeñas comunidades, sea de grupos, sea de una comunidad menor, de una comunidad de base, lo que sea, distintos niveles. En estos niveles también tenemos que garantizar los puentes, es decir, que haya comunicación de la diócesis con las vicarías, en las vicarías entre la administración general de la vicaría con los decanatos, al interno de los decanatos los párrocos que forman parte de los decanatos y también de los diversos decanos de cada vicaría. Estoy poniendo ejemplos, pero evidentemente hay distintos espacios aquí en los que tenemos que realizar el puente y aquí puede haber bloqueos, aquí puede haber falta de comunicación, aquí puede haber indicaciones que dan las autoridades y que nunca llegan a nosotros, o preocupaciones que tiene el pueblo de Dios y que nunca se le comunican a los pastores, aquí tenemos que generar los espacios de relación.

 

Otro nivel de los puentes se ubica en las distintas acciones eclesiales que tenemos, que de alguna manera se identifican con las comisiones, hay un espacio que se dedica a lo profético, a lo sacerdotal y a lo real, es un modo de organizarnos muy pertinente, pero por lo tanto existen comisiones y personas que se dedican a algo. Al padre Salvador Barba le tocan cuestiones de Liturgia, bien, él tiene un desempeño en esto, pero tiene que tener una relación con los que se dedican a la catequesis y tiene que tener una relación con los que se dedican a los servicios sociocaritativos, este nivel de puente también se tiene que dar al interno de las comisiones.

 

En concreto y aquí subrayo nada más las últimas dos. Los puentes se llevan a cabo en las acciones concretas, están muy bonitos en el organigrama, pero cuando tenemos una acción concreta; por ejemplo, vamos a tener una intervención con la familia, vamos a tener la visita del Papa, lo que ustedes gusten, vamos a tener la asamblea diocesana, estos son momentos concretos de acción en donde la vida de cada uno se pone en juego y aquí nos reunimos. Es en las acciones donde tenemos que ver si los puentes están cumpliendo. Y en última instancia, las acciones nos ponen en juego siempre a nosotros, somos las personas las que tenemos que generar el puente de comunicación, de reconciliación, de búsqueda, de claridad, etcétera. Aquí tenemos entonces la parte básica de los puentes.

 

Última parte por favor. Unas recomendaciones muy concretas, ya hemos trabajado sobre esto y con esto doy también el paso para que intervenga Monseñor Enrique. Primero: parte de nuestro trabajo es identificar núcleos vitales de convergencia, perdónenme la expresión, ayer hablé del corazón distinto de las uñas, es más importante el corazón que las uñas, hay que buscar puntos que son vitales para el organismo, por ejemplo el tema familia; si yo realmente abordo la familia, abordo jóvenes, abordo alejados, abordo pobres, encontrar núcleos que de alguna manera son, perdónenme la palabra, complexivos, en ellos se encuentran todas las variables. Si yo encuentro un buen núcleo para trabajar, voy a desarrollar una labor que alcanza mucho, por eso nuestras prioridades buscan estos núcleos.

 

Segundo: aquí hay un concepto, perdón que vuelva a él, pero es que es clave para el trabajo que van a tener hoy, tenemos que asegurar la transversalidad, ¿a qué se refiere esto en la pastoral orgánica? De cada una de las comisiones y cada uno de los niveles eclesiales, trabajen sobre el tema que estamos definiendo, si tenemos familia, ahorita en la oración aparecía esto, que las vicarías trabajen familia, que los decanatos trabajen familia, que las parroquias trabajen familia, que los movimientos de familia trabajen familia y que entre todos nos relacionemos aportando lo que le corresponde a cada uno. Esto es a lo que se refiere la transversalidad cuando les aparezca en su texto.

 

¿Qué revisamos en todo momento para ver si está funcionando? Revisamos que la comunicación y las decisiones estén llegando a donde tienen que llegar; ahorita les puse el ejemplo muy sencillo, van a tener una interacción los dos señores obispos, la comunicación se tiene que dar entre ellos y es allí donde revisamos que haya flujo en la comunicación.

 

Un punto más, es importante que reconozcamos las distintas instancias y roles que se jueguen en el movimiento de la Iglesia y los respetemos, ayer poníamos un ejemplo, si el párroco no funciona como párroco, vamos a tener un problema en la parroquia y alguien estará cumpliendo esa función, o bien ahorita es párroco, en otro momento es vicario, cuando funciona como párroco, tiene qué funcionar como párroco y aunque sea la misma persona, tiene qué aprender a funcionar también como vicario, hay distintas instancias, instancias de decisión, planeación y supervisión en las autoridades, instancias de ejecución, quien hace el trabajo; instancias de discernimiento y consejo, como la misma asamblea, como el consejo de pastoral, etcétera, como el consejo presbiteral. Instancias de educación como los CEFALAES o como el seminario o como cualquier instancia de formación permanente, instancias de comunicación hacia fuera o hacia adentro, ahorita tenemos este nuevo departamento de comunicación interna del que esperamos mucho. Niveles de administración, el que tiene el dinerito y tiene que ver cómo llega el dinerito para las acciones que se están haciendo. Y los momentos de coordinación y de integración que básicamente es lo que hace el párroco en la parroquia, lo que hace el vicario episcopal en su vicaría, lo que hace el consejo episcopal ayudando al pastor en el nivel diocesano.

 

Entonces, identificamos cómo funciona el organismo y tratamos de colaborar en él. Aquí vienen algunos puntos que considero importantes, hay que fortalecer las instancias intermedias haciéndolas funcionales. Pienso en particular en dos instancias que me recomendaron observar, el decano como coordinador, animador del nivel decanal, el decano, ahorita se ha estado trabajando mucho sobre la función de los decanos, que el decano no sólo en la visita pastoral coordine, sino también ejerza como decano en la vida ordinaria de las parroquias, fortalecer el nivel del decano.

 

Y segundo, los responsables de pastoral de cada vicaría, no me acuerdo cómo lo llaman, se me fue el nombre, los delegados de pastoral de cada vicaría, cómo integrar a los delegados de pastoral para que realmente sean motor de trabajo de lo que se está coordinando desde la vicaría de pastoral. En este sentido, un punto que salía ayer, la necesidad de informarnos sobre qué hace cada instancia y cada comisión, a veces no sabemos que la Arquidiócesis presta determinados servicios, tenemos qué informarnos más. En las parroquias hay una enorme ignorancia de qué hace por ejemplo el vicario judicial de la Arquidiócesis. Tenemos ahí el enterarnos todos de cómo funcionan las instancias de nuestra diócesis y nuestras comisiones. Y aquí viene el trabajo más, más concreto en el penúltimo punto: identificamos nudos, el colesterol de nuestro organismo, ahí donde nos estamos atorando; uso la palabra nudos, también en referencia al Papa Francisco, porque él es muy devoto de la “Virgen desata nudos”, es una devoción alemana, pero él es muy devoto de esta devoción, la Virgen ¿qué hace? ¿Qué pasa cuando nos atoramos? Hacemos un nudo, o bien va el coche y ya no puede andar no, se empantana. ¿Qué podemos hacer aquí? Deshacer el nudo para que haya comunicación, para que la cosa fluya. ¿Qué nudos encontramos que estorban y cómo podemos deshacer el nudo? Este es uno de los elementos esenciales. ¿Quién tenía qué comunicar esto? Identificarlo y por lo tanto llegar a comunicarlo, este fue el que no dijo lo que tenía qué decir, se dio la orden, pero no se acató. ¿quién no le hizo caso a la autoridad que en un momento dado dio una determinación o al consejo que hizo alguna aportación? Identificamos nudos, bloqueos, muros, como quieran llamarle, lo que no permite que el organismo esté sano, vamos a tratar de deshacerlo que de eso se trata.

 

Y por último, algo que ya mencionábamos ayer, evitamos sobrecargar la estructura, no se trata de generar más y más comisiones, vamos a hacer una comisión que revise por qué las comisiones no funcionan y luego hacemos una comisión que revise porqué la comisión que revisa a la comisión no funciona. No se trata de esto, en estrategia de comunicación, es un cáncer, o sea, algo que empieza a crecer, pero que no aporta vida al cuerpo, entonces en el trabajo: identificar puntos nodales que nos ayudan a todos y el Señor Cardenal, el Papa Francisco, el Sínodo Diocesano cuando se llevó a cabo, nos han indicado ya una prioridad que es un punto nodal y en el que tenemos qué involucrarnos y que sigue siendo vigente, me refiero a la familia y con esto le damos la palabra a Monseñor Enrique Glennie.

 

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Oración Conclusiva

JUZGAR

 

De pie.

 

Himno

 

Languidece, Señor, la luz del día

que alumbra la tarea de los hombres;

mantén, Señor, mi lámpara encendida,

claridad de mis días y mis noches.

Confío en ti, señor, alcázar mío,

me guíen en la noche tus estrellas,

alejas con su luz mis enemigos,

yo sé que mientras duermo no me dejas.

Dichosos los que viven en tu casa

gozando de tu amor ya para siempre,

dichosos los que llevan la esperanza

de llegar a tu casa para verte.

Que sea de tu Día luz y prenda

este día en el trabajo ya vivido,

recibe amablemente mi tarea,

protégeme en la noche del camino.

Acoge, Padre nuestro, la alabanza

de nuestro sacrificio vespertino,

que todo de tu amor es don y gracia

en el Hijo, Señor y el Santo Espíritu. Amén.

 

Pensamientos sobre la familia (Madre Teresa de Calcuta)

 

– Pienso que hoy el mundo está de cabeza, y está sufriendo tanto porque hay tan poquito amor en el hogar y en la vida de familia. No tenemos tiempo para nuestros niños, no tenemos tiempo para el otro; no tenemos tiempo para gozar uno con el otro.

 

– El amor comienza en el hogar, vive en el hogar, y esa es la razón por la cual hay tanto sufrimiento y tanta infelicidad en el mundo de hoy… Todo el mundo hoy en día parece estar en tan terrible prisa, ansiosos por desarrollos grandiosos y riquezas grandiosas; de tal forma que los niños tienen tan poco tiempo para sus padres y los padres tan poco tiempo para ellos; y en hogar comienza el rompimiento de la paz del mundo.

 

Oración

 

Amado Señor, ayúdame a esparcir tu fragancia donde quiera que vaya.

 

Inunda mi alma de espíritu y vida.

 

Penetra y posee todo mi ser hasta tal punto que toda mi vida solo sea una emanación de la tuya.

 

Brilla a través de mí, y mora en mí de tal manera que todas las almas que entren en contacto conmigo puedan sentir tu presencia en mi alma.

 

Haz que me miren y ya no me vean a mí sino solamente a ti, oh Señor.

 

Quédate conmigo y entonces comenzaré a brillar como brillas Tú; a brillar para servir de luz a los demás a través de mí.

 

La luz, oh Señor, irradiará toda de Ti; no de mí; serás Tú quien ilumine a los demás a través de mí.

 

Permíteme pues alabarte de la manera que más te gusta, brillando para quienes me rodean.

Haz que predique sin predicar, no con palabras sino con mi ejemplo, por la fuerza contagiosa, por la influencia de lo que hago, por la evidente plenitud del amor que te tiene mi corazón. Amén.

 

Conclusión

 

V. Bendigamos al Señor.

R. Demos gracias a Dios.

Y todos se santiguan.

 

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