ASAMBLEAS

 

XXI ASAMBLEA

La pastoral orgánica al servicio de la nueva Etapa

de la Misión Permanente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INICIO

JUEVES 19

VIERNES 20

SÁBADO 21

JUEVES 19 DE NOVIEMBRE

Jesús de Nazaret con su palabra,

con sus gestos y con toda su persona

revela la misericordia de Dios.

(MV, n. 1)

 

PRIMER BLOQUE: VER – VALORAR. LOS HECHOS

 

OBJETIVO: Analizar las exigencias y dificultades concretas que tiene la pastoral orgánica en la Arquidiócesis, para impulsar el potencial pastoral que el Espíritu nos ha regalado como Iglesia misionera.

 

Oración inicial

Bienvenida Sr. Arzobispo

Valoración de las propuestas

Oración final

Oración de Inicio

VER

 

De pie.

Canto

Juntos cantando la alegría

Juntos cantando la alegría de vernos unidos en la fe y el amor,

Juntos sintiendo en nuestras vidas la alegre presencia del

Señor.

 

1. Somos la Iglesia peregrina que Él fundó,

somos un pueblo que camina sin cesar.

Entre cansancios y esperanzas hacia

Dios nuestro amigo Jesús nos llevará.

 

2. Hay una fe que nos alumbra con su luz,

una esperanza que empapó nuestro esperar,

Aunque la noche nos envuelva en su inquietud,

nuestro amigo Jesús nos guiará.

 

Saludo Inicial

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre. Como era. Aleluya.

 

Introducción

Sentados.

 

Guía:

 

Queridos hermanos: Nos reunimos en esta vigésimo primera Asamblea Diocesana, convocados por nuestro pastor, el Cardenal Norberto Rivera, en medio de un clima de renovación espiritual de la Iglesia, iniciada por aquél que al escoger su nombre pontificio, manifestó su vocación de hacer una Iglesia más cercana a todos: El Papa Francisco.

 

Nuestro pastor, atento lector de los nuevos tiempos que vive la Iglesia, nos ha dado sus orientaciones para el trabajo pastoral en este año. Para iniciar nuestros trabajos, escuchemos su voz que, inspirada por el Espíritu Santo, guía nuestros esfuerzos.

 

Lectura de las Orientaciones Pastorales 2015 (Extracto)

 

Lector 1:

 

El camino de renovación por el que nos ha llevado el Espíritu de Jesús, ha hecho cada vez más evidentes los retos que tenemos como Iglesia... Uno de los principales desafíos es la participación de todos los bautizados en la misión evangelizadora, [pues] estamos llamados a ser piedras vivas de la construcción que realiza el Señor (n. 27).

 

…señalar las prioridades orienta la pastoral orgánica para conjuntar esfuerzos en la construcción de las columnas que sostienen el edificio pastoral:

 

• la opción misionera que le da identidad a nuestra pastoral,

• y la formación de agentes como discípulos misioneros, que hace posible su puesta en práctica (n. 29).

 

Estas dos columnas […] deben partir desde la base de nuestras estructuras y organización que son nuestras comunidades parroquiales […] debemos intensificar la reflexión y motivación hacia los pastores, religiosas, religiosos y evangelizadores laicos, para que hagan suya la convicción y el proceder misioneros (n. 30).

 

Lector 2:

 

La experiencia pastoral [dice] que los programas que no logran tener cimiento en el ámbito parroquial no perduran […] debemos tener presente que la renovación pastoral está dirigida a la parroquia, sobre todo en tres vertientes:

 

  • para que se convierta en comunidad misionera abierta a todos;
  • para que sea una comunidad testimonial que siente la responsabilidad de transmitir la fe;
  • y, para que llegue a ser una comunidad solidaria capaz de cercanía con todos, especialmente los marginados (n. 31).

 

Diseñar comunidades que acojan y reciban a todos es un reto grande para nuestras parroquias (n. 32).

 

Exhorto a [todos] a considerar que en la construcción de una comunidad parroquial que se caracterice por su ambiente fraterno es de primordial importancia, la cercanía con todos, el trato personal y familiar […] hay que […] “humanizar” nuestra atención pastoral: delimitando sectores territoriales afines; identificando sectores ambientales prioritarios; motivando la integración de comunidades menores como expresión capilar de la gran comunidad parroquial. Esto requiere de un conocimiento previo de las personas que tienen capacidad de convocatoria y de los lugares adecuados para realizar esta vivencia fraterna de fe (n. 33).

 

 

En un buen número de parroquias, uno de los caminos más seguros para ir motivando esa organización parroquial son las tradiciones y prácticas que nacen de la piedad y religiosidad popular (n. 34).

 

Lector 1:

 

Tengamos la aspiración de que nuestras parroquias vayan configurándose como escuelas de comunión y de servicio. Éste es un proceso que requiere perseverancia, pues hay que integrar y preparar equipos eclesiales que sean formadores en los distintos niveles: inicial, básico y específico. Para ello habrá que facilitar que los medios y subsidios de formación estén al alcance de todos. Siempre dispuestos a conjuntar fuerzas con las parroquias vecinas (n. 35).

 

De esta manera, una comunidad se configura en Misión Permanente cuando comienza a moldear su organización y actividad para darle prioridad al anuncio de la Buena Noticia a los más pobres y alejados, cuando cuida como su tarea más preciosa cimentar la fe de todos los bautizados para que vayan madurando como discípulos y como misioneros, y cuando busca que su vivencia de fe culmine siempre en acciones significativas de caridad y de servicio (n. 36).

 

Una Comunidad que vive el impulso de la Misión Permanente comienza a atraer a muchas personas que se sienten recibidas y partícipes. También por ese camino, las nuevas generaciones pueden convertirse en protagonistas y encabezar las acciones parroquiales (n. 37).

 

Se guarda un momento conveniente de silencio.

 

Oración

 

De pie, todos recitan a una voz la oración por la nueva etapa de la misión (OP 2015).

 

En esta nueva etapa pastoral te rogamos Padre

que sigas alimentando con tu Espíritu

a la Iglesia que peregrina en la Ciudad de México.

Señor Jesús reafirma en nuestros corazones

la vocación misionera que nos has dado,

para que continuemos construyendo comunidades de fe y servicio,

capaces de testimoniar con alegría

la Buena Noticia en las periferias urbanas.

Padre Bueno, con tu Espíritu

modela nuestro corazón

con los mismos sentimientos de tu Hijo Jesús.

Danos un corazón nuevo,

como el de María de Guadalupe,

siempre valiente y mostrando tu compasión.

Modela nuestro corazón

y pon en él la sencillez de San Juan Diego

para ser fieles misioneros de tu Palabra.

Que tu amor sin medida nos transforme

para que nuestra alegría

sea dar testimonio de tu amor

a todos los que lo necesitan.

Amén.

 

Canto

 

Hazme un instrumento

 

1. Hazme un instrumento de tu paz:

donde haya odio, lleve yo tu amor;

donde haya injuria, tu perdón, Señor;

donde haya duda, fe en Ti.

 

Hazme un instrumento de tu paz:

que lleve tu esperanza por doquier;

donde haya oscuridad lleve tu luz;

donde haya pena, tu gozo Señor.

 

Maestro: ayúdame a nunca buscar

querer ser consolado como consolar.

ser entendido como entender,

ser amado como yo amar.

 

2. Hazme un Instrumento de tu paz;

es perdonando, que nos das perdón;

es dando a todos, lo que Tú nos das,

muriendo es que volvemos a nacer.

 

LECTIO DIVINA

 

“Le han sido perdonados sus pecados por eso ha amado mucho”

 

Sentados.

 

1. Lectura

 

La Palabra de Dios es escuchada

 

Lector 2:

 

Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas bañaba sus pies, los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.

 

Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: “Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora”. Entonces Jesús le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. El fariseo contestó: “Dímelo, Maestro”. Él le dijo: “Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?” Simón le respondió: “Supongo que aquel a quien le perdonó más”.

 

Entonces Jesús le dijo: “Haz juzgado bien”. Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama”. Luego le dijo a la mujer: “Tus pecados te han quedado perdonados”.

 

Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos:

 

“¿Quién es éste, que hasta los pecados perdona?” Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado; vete en paz”.

(Lucas 7, 36-50)

 

Se guarda un momento conveniente de silencio.

 

2. Meditación

 

La Palabra de Dios es meditada

 

Lector 1:

 

La pasión de Jesús por los pecadores está llena de humanidad y de gratuidad, sin otras pretensiones. La breve parábola aclara lo que está sucediendo en casa de Simón. Es tan breve como aguda y apunta al centro de la cuestión.

 

La parábola no revela de inmediato su impacto sobre la situación, habla de dos deudores y su acreedor, y como de costumbre, Jesús no dice el nombre de estos personajes, sino que su atención recae en el centro del relato. El mismo acreedor ha prestado al primer hombre quinientos denarios y al segundo, cincuenta. La desproporción es notoria, porque los cincuenta denarios del segundo deudor se multiplican diez veces en el primero. Para darnos una idea, cincuenta denarios equivalen a dos meses de trabajo, y quinientos denarios corresponden a dos años y medio de trabajo comprometido.

 

Jesús aclara que ninguno de los dos deudores puede restituir las sumas debidas y son perdonados por su acreedor. Los personajes de la parábola nunca dicen nada: no se menciona ninguna relación entre ellos ni un diálogo entre deudores y su acreedor. Toda la atención se concentra en el verbo “les perdonó”, lo cual expresa el otorgamiento de la gracia a los deudores. Y es la gracia del acreedor lo que genera la pregunta de Jesús a Simón: “¿Cuál de los dos lo amará más?”.

 

Simón todavía no se da cuenta que es juez y parte, y responde que el deudor al que se le perdonó más amará más a su acreedor. ¡Su respuesta lo desenmascara y lo inculpa! Si hubiera estado atento a la parábola, habría recordado que, precisamente porque un pecado es una deuda que se contrae, sólo la gracia puede restituir la deuda que todos tienen con Dios. Se ve que Simón no logra superar el trauma por la gracia que Jesús concede a la pecadora.

 

Lector 2:

 

La parábola cede el lugar al desvelamiento de la situación. Simón es como el deudor de dos mensualidades laborales y por esto no le da a Jesús agua para sus pies, no lo besa ni le unge la cabeza. La pecadora es como el deudor que debe dos años y medio de trabajo: nunca lograría saldar su deuda. ¡La única vía de salida para ambos es la gracia! El impacto más fuerte de la parábol radica en el perdón de sus pecados y en el amor de la pecadora. Desgraciadamente muchas traducciones vierten la frase del versículo como: “Se le perdonan sus pecados porque ha amado mucho”. En realidad, el original en lengua griega expresa la consecuencia de la remisión de sus pecados: “Se le perdonan sus pecados, por lo cual ama mucho”. Si no le hubiera sido perdonada una culpa tan grande, no estaría en capacidad de amar; la mujer es capaz de amar porque se le ha concedido una gracia sin condiciones.

 

La segunda parte de la respuesta de Jesús confirma la primacía de la gracia: “A quien se le perdona poco, ama poco” (v. 47). Esta afirmación conecta la parábola a la vida: quien no es alcanzado por el amor gratuito de Dios, no está en condiciones de amarlo. (Tomado del subsidio pastoral para el Jubileo, Las Parábolas de la misericordia)

 

Preguntas para la reflexión
 

Guía:

 

¿Cuánto estamos dispuestos a realizar en nuestro apostolado para vivir y difundir la misión permanente? ¿Vivimos en una permanente experiencia del perdón y la salvación divinos?

 

Se guarda un momento de silencio.

 

3. Oración

 

La Palabra de Dios es orada

 

Salmo 42

 

Como anhela la cierva corrientes de agua te anhela mi alma, Señor. Tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? Es el llanto mi pan en el día y en la noche mientras todos me dicen: ¿dónde está tu Dios. Cuánto añora mi alma cuando marchaba hacia la casa de Dios, entre cantos de júbilo y alabanzas en la festividad del Señor. Envía, Señor, tu luz y tu Verdad para ser guiado hasta ti, me conducirán ellas hasta tu monte hasta tu morada, Señor. Llegaré al altar, el altar del Señor, del Dios que es mi alegría, cantaré con la cítara dando las gracias en alabanza a mi Dios y Señor.

 

Preces

 

De pie.

 

V. Dios y Padre nuestro, creador de todas las cosas, que en tu misericordia creaste al hombre a tu imagen y semejanza.

R. Purifica e ilumina a tu Iglesia con la luz de tu Misericordia.

 

V. Cristo Jesús, que de tu costado abierto en la cruz hiciste manar la fuente de la Misericordia.

R. Purifica e ilumina a tu Iglesia con la luz de tu Misericordia.

 

V. Dios Espíritu Santo, que realizas la Misericordia haciéndonos renacer como creaturas nuevas.

R. Purifica e ilumina a tu Iglesia con la luz de tu Misericordia.

 

Conclusión

 

V. Concédenos, Señor, tu misericordia, para que podamos acercarnos a ti y ser instrumentos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

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BIENVENIDA DEL SR. CARDENAL

 

Palabras de Bienvenida,

Emmo. Sr. Arzobispo

Norberto Cardenal Rivera Carrera

19 de Noviembre 2015

 

 

 

Buenas tardes a todos ustedes.

 

Todos siéntanse en su casa este es nuestro seminario, es casa de la Arquidiócesis, es casa de todos ustedes, sean bienvenidos.

 

Esta asamblea diocesana, como todos ustedes saben, es continuación, es prolongación de nuestro sínodo diocesano, es un paso más en este caminar juntos; por lo tanto, tenemos que ver si realmente estamos caminando juntos. Si estamos cada día más y más organizados para una pastoral organizada con el fin de cumplir el anhelo no sólo del sínodo diocesano, si no ya, de las invitaciones que nos hacía el Papa Pablo VI y Juan Pablo II, lo que hemos recibido de Aparecida. Examinar si realmente vamos progresando en ese discipulado, en esa misión que mencionamos tanto, pero tenemos que ver si en realidad vamos siendo más y más discípulos y más y más misioneros.

 

Esta asamblea es un espacio para dialogar, para discutir, para interrogarnos si de verdad estamos en el camino y estamos juntos. El objetivo, creo que para todos ya después de haber hecho la oración es muy claro: encontrar  estrategias concretas para que nuestras prioridades no se queden en el aire.

Pongo algún ejemplo: decimos que en nuestras parroquias, en nuestros decanatos, en la arquidiócesis, la pastoral familiar es una prioridad, pero ¿realmente tenemos estrategias concretas para aquellos matrimonios que están constantemente en nuestras parroquias? ¿Tenemos un camino de espiritualidad, tenemos camino de una verdadera mística para que ellos vayan viviendo la vida cristiana? ¿o se casaron y hay que Dios los ayude? A ver hasta cuándo aguantan. Y para aquellos que por algún motivo están en alguna situación difícil como los divorciados y vueltos a casar, ya tenemos en realidad estrategias concretas para llegar a ellos y que se integren a la vida de la Iglesia, ¿o estamos todavía simplemente diciendo que  están en una situación difícil, pero no les mostramos caminos concretos para que realmente se integren a la vida de la Iglesia?

 

Decimos que es una prioridad nuestra llegar a los pobres. En la visita pastoral pude constatar que muchos han encontrado caminos nuevos para llegar a los más pobres, a los más necesitados, pero por desgracia también algunas parroquias no han salido de lo mismo, de tener unas despensas ahí para repartir cada mes, o tener un dispensario para dar unas medicinas con algún pasante de medicina y hasta ahí llegó nuestra prioridad para con los pobres.

 

No hemos encontrado estrategias nuevas, estrategias concretas para llegar a los más pobres y que realmente sientan la acción de la Iglesia que los quiere sacar de esa situación para una vida mejor. Y así podríamos mencionar cada una de nuestras prioridades. Tenemos que discernir, que buscar, que dialogar, porque algunos sí han encontrado, bueno que nos compartan cómo le han hecho. A veces es trágico ver en un mismo decanato, llega uno a una parroquia y se encuentra una pastoral juvenil floreciente y en la vecina: “no es que aquí no se puede, es que aquí no hay jóvenes, es que aquí se ha hecho la lucha y no.” Bueno y ¿le has preguntado a tu vecino cómo le hizo para que ahí sí acudieran los jóvenes? Yo creo que tenemos qué dialogar, buscar, discernir, como decía al principio para buscar que esas prioridades realmente tengan caminos concretos y se conviertan en una  realidad, no una prioridad así entre las nubes.

 

Somos muchos, muy diversos, vivimos situaciones muy diversas en nuestra arquidiócesis y muchas veces, eso nos hace que cada quién pues vaya aplicando esas prioridades de una manera pues muy local, pero nos hemos encontrado como en algunas vicarías: “bueno, pues es que nosotros así lo vamos a hacer, pero pues como aquí la situación es distinta, pues ellos le están haciendo la lucha, pero quizá por un camino muy distinto que su vicaría vecina”.

 

Tenemos que, bueno, si realmente queremos vivir la comunión, tenemos que examinarnos si de verdad estamos caminando juntos, porque sólo así avanzaremos como Iglesia, sí, somos muchos, somos muy distintos, las circunstancias de cada parroquia, de cada vicaría de cada decanato, etcétera, es distinta, pero ciertamente debemos encontrar puntos de comunión, tenemos que caminar como Iglesia, no solamente como Iglesia Arquidiocesana, sino también como Iglesia Universal y no estar “pues es que yo así le estoy haciendo, pero no me interesa si yo estoy caminando junto con los demás o no”.

 

Para esto yo creo que un camino que se puede emprender y que siempre se debe tener presente, es primero ver nuestra potencialidad, nuestras capacidades, nuestros recursos, porque muchas veces empezamos por lo negativo, ver nuestros retos, nuestros desafíos, nuestros problemas, etcétera y muchas veces el ver esos problemas, ahí nos quedamos y ahí nos encerramos, es que tenemos tantos problemas, tantas dificultades, yo creo que primero tenemos que valorar lo que es esta Iglesia, la riqueza que ha tenido por 500 años de evangelización, los recursos que actualmente tiene en la variedad de movimientos, de comunidades, de vida cristiana, de vida religiosa, etcétera, de instituciones, porque esta es una Iglesia rica como podría decir, ninguna otra en México. Tiene muchas posibilidades, tiene muchos recursos y muchas veces no los estamos aprovechando, debemos empezar por ahí, ver todas esas situaciones que pueden favorecer aquello que queremos emprender y por supuesto no vamos a cerrar los ojos a los retos, a las dificultades, a los desafíos que tenemos enfrente, siempre todo proyecto, todo programa evidentemente tiene sus dificultades, tiene sus problemas, pero…, y no hay qué ignorarlos, hay qué verlos con claridad y examinarlos y discutirlos juntos.

 

Para muchos es un verdadero reto porque dice: “pues es que cada año salen con una cosa nueva y a medio año ya saltó otra y pues no sabemos ni para donde caminar..., Por ejemplo ahorita, pues nos reunimos dentro de un ambiente en donde apenas ha pasado el sínodo, la segunda etapa del sínodo al que convocó el Papa y vendrá un documento del Papa, pues a ver por dónde dispara el Papa para seguir la bala…, y luego el Papa viene a México, pues hay que prepararnos. Por fin a qué quieren que nos dediquemos… y luego el Papa ya declaró que va a ser el año de la misericordia y que lo tenemos qué inaugurar despuesito de él allá en Roma, aquí en diciembre, qué vamos a hacer…”

 

Yo creo que en la pastoral siempre es un quehacer continuo a lo fundamental que tenemos, a las prioridades que ya tenemos, al proyecto que ya tenemos como Iglesia diocesana, saber integrar esos acontecimientos, saber integrar lo nuevo que le llega a la Iglesia, saber integrar el momento en que está viviendo la Iglesia.

 

La Iglesia continuamente va caminando y va descubriendo caminos nuevos, etcétera. Y hay que saberlos integrar porque si no nos perdemos o nos cansamos y decimos “no pues… yo mejor sigo haciendo lo mismo que venía haciendo porque pues aquí a cada rato cambia esto, ya no sé ni para dónde dar pasos, yo creo que es todo un reto el saber integrar esos acontecimientos de la Iglesia universal, los acontecimientos de la Iglesia diocesana.

 

Ciertamente, no podemos abarcar todo al mismo tiempo, por eso siempre tenemos prioridades y dentro de esas prioridades que ya son muchas, tenemos que escoger alguna que vamos a atender especialmente, no todas las prioridades las podemos trabajar al mismo tiempo. Tenemos que saber discernir en el momento en que estamos y escoger alguna de esas prioridades y buscar las estrategias y buscar los caminos nuevos para aplicar esa prioridad y así poder dar un paso más, poder avanzar como Iglesia diocesana.

 

Por eso, yo les pido de todo corazón que en esta asamblea diocesana me ayuden a visualizar qué prioridades o qué prioridad vamos a impulsar el año próximo. Y no solamente qué prioridad, sino cuáles van a ser los caminos concretos, las estrategias concretas con las cuales podemos avanzar en esa prioridad, que podemos escoger como Iglesia diocesana, así es que desde ahora muchas gracias por su esfuerzo, por ese diálogo, por esa discusión, por ese discernimiento que van a hacer en lo personal y como grupo, para que ayuden al Obispo a dar un paso más en esta Iglesia diocesana, muchas gracias.

(Versión estenográfica)

 

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Valoración de las propuestas

 

Pbro. Julián López Amozorrutia

19 de Noviembre de 2015

 

Buenas noches

 

Me han pedido un trabajo semejante al que he hecho en otras asambleas, nada más que con una mayor dificultad, porque ahora no teníamos media hora para revisar las conclusiones, sino casi a vuelo de pájaro lo captado y un poquito poner en orden algunas ideas, por eso lo que decía Maurilio que “si podíamos llamar este momento algo así como impulso de la asamblea”, presentarles un poquito la percepción de la vitalidad de la asamblea y a partir de los temas que se están tratando, alguna pequeña nota comentando lo que ha sucedido.

 

Respecto al funcionamiento de la asamblea, creo que ha habido una participación notable, una participación activa y muy fluida.

 

Muy rápido, esto demuestra que estamos entregados hacia el trabajo, la mayor parte de los grupos encontró un modo de trabajar, encontró coordinador, encontró un modo de tomar la decisión sobre las prioridades y tuvieron que tomar decisiones, algunos se sintieron en la libertad de cambiar un poquito el esquema para poder funcionar mejor. Todo esto es señal de una comunidad madura y participativa.

 

Debo de decir respecto a la coordinación, en algunos momentos algunos grupos se sentían perdidos, no siempre se aclaró lo que se esperaba, por ejemplo en los tres niveles que se pedía votar; algunos intuyeron que era una cuestión gradual, otros no supieron de qué se trataba, pero finalmente se fueron resolviendo esos problemas.

 

Yo me permito hacer un par de observaciones, mañana en la mañana, ya de una manera más estructurada haré un planteamiento previo que nos pueda ayudar al trabajo; pero hay una cuestión aquí que ya desde el Señor Cardenal, lo mencioné en el inicio. No se puede trabajar todo, es verdad, hay que tomar decisiones, pero hay que tomar decisiones sobre prioridades sensatas, ¿a qué me refiero? Si la Iglesia funciona como un organismo, tenemos que ver dónde están los elementos más importantes para la vida de este organismo; es más importante ver cómo está funcionando el corazón que cómo están organizadas, cómo están ordenadas las uñas, las dos tienen qué ver con el cuerpo, pero evidentemente el que es un índice que abarca más elementos es el corazón que las uñas, por mencionar un ejemplo.

 

Entonces, la búsqueda aquí de prioridades incluye encontrar núcleos, mañana hablaré del tema de la transversalidad, núcleos que puedan servir como eje en el que se cruzan diversos problemas, porque si yo ataco bien un problema nuclear, un problema central, voy a estar matando muchos problemas laterales. En cambio si me dedico con toda mi energía a tratar desuniones secundarias, voy a estar perdiendo miserablemente mi tiempo.

 

Además de este ubicar lo nuclear, creo que podemos identificar; queda claro que estamos trabajando con dos vertientes: una, la vertiente de lo concreto, los cómos, los cómos concretos; tengo en este punto todavía quedamos pocos, me da la impresión de que tres o cuatro grupos que estaban haciendo propuestas muy concretas de cómos, pero la mayoría de los grupos siguen, perdónenme la expresión, papaloteando en frases generales, ¿qué tenemos qué hacer? Ser mejores personas, ¿qué tenemos qué hacer? Dar mejor testimonio. Bien, todo esto es cierto, pero en concreto los cómos, que es el paso que el Señor Cardenal quiere potenciar, ¿cómo? En concreto, la familia, ¿cómo acompañar a la familia? En concreto, con los ejemplos más aterrizados que se pueda. Estos cómos nos están todavía haciendo falta.

 

Me parece que el otro elemento, además de los cómos concretos, miran a lo orgánico de la pastoral; mañana me detendré un poquito a la teoría de esto; pero me da la impresión de que podemos ubicar como tres niveles de funcionamiento, esto ya lo venía viendo desde las aportaciones que se hicieron a nivel de vicarías territoriales y también a nivel de comisiones diocesanas. Hay un nivel de problemáticas estructurales, es decir de cómo estamos organizados, lo llamo a esto, nivel estructural. Hay un segundo nivel que se refiere a cómo funcionamos, no cómo estamos organizados, sino ya en la operatividad concreta, qué nos pasa. A esto lo llamo un nivel funcional y hay un tercer elemento que lo podría llamar así: un nivel actitudinal, de actitudes, de cómo nos disponemos anímicamente a la hora del trabajo.

 

Hay un acuerdo de los tres que estuvimos revisando el trabajo de los grupos, que la célula está puesta en lo actitudinal y esto es muy interesante porque: tal vez no estamos mal, no estamos mal organizados, sí estamos bien organizados. A un sacerdote que le pedí también a vuelo de pájaro su valoración general de todo esto, me dice: sí tenemos una estructura orgánica, pero no funciona orgánicamente, entonces, curiosamente parece que la planeación al menos en este nivel está bien, tenemos una estructura sólida, pero lo que más estorba al trabajo organizacional está en las actitudes personales y de grupo; ahorita subrayaré algunas cosas de eso.

 

Un comentario sobre lo estructural, se menciona con mucha frecuencia en distintos niveles el centralismo. El centralismo no está en la estructura de la diócesis, si hay una diócesis que tiene estructura de delegación es la arquidiócesis de México y me atrevo a decirlo, a nivel mundial. Entonces, no es un problema estructural de nuestro organigrama, sino de nuestro modo de funcionar, pero es un problema estructural. Están delegadas muchísimas cuestiones y uno de los temas que más se mencionaban eran estos, o bien párrocos centralistas o bien grupos que están en torno a los párrocos que son grupos centralistas, entonces el párroco siente que él ya no es centralista porque tiene un grupo que trabaja en torno a él, pero finalmente es un grupo igualmente centralista que no toma en cuenta a los demás; el tema de la clericalización de estos grupos, aunque curiosamente es interesante el tema de la clericalización, la mayor parte lo considera ya un problema no prioritario, en muchos momentos se decía: el principal problema es la clericalización, hoy pareciera que esto ya no tiene la relevancia que antes tenía. Buena señal, esto significa que hemos avanzado.

 

Uno de los elementos estructurales que más se reciente, también sobre esto creo que mañana, al hablar de los puentes convendrá analizarlo, es el flujo de la información y de las decisiones, tal vez podemos también poner lo funcional, luego lo pensaremos con más calma, pero es un problema constante, hay muchos cuellos de botella en la operatividad de la diócesis, cuellos de botella de la curia general a las vicarías, de las vicarías a los decanatos, de los decanatos a las parroquias, de las comunidades religiosas a la diócesis, de la diócesis a los grupos, a los movimientos de Iglesia, este flujo tanto de decisiones, como de información sigue siendo uno de los puntos más débiles.

 

Creo que también a nivel estructural se menciona con frecuencia una errada distribución de responsabilidades, escuchaba por ejemplo a un laico, un comentario al margen, los grupos de laicos mayoritariamente formado por mujeres, sólo había un grupo en el que la mayoría eran hombres, la gran mayoría eran grupos de mujeres, pero muy interesante decía, una laica muy emocionada, “yo hago esto, hago esto, hago esto, hago esto…”, ¡muy bien! Estamos mal organizados, porque no es lógico que una persona tenga muchos cargos, y todo lo que dijo eran cosas muy bonitas, pero también exageradas, y luego al final comentaba en broma, “y en mis ratos libres trabajo”, o sea, ¡tiene también su trabajo!

 

Esto es una cuestión estructural, también se da en el clero, tenemos concentradas funciones en algunas personas y hay otros que no participan, siempre que se pregunta por qué pasa esto, dicen los que saben gobernar también con un poquito de colmillo, si yo le pido algo a uno que no tiene ningún trabajo, no lo va a hacer porque por algo no tiene ningún trabajo, pero bueno, de cualquier manera hay que tratar de distribuir nuestro trabajo de alguna manera.

 

Creo que este tema de los centralismos sigue siendo importante, también a nivel estructural, en algunos momentos no quedan claros los procedimientos, una cosa muy bonita, hay una percepción, al menos en varios niveles, de una gran burocracia que se sigue dando en distintos entes, y una falta de información sobre las estructuras de la diócesis y qué se puede esperar de cada una  de ellas, son algunos de los elementos que se mencionan.

 

Se habla también de un cierto territorialismo en muy distintos niveles, una vicaría encuentra su identidad, pero fácilmente se separa de la otra vicaría, o bien una parroquia tiene su estructura pero finalmente no funciona con el decanato y tal vez el modelo de lo territorial que no toma en cuenta tanto lo ambiental, también genera un nivel de preocupación.

 

A nivel funcional hay una constante que todos captamos, todos los que estuvimos oyendo los grupos, es el tema de la planeación, y como bien observaba el otro sacerdote con su correspondiente evaluación, la cultura de la planeación sigue siendo deficiente, yo aquí me permito un comentario, creo que hemos avanzado mucho, la última visita pastoral había la consigna “tiene que haber un programa de pastoral, un plan de pastoral de la vicaría, del decanato, de las parroquias”, entonces hay la presión desde el liderazgo de nuestra arquidiócesis de decir “hay qué hacer planes de pastoral”, pero todavía la presión es maquillar, o sea pues, hay que hacer un plan de pastoral y hacemos un plan de pastoral para que, así lo decimos, el Señor Cardenal esté contento.

 

Debo de decir algo, el Señor Cardenal está contento, pero no se chupa el dedo, pero sabe por qué lo pide, porque es una manera de ayudar a la diócesis a que vaya creciendo en este tema, pero, la cultura de la planeación sigue siendo un problema bastante sentido. Dentro de lo funcional, tal vez esto luego lo reacomode  más bien en lo estructural, el tema del ocupar el propio lugar, varios grupos mencionaban, no es que el párroco no decide nada en la parroquia, qué bueno que haya consejos, pero el párroco tiene una función de gobierno también en su parroquia, si renuncia a la función de gobierno, alguien la va a cubrir y todos identificamos a las personas que suplen al párroco en las decisiones, a nivel de comunicación, a veces generamos cuellos de botella por comunicación, por torpeza, pero otras veces por mala voluntad, el párroco tiene, o el Señor Obispo, también lo mencionaron, por eso lo digo, tiene una barrera a su alrededor que hace inaccesible a él preocupaciones que puedan tener incluso sacerdotes, o sea, entonces, qué pasa con estos grupos que dicen que protegen a la cabeza, pero en realidad están generando un muro para el trabajo con la cabeza. Es un punto indicado, creo que vale la pena considerarlo.

 

Bien, en lo actitudinal, creo está la mayor parte de las observaciones que se estuvieron comentando, hay como una oscilación en la asamblea que  me parece muy interesante. La idea de que trabajamos en capilla o con individualismo, o con egoísmo, o que mi grupo se siente superior a los otros grupos; esta tendencia de una actitud arrogante y que se separa, es más o menos constante en lo que observan los grupos, pero si uno va viendo lo que están diciendo, también es cierto que en esto se ha trabajado, hay el reconocimiento de que hay equipos de trabajo y estos equipos de trabajo se vuelven importantes, entonces la atención entre el capillismo y el sentido de comunión, creo que se está también descubriendo como que va creciendo.

 

Perdón, regreso a un tema respecto a los roles del párroco que cumple o no cumple, pero me parece importante señalarlo, a mí me preocupa mucho que se diga, que está habiendo falta de clero, hay qué promover al laico, esto es un error, ¡hay qué promover al laico aunque hubiera todo el clero del mundo! Porque el laico no está para cubrir las funciones del clero, sino para vivir su propia vocación bautismal, en las funciones eclesiales o fuera de ellas, pero, me refiero a funciones de misión y de animación con los valores del Reino donde se encuentren; entonces, este tema tenemos qué revisarlo porque fortalecer al laico no significa quitarle autoridad al párroco, es una manera equivocada de entender los propios roles y entonces sobre esto también tenemos que reflexionar bastante.

 

A mí sí me gusta mucho, en el video que nos hicieron, el video está muy bonito, felicito a los que lo hicieron, había una cosa muy interesante, todos eran laicos y todos tenían el vocabulario del proceso arquidiocesano, y lo manejaban con soltura, no parecía que estaban inventando y que les dijeron ¡vas a decir esto!, todos sabían de qué estaban hablando, entonces hay una participación importante que no le quita al laico su participación propia, también era de notar aunque sigue siendo débil la participación de la vida religiosa en los programas diocesanos, si era muy importante por ejemplo, observar que un buen número de los dos grupos de religiosas que estaban aquí, también participan en la parroquia, cuidado porque, la vida religiosa no tiene como misión, bueno sí, pero no tienen de entrada como misión trabajar en la parroquia, entonces todavía hay allí alguna serie de desequilibrios sobre los que convendrá platicar y profundizar mañana.

 

Ahora sí, me voy a lo que estaba diciendo de lo actitudinal. Lo primero es ese, esa oscilación entre capillismos e individualismos y un sentido de equipo. Hay una denuncia constante, la hicieron también los panelistas, en lo  que yo llamo algo así como una cierta pasividad, desgano, acudir no como protagonistas, en el sano sentido de la palabra, sino de como “a ver qué nos dicen”. Esta observación, como que, además de que la hicieron aquí al menos dos, creo que tres de los que lo mencionaron de distinta manera, también hizo eco en los grupos. En todos los niveles hay una cierta pasividad, falta de compromiso, falta de libertad, “me quedo callado, para qué van a decir eso, yo ya mejor no digo lo que hago y me excluyo”, y hay que tener cuidado porque mi sentido de participación y de responsabilidad está allí. Si yo digo: no tomaron en cuenta mi opinión, pero nunca dije mi opinión, pues hay un problema grave.

 

Uno de los puntos de comunicación que se mencionaban, es la necesidad de aprender a escuchar, ese tema también apareció en varios lugares, yo aquí me permito hacer una observación, es muy interesante aprender a escuchar, pero también hay qué aprender a hablar, porque incluso lo veíamos aquí en los grupos, a veces, perdón, nos entra el síndrome de la chimoltrufia: “y como decimos una cosa, decimos otra”. Entonces el diálogo supone: aprender a escuchar, pero también aprender a hablar; ¿sabes qué? ¡espérate!, piensa bien lo que vas a decir y cuando tengas una idea clara, la aportas, si no lo único que hacemos, es aportar nuestra participación, aquí estoy yo y yo quiero hablar y quiero decir algo, aunque lo que digas no sea particularmente interesante. Ya estar presentes es un valor, pero educarnos también para hablar es sin duda, una buena idea.

 

Mencionaban muchas pistas para sanar problemas que hay en las parroquias, en las vicarías, en la diócesis, me gustaron algunas de ellas; se habla de una cultura del perdón, y creo que entrando el año de la misericordia, esto se vuelve una línea muy interesante, hay resentimientos históricos entre grupos de laicos, entre movimientos, entre parroquias, entre miembros del clero, esto es normal, estamos en una estructura humana y así funcionamos, es parte de nuestra condición caída, pero como que hay un poquito de esperanza, podemos perdonarnos ¿no?, ok esto ya pasó, no voy a guardar, no voy a ir cargando el fardo de que me viste feo dos veces y ya toda mi vida te estoy viendo feo, ¿podemos generar una cultura del perdón? Me parece interesante, creo que hasta animando a que el año de la misericordia lo podamos vivir en esta clave, pero en esta misma línea, otra de las soluciones que se repetía en los grupos, era una perspectiva de generar ambientes de confianza, ¿por qué? Si yo no participo, es porque tengo miedo de que me juzguen.

 

El Papa Francisco en la primera parte del sínodo, del sínodo de la familia insistió en “hablen con libertad, digan lo que piensan”, retomó aquella expresión de la parresía de San Pablo, con libertad y con caridad, pero tenemos la oportunidad  de hablar. En esto somos muy clericales, en el sentido de “bueno, que lo diga él, ya lo dijo él”, lo critico, no le hago caso, lo desacredito, pero tampoco hablé lo que pensaba. Este tema de generar un ambiente de confianza era la aportación concreta. ¿cómo hacer para que nuestras parroquias, nuestras  vicarías tengan un ambiente de confianza? Aquí me permito llegar a cosas muy concretas, ¿cómo recibe la secretaria a la gente en la parroquia cuando llega a tocar? Porque por mucho que queremos salir al alejado, si cuando el alejado viene a pedir informes sobre la misa le dan una hoja con requisitos, la actitud no es de un ambiente de confianza ni de familia, es de un ambiente burocrático, por esto creo que tiene razón la preocupación de nuestras autoridades en aterrizar a cómos muy concretos. Lo actitudinal básico es sentirnos familia, sentirnos Iglesia, pero esto genera la necesidad de ver cómo le hacemos para que nuestras juntas no sean burocráticas, para que nuestra manera de atender no sea burocrática, para que nuestra manera de comunicar sea eficaz, pero también con atención, “¿ya supiste lo que dijeron en el senado?” ya con esta entrada, ya el senado se desacreditó automáticamente, y todos de entrada estamos suponiendo “¿pero a quién se le ocurrió eso?”

 

Entonces yo creo que esta propuesta es muy muy concreta, búsqueda de generar estructuras y actitudes de confianza dentro de nuestra Arquidiócesis para resolver muchos de los problemas. Creo que este es el pulso más o menos global, es mi impresión, es muy parcial, sé que ha habido mucha riqueza en las propuestas, pero me parece que nos puede ir ayudando a que a la hora de los vaciados tengamos alguna idea. Yo creo que no tiene por qué darnos miedo que nuestra Arquidiócesis tenga problemas orgánicos, porque tenemos una Arquidiócesis enorme, enorme en cantidad de gente y enorme en calidad de gente y en cuestiones que se juegan aquí, esta estructura multicultural de nuestra Arquidiócesis, genera desafíos particulares a la pastoral orgánica y también para aterrizar los cómos en lugares específicos, pero al mismo tiempo con principios de identidad de toda la diócesis, sobre esto tendré modo de hablar mañana de una manera un poquito más teórica, pero creo que con esto podemos irnos contentos, mi impresión es que se ha estado trabajando y el trabajo puede ser fructífero y que con el favor de Dios entregaremos buenos resultados como asamblea al Señor Cardenal, gracias, buenas noches.

 

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Oración Conclusiva

VER

 

V. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R. Amén.

 

Sentados.

 

Himno

Todos lo recitan.

 

Cuando la luz del sol es ya poniente,

gracias, Señor, es nuestra melodía;

recibe, como ofrenda, amablemente,

nuestro dolor, trabajo y alegría.

Si poco fue el amor en nuestro empeño

de darle vida al día que fenece,

convierta en realidad lo que fue un sueño

tu gran amor que todo lo engrandece.

Tu cruz, Señor, redime nuestra suerte

de pecadora en justa, e ilumina

la senda de la vida y de la muerte

del hombre que en la fe lucha y camina.

Jesús, Hijo del Padre, cuando avanza

la noche oscura sobre nuestro día,

concédenos la paz y la esperanza

de esperar cada noche tu gran día. Amén.

 

Invocación a Jesús

Todos lo recitan.

 

Creo en Ti Señor, porque eres la verdad misma.

Espero en Ti porque eres la Misericordia Infinita.

Te amo, pero ayúdame a amarte más,

porque Tú eres el único digno

de ser amado sobre todas las cosas.

Amén.

 

Oración pidiendo la Misericordia sobre el pecado

Todos lo recitan.

 

Jesús mío, ¡Te amo sobre todas las cosas!

Por amor a Ti, me arrepiento de todos mis pecados.

Me duelen también los pecados de todo el mundo.

¡Oh Amor misericordioso!,

en unión con nuestra Madre Santísima

y con su Corazón Inmaculado,

Te suplico a Ti perdón de mis pecados

y de todos los pecados de los hombres, mis hermanos,

hasta el fin del mundo!

¡Mi amable Jesús!,

en unión a los méritos de tus Sagradas Llagas,

ofrezco mi vida al Eterno Padre,

según las intenciones de la Virgen Santísima Dolorosa.

¡Virgen María, Reina del Universo,

Intercesora de la Humanidad y esperanza nuestra,

ruega por nosotros!

 

Conclusión

 

V. Bendigamos al Señor.

R. Demos gracias a Dios.

Y todos se santiguan.

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